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Una escuela para cambiar vidas

J. M. Loeches
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La boxeadora Neli Valor acaba de estrenar su nueva escuela de boxeo, destinada a niños y adultos y cuyo objetivo principal es el de despertar los valores de las personas

Una escuela para cambiar vidas - Foto: Yolanda Lancha

Inclusión, motivación, superación, disciplina, integración… Son palabras marcadas a fuego en la pared de la nueva escuela de la boxeadora Neli Valor. Como bien señala la síncopa de sus apellidos, más allá del deporte, se enseñan valores a los más de 70 alumnos, desde edades tempranas a mayores, que han arrancado este nuevo proyecto. Es ponerle lugar a un deseo guardado desde hace años y que la toledana ha podido hacer realidad: «Más que un trabajo es una forma de vida».

Está situada en Mocejón, en una nave de 204 metros cuadrados que incluye un cuadrilátero y una zona de máquinas para entrenamiento personal. Y es que, Neli no está sola. Tiene a su compañero inseparable. Su entrenador. Su marido. Y ahora también el encargado de dirigir esas sesiones personalizadas: Eduardo Molina. «Es un apoyo guiado por él para personas con movilidad reducida o que tienen algún problema», explica.

«Hace quince años que quería tener una escuela, y el paso definitivo han sido Jose y Elena; al ver su cambio, te das cuenta de que puedes cambiar vidas», reconoce la campeona de España. Su propia vida es la que ha cambiado radicalmente, pero está convencida de que «quien no arriesga, no gana». Aunque para ello haya tenido que vender su coche o traspasar el negocio que tenía.

Una escuela para cambiar vidasUna escuela para cambiar vidas - Foto: Yolanda LanchaEn principio, en la escuela se admiten niños entre 6 y 11 años para entrenamientos funcionales de boxeo. Además, en adultos hay diferentes niveles, desde iniciación hasta tonificación, pasando por prácticas para aprender a defenderse. Hay quien incluso quiere enfocarlo a la competición, pero no es el objetivo primordial para la púgil. «Eso es lo que menos me importa, lo relevante es despertar los valores que tienen las personas dentro», reconoce.

Por lo demás, en esta escuela también se puede practicar el llamado Fitness Neli Power, otro entrenamiento funcional que le sirve a los boxeadores como entrenamiento complementario para desarrollar todas sus capacidades físicas básicas.

Neli Valor necesita ahora unas semanas de adaptación. Tiene que compaginar las clases con sus entrenamientos de cara a la competición. Es cuestión de tiempo, pero lo que sí reclama es la atención de los patrocinadores, a los que necesita para poder costearse todos los gastos que conlleva la preparación. Por el momento, a través de las redes ha encontrado el apoyo de Di Cano, una firma que han fundado tres particulares con fines benéficos. Le ofrecieron tener su propia marca y luce su logotipo en la ropa y los complementos. Por lo demás, mantiene también a César, otra firma que ya le proporcionaba material diverso, y, por supuesto, Herbalife, para una nutrición adecuada.

Una escuela para cambiar vidasUna escuela para cambiar vidas - Foto: Yolanda LanchaDe momento, los horarios están permitiendo a la toledana introducir los entrenamientos a las horas de la comida o muy temprano, ya que la escuela abre a las 10:00 horas, por la mañana, y a las 17:30 horas, por la tarde. «Me siento con un espíritu de veinte años», reconoce la boxeadora, que no puede estar más exultante después de emprender este proyecto.

 

Jose y Elena, dos caras de un cambio radical

La escuela de Neli Valor tiene más de 70 experiencias diferentes, la de cada uno de sus integrantes. Entre ellas, hay que destacar la de José Morilla, que hace cinco meses se puso en manos de la boxeadora para asesoramiento nutricional y ha conseguido perder más de 40 kilos. Hace tres semanas se puso a entrenar boxeo porque lo más importante es que ha dejado atrás su silla de ruedas.

«Neli me ha salvado la vida; tarde o temprano me iba a morir», reconoce, tras agravarse su problema por culpa del confinamiento. «Hemos conseguido objetivos y cada día me gusta más, disfrutas de la clase y conoces a gente que te ayuda a soltar todo el estrés en el saco», añade. Y es que, según repite varias veces, «esto me ha cambiado la vida completamente, ahora puedo hacer una vida relativamente normal, dentro de mis posibilidades».

Con un problema generado por una fractura de tibia y peroné, Jose ha pasado de 170 a unos 130 kilos, y ahora mismo tiene un plan para seguir disminuyendo de peso. Y es que, como insiste, el centro abierto por Neli «no es un gimnasio cualquiera, es una escuela de valores».

Una escuela para cambiar vidasUna escuela para cambiar vidas - Foto: Yolanda LanchaAlgo similar le ha sucedido a Elena Arcos, en un año en manos de la boxeadora. Como ella misma cuenta, «empecé a ir una hora, pero ahora voy dos porque me fue enganchado». Hace boxeo y es tal su satisfacción que ahora mismo tiene la motivación de poder subirse a un ring para competir.

es una pasión. Los entrenamientos de boxeo se han convertido en su pasión y, por eso, anima a toda la gente a que lo pruebe. Además, como Jose, también ha podido dar un cambio físico gracias a esta práctica y a cuidar su nutrición. Ha pasado de 108 kilos a 81, y también confiesa que le ha cambiado la vida por completo.

Una escuela para cambiar vidas
Una escuela para cambiar vidas - Foto: Yolanda Lancha