Un proyecto elige La Calzada para proteger los alcornoques

J.M.
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Los especialistas, financiados por el Gobierno de España, examinarán durante cuatro años ejemplares del Monte de Utilidad Pública para mejorar la gestión de los alcornocales

Un proyecto elige La Calzada para proteger los alcornoques

Los alcornoques forman parte del paisaje de la Península Ibérica con una superficie de medio millón de hectáreas. En los años 90, fueron reforestadas 83.000 hectáreas a iniciativa de la Unión Europea. Dentro de unos años, entrarán en producción puesto que se necesitan unas cuatro décadas para que el corcho sea aprovechable.  Por ello, el Gobierno de España encabeza el proyecto Biobor que ha elegido una superficie de La Calzada de Oropesa para el estudio.
«El corcho que se obtiene cuando un alcornoque se descorteza por primera vez, llamado bornizo, no es adecuado para la fabricación de tapones de corcho natural, por lo que su precio una vez extraído es cinco veces menor que el corcho taponable. Teniendo en cuenta que más del 90 por ciento de estas plantaciones son de propiedad privada, la escasa rentabilidad del debornizamiento agravada por la falta de gestión realizada hasta el momento, puede resultar en un abandono total de estos alcornocales jóvenes. El abandono de la gestión y el aprovechamiento de los alcornocales procedentes de dichas repoblaciones supondría una gran pérdida económica, medioambiental y social», explican los responsables del proyecto financiado por el Gobierno de España.
Los especialistas estuvieron la semana pasada en La Calzada de Oropesa para empezar el proyecto Biobor, que examinará durante cuatro años el alcornocal situado en el Monte de Utilidad Pública de este municipio. El equipo utilizará una de las 14 hectáreas para la evaluación, según explicó ayer a este diario el alcalde, Valerio Pulido.
tras 40 años. El proyecto medioambiental persigue promover la producción de corcho en masas jóvenes para prevenir el abandono de los alcornocales jóvenes procedentes de forestaciones. El alcornocal de La Calzada fue plantado hace unos 40 años, por lo que está cerca de que se pueda aprovechar la corteza.
Uno de los árboles elegidos ha sido el denominado ‘Domingo López’, considerado como árbol singular en el término municipal. En cada uno de los árboles, se medirán la altura total, la altura de copa, diámetro y calibre de corcho. Estas mediciones se volverán a realizar cada año. Además, se prevé la instalación de dendrómetros en una submuestra de los árboles para supervisar el crecimiento y evaluar la influencia de diferentes factores en el crecimiento. Con estos datos se elaborará un modelo de crecimiento para alcornoques jóvenes.
El proyecto Biobor beneficiará a toda la cadena de valor del corcho porque permitirá el desarrollo de directrices para buenas prácticas en la gestión forestal, las cuales mejorarán la gestión de los alcornocales jóvenes y evitarán el abandono de los alcornoques procedentes de las reforestaciones de la PAC.