El Greco y el Sefardí planifican sus adaptaciones

C.M
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Mientras, el Museo de Santa Cruz última el cumplimiento de los protocolos y abrirá de forma simétrica con el resto de provincias

El Museo de Santa Cruz recibe 41.500 visitas - Foto: ï»Óscar Huertas Fraile

Sin fechas concretas de apertura, con protocolos de actuación cambiantes, y tratando de reinvertarse ante un panorama incierto, los museos de la ciudad están iniciando un trayecto de adaptación que, a priori, modificará irremediablemente sus usos y costumbres. En ello están inmersos los estatales museos Sefardí y Greco, y el cedido en su gestión al Gobierno regional, el Museo de Santa Cruz.
En los tres, los equipos directivos trabajan en torno a los protocolos establecidos en un documento -Planificación de medidas para la reapertura de los museos de titularidad y gestión estatal dependientes de la Dirección General de Bellas Artes- que debe ser santo y seña en  espacios ligados,  en  los  últimos  años, a la ampliación en el volumen de público visitante. Y, en Toledo, a un afluencia turística a la que, a medio plazo, no se la espera.
Y puesto que en este nuevo escenario, recoge el plan, «no tienen cabida, al menos a corto plazo, ni la afluencia de numeroso público propiciada por el turismo y las exposiciones de impacto, ni la realización de actividades socioeducativas de carácter grupal», el proceso de cambio se antoja complejo.
De ahí que tanto Carmen Álvarez Nogales como Juan Antonio García se encuentren a la espera de las directrices estatales pensadas para la reapertura. Mientras tanto, y sabedores de que todo depende de los resultados relativos a la contención de la enfermedad, ambos  están planificando las modificaciones adecuadas para que ‘sus’ museos abran sus puertas con «todas las garantías tanto para el personal como para los visitantes».
Por ello, están solicitando al Ministerio de Cultura los recursos y materiales necesarios para adaptar los espacios y sus usos a la reducción de los aforos -un tercio del total-, al mantenimiento de las distancias físicas, a la organización de itinerarios, a la señalización e información de las normas y recomendaciones, la ubicación de dispensadores de geles hidroalcohólicos, o a la instalación de mamparas allí donde se requieran.
No olvidan apreciar que las medidas a tomar deben estar validadas por los ministerios implicados ya sea sobre la situación del personal o las decisiones higiénico sanitarias. Por supuesto, todos los pasos y trámites cuentan con una permanente conexión con la Mesa de prevención de Riesgos Laborales y Salud.
Sea como fuera, y puesto que el documento de Planificación de medidas para la reapertura de los museos de titularidad y gestión estatal informa de que se cuenta «con la ampliación del Estado de alarma hasta el 24 de mayo», será a partir de esa fecha cuando se comiencen a tomar las decisiones de forma más certera sobre las fechas fijadas para una reapertura segura. No hay que olvidar que el Greco y el Sefardí sólo podrán abrir una vez cuenten con una orden de la Subdirección General de Museos Estatales.
Sobre el Museo de Santa Cruz, por depender su gestión de la Administración regional, Fernando Fontes Blanco apuntó a la unificación planteada desde la viceconsejería de Cultura para tratar de reabrir los museos regionales con un cumplimiento estricto del protocolo marcado por el Ministerio de Cultura tanto en el aspecto relativo al personal como a los preceptivos en el ámbito higiénico sanitario.
Tal y como afirmó hace pocos días la viceconsejera, se ha decidido que la apertura de museos  tenga lugar cuando la mayoría de las provincias, o todas ellas, entren en la misma fase, para así realizar «a la vez» las acciones pertinentes en cada uno de los museos de la Comunidad Autónoma.
Así, y al igual de los dos museos estatales ubicados en Toledo, el Santa Cruz adecuará sus instalaciones a los puntos recogidos en la orden nacional -publicada el 9 de mayo- que especifica que los museos podrán abrir (en la fase 1 de la desescalada) con un 30% de aforo, manteniendo una distancia de seguridad de dos metros y con los elementos táctiles para el visitante inhabilitados, sin audioguías ni folletos. La reducción del aforo deberá aplicarse a cada una de sus salas y espacios públicos.


Repensar los museos. Lo cierto es que, tal y como apunta el documento del Ministerio, «se impone una reflexión sosegada sobre las prioridades del museo post-pandemia», y sobre las «nuevas formas posibles de interacción social que pueden nacer de la nueva situación». Por ello, y enfrentado a la evidencia de que el público será menos numeroso, «el museo deberá esforzarse en que éste sea diverso, y, en paralelo, buscar formas de participación que impliquen a diferentes sectores y agentes sociales».
No en vano, como ha señalado el ICOM, « esta crisis nos deja por delante un largo y complejo proceso de recuperación. Los museos, como lugares incomparables de intercambio y aprendizaje para todos, tendrán un papel importante en la reparación y el fortalecimiento del tejido social de las comunidades afectadas».

 

La Real Fundación reabrirá en sintonía con el resto de museos.

El espacio en el que se ubica la sede de la Real Fundación y el Museo Victorio Macho cuenta con las mejores condiciones para llevar a cabo el cumplimiento de las recomendaciones sanitarias. Lo hace por tratarse de un lugar que no reúne demasiadas aglomeraciones de público y que, por sus condicionantes físicos, permite establecer un control de los aforos relativamente sencillo.
Por ello, y por contar con una entrada y una salida, un amplio jardín y una sala expositiva solvente, los problemas son memores que en otros espacios museísticos. De hecho, desde Real Fundación apuntan a que ya se ha planificado el protocolo y ya se cuenta con los materiales de prevención y protección marcados en las normas estatales.
Así, y puesto que se mantenido el trabajo interno de la institución y se han limpiado diariamente las instalaciones, el lugar se reabrirá coincidiendo con la apertura del resto de los museos de la ciudad con el objetivo de «ir poco a poco» pero con seguridad.
Sin poder fijar una fecha concreta, sí se apunta a que con la entrada en la fase 2 de la desescalada se podría plantear una vuelta a la nueva ‘normalidad’ en sintonía con los demás museos.