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Illescas, Seseña y Yuncos han triplicado su censo este siglo

Á. P. González
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La suma de las poblaciones de los tres municipios más importantes de La Sagra ascendía a 19.676 personas en 2001. El acumulado de sus padrones en 2020 constata 68.270 vecinos. Los antaño pueblos son ahora ciudades dormitorio bajo el influjo de Madrid

Chalés en la urbanización de El Señorío, en Illescas - Foto: Víctor Ballesteros

La Sagra se ha convertido en la comarca más dinámica de la provincia por su capacidad para atraer población. El triángulo que forman Illescas, Seseña y Yuncos, las tres localidades más pobladas de esta zona septentrional de Toledo rayana con la Comunidad de Madrid, ejemplifica una profunda transformación que se ha extendido a otros municipios sagreños próximos. En 2001, el primero del siglo, el padrón conjunto de estos tres lugares ascendía a 19.676 habitantes. El último dato disponible, a 1 de enero de 2020, eleva su total actualizado a 68.270 vecinos. En dos décadas, el censo agregado de los tres ayuntamientos ha crecido un 247%.

El cambio ha sido rápido y profundo. Las tres localidades rebasan los 10.000 empadronados, con Illescas y Seseña acercándose a los 30.000 vecinos. Las cifras confirman una transformación en el tejido social que también se ha extendido a la economía local. La Sagra se ha convertido en un apéndice de la corona metropolitana de Madrid y sus pueblos son ahora ciudades dormitorio de gente que trabaja en la capital de España, que procede de allí o de su extrarradio más próximo y que sigue manteniendo vínculos -familiares o recreativos, principalmente- con la gran urbe del centro peninsular. El modelo productivo sagreño, centrado en las industrias transformadoras y  comercializadoras de madera y cerámica, ha mutado hacia la logística, la distribución y el sector de la aeronáutica.

En los primeros años del siglo, Illescas se convirtió en la tercera ciudad de la provincia,  por encima de Torrijos y solo por detrás de la capital regional y Talavera. Desde 1996, cuando tenía algo más de 9.000 habitantes, el municipio que equidista de las ciudades de Madrid y Toledo ha ido incrementando su población en cada revisión anual del censo. La cabecera sagreña ha seguido un patrón bastante lineal, agregando en torno al millar de vecinos cada año. El cumplimiento regular de esta cuasi norma ha disparado el tamaño de la localidad hasta los 29.588 habitantes. El crecimiento se ha concretado tanto en el núcleo principal como en el barrio de El Señorío, que ha vivido un fenomenal despegue en los últimos diez años.

Estadísticas resultantes de la revisión del Padrón Municipal a 1 de eneroEstadísticas resultantes de la revisión del Padrón Municipal a 1 de eneroDe las tres ciudades sagreñas más grandes, Seseña es la que mayor crecimiento residencial constata. Mientras que en los primeros años de la primera década del siglo, su expansión se produjo entre Seseña Viejo, Seseña Nuevo y Vallegrande, la construcción del barrio de El Quiñón, habitado por sus primero pobladores a partir de 2007 y colmado paulatinamente a lo largo del decenio posterior, ha disparado el padrón. El gran barrio ideado por 'El Pocero', sin embargo solo desarrolló una tercera plan del proyecto: de las 13.500 viviendas ideadas se han levantado alrededor de 5.100. La posibilidad de retomar las obras posibilitaría un empujón extra en forma de aluvión de habitantes que haría del municipio encajado entre las madrileñas Aranjuez y Valdemoro el tercero de la provincia por número de empadronados. El censo de 2001 contaba 4.801 vecinos; la última revisión repunta hasta las 27.066 personas.

El crecimiento de Yuncos se aproxima al patrón tanto de las dos anteriores como de otros municipios antes de pequeño tamaño y ahora en el entorno de los 5.000 habitantes, como Ugena, Yeles o El Viso de San Juan. En el caso de Yuncos, su estructura urbana está formada por un núcleo compacto pero extendido y por la presencia de viviendas alejadas del centro en parcelas individuales formando urbanizaciones. La localidad inició el siglo XXI con 3.935 personas en su censo, una cantidad disparada hasta las 11.646 dos  decenios después. En el caso de Yuncos se observa cómo buena parte de su nuevo tamaño se generó en los primeros 2000. Entre 2010 y 2020 solo ha recibido 1.946 nuevos ciudadanos. 

Estas tres localidades y algunas de las más cercanas a ellas en La Sagra alta han cambiado su idiosincrasia en las últimas décadas: los antaño municipios entre agrarios e incipientemente industrializados constituyen actualmente una zona de continuación de la corona urbana de Madrid, dedicada unos sectores diferentes a los preeminente en los últimos años del siglo anterior y con mayor peso de los servicios. La construcción de miles de adosados ha transformado su faz: de pueblos pequeños a ciudades dormitorio.

Crecimientos desordenados. El extraordinario aumento de la población ha generado carencias en las dotaciones educativas y sanitarias. La demanda de consultorios locales con más personal, nuevas especialidades e incluso la construcción de un hospital comarcal se han constituido en peticiones formales para diferentes asociaciones vecinales. El transporte y el refuerzo de los nodos de comunicación con Madrid son otros de los problemas recurrentes. La comarca de La Sagra demanda conexión ferroviarias estables a través del cercanías, enlazando Illescas y Seseña a la red madrileña. Tal aspiración, candente desde el inicio del boom de la construcción en los años 90, sigue sin encontrar la respuesta anhelada.

Asimismo, las ocupaciones de viviendas suponen un desafío para la convivencia y la seguridad en una comarca que se acerca a los 200.000 habitantes si se añaden las poblaciones de los 31 municipios que la constituyen en su parte toledana. En los últimos meses, se han conocido un sinfín de casos de residencias ilegales en inmuebles abandonados o no habitados de forma regular o continuada. Se estima que en este rincón septentrional de la provincia hay unas 800 viviendas ocupadas.