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Cuentos de noches de superación

M.G
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Ángel Lozano, autor de 'Los cuentos de mis desvelos', presenta junto a Manuel Ruiz, ilustrador, su primer libro de relatos en el Hospital de Parapléjicos. Ambos fueron pacientes del centro hace años

Cuentos de noches de superación - Foto: Yolanda Lancha

Una o más noches en vela. Muchos pensamientos y reflexiones que pueden dar mucho de sí cuando la vida es la protagonista, con su azar, su destino, sus vivencias y sus giros inesperados que ayudan o torpedean y obligan a bucear, a buscar y a superar los encontronazos. Y quizá una buena manera de exorcizar los desvelos sea un folio en blanco con muchas ganas de letras, de esas que salen del alma, de las emociones y de la inspiración de cualquier momento. Y Ángel Lozano supo que los cuentos cuentan mucho y se lanzó a escribir por él y por los demás. 

Lo mismo le ocurrió a Manuel Ruiz con sus dibujos, unas ilustraciones que ponen corazón y color a 'Los cuentos de mis desvelos', el libro que acaba de sacar a la luz la editorial de autoedición Punto Rojo dentro del proyecto impulsado por la Fundación del Hospital Nacional de Parapléjicos. La iniciativa va más allá de un reto literario porque las ventas del libro, con un coste de 10 euros, irán a parar a la fundación para continuar con esta línea de proyectos.

«Los cuentos trasladan los pensamientos de esas largas noches sin dormir que compartimos todos», subrayó esta mañana la directora del Hospital Nacional de Parapléjicos, Sagrario de la Azuela, durante la presentación del libro que se adueña de historias sentidas que reflejan luchas, necesidades, duermevelas, capacidad de superación, humor,  ironía, sencillez y mucha humanidad.

La Fundación del Hospital Nacional de Parapléjicos apoyó el  proyecto a los pocos minutos de conocerlo. Ambos comparten experiencias y Ángel tenía en mente un libro de relatos cortos con mucha moraleja, que atrapara al lector desde el primer momento gracias a sus protagonistas, como ocurre en 'Mariposas', donde «ese hombre que soñaba con barcos», pero no podía navegar por su enfermedad se encontró con una pintora de iceberg que no paraba de recorrer los mares. Y los dos terminan fundiéndose, aprendiendo a compartir y a vivir el uno del otro durante unos instantes. 

un largo viaje. El hospital unió a Ángel y a Manuel en su proyecto. Ambos son expacientes y permanecieron ingresados durante algún tiempo. El autor llegó con 18 años tras un accidente que le dejó una lesión medular y unos padres -María y Antonio- que no dejaron caer al joven, que sonreían a menudo a pesar de las dificultades y le ayudaron a aprender a vivir de nuevo. Pero no conoció a Manuel, otro paciente que no paraba de dibujar en la habitación del hospital, hasta 2017.  Ángel estuvo ingresado de nuevo por una úlcera y ambos fueron hilvanando la historia, los cuentos y las ilustraciones que dieron vida al proyecto.

La presentación de esta mañana dará paso a la lectura de varios cuentos por la tarde, un bonito gesto para acercar esta iniciativa literaria a los trabajadores y a los pacientes que no han podido acompañar a los autores por la mañana.