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Ángel Monterrubio

Tente Nublao

Ángel Monterrubio


El último toro enmaromado en Talavera

07/09/2022

Mañana, 8 de septiembre, es la fiesta de la Virgen del Prado. En el plano religioso siempre se ha celebrado la fecha con mucha enjundia, a la altura de la devoción y arraigo que la patrona tiene entre los talaveranos. Pero no es menos cierto, que siempre ha adolecido la celebración de festejos profanos que adobaran y dieran realce a la que debía de ser una fiesta grande de Talavera y su Tierra. Y no porque no se hayan hecho y se sigan haciendo muchos esfuerzos e iniciativas para intentar corregir esa anomalía. No han cuajado, la mayoría de los talaveranos 'pasamos' de implicarnos en la fiesta y nos reservamos para la lindera Feria de San Mateo. El día de la Virgen durante muchos años se conoció como 'el día de Talavera en El Corte Inglés' porque en sus tiendas de Madrid te encontrabas con medio vecindario. Ahora las tiendas son otras.
En esa línea de reivindicar la celebración, ocurrió el sucedido que les paso a relatar. Agonizaban los años 70, la festividad pasaba sin pena ni gloria, es posible que en sus momentos más bajos, al igual que otras conmemoraciones tradicionales perdidas. El entrañable Antonio Batres se levantó esa mañana dándole vueltas al asunto y ni corto ni perezoso tuvo una idea para homenajear el día que le pudo salir muy cara: nada más y nada menos que ¡sacar un toro enmaromado por las calles de Talavera a la vieja usanza! Sin pedir permisos, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, se puso a ello. Llamó a Tomás, el de la Venta y a Florencio Fernández, Trabuco, para explicarles el asunto y pedir su colaboración, al primero para que trajera en el camión un toro bravo de su finca y al segundo para enchiquerarlo en los corrales de la plaza de toros, atarle las maromas y sacarlo desde allí. Y así lo hicieron, tampoco fue necesario animarlos mucho. Antonio, el de la Venta a una maroma y Tomás Batres a otra lo sacaron y recorrieron los jardines del Prado. Imaginen el alboroto. Ya enfilaban el Paseo de los Arqueros cuando llegó la policía municipal y cortó el espectáculo. Regresaron a la plaza de toros y el tema no pasó a mayores porque - me cuentan- el alcalde Pablo Tello, que entonces mandaba mucho, eran buen amigo de los tres y, sobre todo, comprendió la buena intención de la movida hizo una llamada pertinente. Es el último toro enmaromado que ha salido en Talavera y les cabe el honor a esos tres grandes personajes talaveranos.