Confusión en la vuelta de los buses urbanos a Zocodover

I.G.Villota
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Duda generalizada entre los usuarios sobre la ubicación de la cabecera de sus líneas en el arranque de las medidas que dejan cuatro de ellas en Gerardo Lobo

Confusión en la vuelta de los buses urbanos a Zocodover - Foto: Yolanda Lancha

Confusión. Incluso caos en las horas punta.  Es el resumen de la vuelta de la cabecera de los autobuses urbanos a Zocodover tras meses en Gerardo Lobo, en concreto desde el 8 de julio, por las obras de pavimentación del entorno del Alcázar, concluidas hace días.
Un regreso que ha traído aparejado la aplicación de nuevas «medidas de sosteniblidad» consistentes en dejar cuatro de los recorridos del servicio -14, 42, 72 y 94- en Gerardo Lobo, lo que provocó ayer la duda generalizada entre los usuarios sobre la ubicación de la cabecera de sus líneas.
Así lo comprobó La Tribuna a lo largo de la mañana, al encontrar a usuarios esperando en Gerardo Lobo al no haberse enterado de la vuelta del transporte público a Zocodover, mientras que otros no sabían exactamente dónde paraba su línea. «Estamos molestos, yo he perdido un buen rato», comentaba Paula, tras bajarse del autobús.
Confusión  en la vuelta de los buses urbanos a ZocodoverConfusión en la vuelta de los buses urbanos a Zocodover - Foto: Yolanda LanchaCon más filosofía se lo tomó Raúl, quien tras más de 20 minutos esperando en la parada de Gerardo Lobo se percató de que la línea que él usa, la 41, ya paraba en Zocodover. «Creo que ha faltado información, yo no me he enterado, y ya no me compensa subir hasta allí. Me iré hasta Bisagra para coger el autobús. Qué le vamos a hacer...», comentaba.
Su caso no es el único. María sí sabía que su línea, la 14, que coge a diario para ir a trabajar a La Abadía, se quedaba en Gerardo Lobo. Ella, residente en el Casco, se queja de la «desigualdad», toda vez que las nuevas medidas de movilidad «afectan a unos y no a otros», planteando dudas sobre «el criterio» del Ayuntamiento para elegir cuáles suben hasta el centro neurálgico del Casco histórico y cuáles se quedan a sus pies, en el Miradero.
Un inspector de la empresa Unauto, la concesionaria del servicio de transporte urbano de Toledo, llevaba en la zona desde primera hora de la mañana informando a los usuarios. Explica que los servicios centrales de la compañía, en el Polígono, llevaban toda la jornada recibiendo llamadas con dudas y quejas.
Confusión  en la vuelta de los buses urbanos a ZocodoverConfusión en la vuelta de los buses urbanos a Zocodover - Foto: Yolanda LanchaReconoce, asimismo, el «caos» sobre todo entre las siete y las ocho de la mañana, además de recoger las denuncias vecinales respecto a que la zona de Gerardo Lobo no está bien acondicionada, al carecer de marquesina para el resguardo de la lluvia y el frío, además de no tener paneles informativos. «Hoy chispeaba y había mucha gente bastante enfadada», afirma.
Casi a mediodía, técnicos del Ayuntamiento redirigían uno de los focos de iluminación instalados en el lateral del edificio de La Alhóndiga, para que apuntase a las escaleras que conectan con el Miradero, con el objetivo de mejorar el alumbrado de una zona algo inhóspita, aunque mejorada la pasada legislatura, con nuevo acerado, bancos y farolas.  
La peor parte se la llevaron, como suele ocurrir en estos casos, los conductores, quienes dan la cara delante de los vecinos. Y para muestra una anécdota. Dos usuarias de la línea 72, una de las que no sube a Zocodover, se negaron a bajarse del autobús en Gerardo Lobo, conocedoras de que ese vehículo es el mismo que realiza el recorrido de la 5D, que sí sube a Zocodover, motivo por el que se quedaron dentro del autobús y subieron hasta el Casco histórico.
En la rueda de prensa ofrecida esta semana para informar de las medidas, el concejal de Movilidad, Juan José Pérez del Pino, indicó otras medidas respecto al transporte, por ejemplo que la línea 5D y la línea 11 desaparecen para fusionarse en la línea 511 (Zocodover-Hospital Provincial-Santa Bárbara), mientras que la línea 81 amplía sus paradas o se activa el transbordo gratuito entre la puerta de Bisagra y Zocodover. También indicó que la línea 3 (Zocodover-Valparaíso-La Legua) se desdoblaría.
Estas medidas aún no se han empezado a aplicar y tampoco hay fecha para su puesta en marcha, indicaron desde Unauto. Lo que sí parece claro es que los 30.000 euros que se ahorra el Ayuntamiento con estas medidas de sostenibilidad se podrían destinar a pagar los 40.000 euros que costará la aplicación del compromiso electoral de la alcaldesa de ofrecer el búho bus gratuito. Algo para lo que aún tampoco se ha dado fecha.

La alcaldesa. La alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, defendió la apuesta de su gobierno por «la sostenibilidad y el medio ambiente», así como por la «protección del patrimonio», con la reducción de líneas de transporte urbano que llegan hasta la plaza de Zocodover y, por tanto, la reducción de autobuses que transitan por el entorno histórico, unos 600 vehículos pesados menos al día, cifró la socialista. Respondió a las críticas vertidas por el PP, respecto a que con estas nuevas medidas en materia de movilidad se crean zonas y vecinos de primera y de segunda, los que suben a Zocodover y los que se quedan en Gerardo Lobo. A este respecto, Tolón indicó que «todos los barrios» de la ciudad quedan conectados con Zocodover, asegurando que las medidas cuentan con el beneplácito vecinal generalizado. Algo con lo que no están de acuerdo desde la asociación ‘Iniciativa Ciudadana’ del Casco histórico, entidad crítica con la «falta de participación» en la toma de decisiones. 

CCOO. El secretario general de CCOO en Toledo, José Luis Arroyo, aplaudió, en presencia de la alcaldesa, antes de una reunión, que el Gobierno local de Milagros Tolón haya escuchado las sugerencias de los conductores de Unauto que «se estaban quejando de la cantidad de autobuses urbanos que subían a la zona de Zocodover, lo que estaba retrasando las frecuencias y suponía mucho estrés para los trabajadores». Arroyo recordó que los conductores de la concesionaria piden subir «lo menos posible» a la zona de Zocodover los fines de semana y festivos para «no poner en riesgo a los peatones».

Turísticos. El «compromiso con la sostenibilidad» de la alcaldesa de Toledo también implica medidas con el bus turístico y el trenecito. En próximas fechas cambiarán su parada, abandonando la cuesta de Carlos V y trasladándose a la parte trasera del Alcázar, enfrente del emblemático Ángel del Alcázar. Pero a medio plazo serán más restrictivas. Milagros Tolón informó ayer a La Tribuna de que sacará el bus y el trenecito del Casco histórico en cuanto expiren los contratos con las empresas concesionarias de ambos servicios municipales, toda vez que ahora mismo supondría pagar indemnizaciones. Ambas caducan a finales de legislatura.