Suspenso a Sanidad

Agencias
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Los profesionales de la atención médica ensalzan su trabajo en equipo durante la pandemia y critican la 'ineficiencia' de las administraciones

Suspenso a Sanidad - Foto: EDUARDO PARRA EUROPA PRESS

Si hay algo que ha funcionado bien en España desde que empezó la pandemia ha sido el trabajo en equipo de los sanitarios, frente a la «falta de coordinación» e «ineficiencia» de las administraciones. Esa es la conclusión que lanzaron ayer los profesionales del sector respecto a la gestión del coronavirus en el país. Una crítica en la que señalan a la Consejería y al Ministerio de Sanidad como «lo peor», dándoles de nota un 3,6 y 4,3, respectivamente, lo que supone un suspenso en el desarrollo de sus funciones.
Además, prácticamente por unanimidad en su respuesta, el 86 por ciento de estos trabajadores considera que las Consejerías actuaron con retraso, mientras que 92 por ciento hace ésta afirmación también refiriéndose al departamento que dirige Salvador Illa. Asimismo, un 24 por ciento mantiene que el ámbito político ha funcionado mal, en referencia al Gobierno, las Comunidades, y la coordinación entre ambos, así como a los «políticos» en general.
Estos son algunos de los datos que se desprenden del informe Los Profesionales Sanitarios Frente a la COVID-19. La reforma necesaria del Sistema Nacional de Salud elaborado por la Fundación IMAS, que recoge las experiencias, evaluaciones y propuestas de casi 2.500 sanitarios sobre la crisis de la COVID-19 en España.
Por otro lado, la encuesta pone de manifiesto una gran falta de previsión, ausencia de recursos y una alta tasa de infección entre los profesionales, sobre todo en enfermería. El 86 por ciento de los trabajadores encuestados desconocía la existencia de un plan de contingencia contra pandemias en su centro sanitario. El 31 por ciento no dispuso de equipos de protección suficientes cuando los necesitó; además, del 69 por ciento restante, más de la mitad (54 por ciento) lo tuvo posteriormente a las dos semanas después de la declaración del Estado de Alarma.
Asimismo, el 71 por ciento de los sanitarios que participaron en el cuestionario opinan que no hubo recursos suficientes para identificar a los profesionales contagiados por el virus. La tasa de infectados en el sector estimada en este análisis es del 16,4 por ciento, alcanzando el 26 por ciento entre las enfermeras con atención directa a enfermos con la COVID-19. Por otro lado, el 73 por ciento de los profesionales opina que faltaron recursos para el diagnóstico en pacientes sospechosos.
El estudio también muestra una gran capacidad de adaptación de los centros sanitarios, quienes elaboraron protocolos para evitar el contagio de su personal (71 por ciento) así como para el manejo de pacientes con sospecha de coronavirus en colaboración con distintas unidades del centro (83 por ciento), aunque las medidas se tomaron avanzado el Estado de Alarma.
Por otro lado, el 78 por ciento de los trabajadores del sector afirman que se crearon protocolos de derivación desde atención primaria o urgencias a otros centros (el 61 por ciento posteriormente a las primeras semanas del Estado de Alarma).

 

Esfuerzo terapéutico 

Otro hecho destacable del estudio es que el 57 por ciento de los sanitarios afirman que en sus centros de trabajo se establecieron criterios explícitos de limitar el esfuerzo terapéutico (no ventilación mecánica/cuidados intensivos) basados en la disponibilidad de recursos y las características del paciente (edad, comorbilidades, etc.). En la mayor parte de los casos no se contó con el Comité de Ética del centro o se desconocía este hecho.
Por último, cabe reseñar el impulso de la utilización de la telemedicina (82 por ciento de las respuestas) y el trabajo en equipos multidisciplinares (68 por ciento).
Las propuestas de los profesionales sanitarios en relación con la asistencia actual apuntan exactamente una asistencia centrada en la salud pública y comunitaria. Además, reclaman una reorganización para atender distintos grupos de pacientes y la realización de test a sospechosos de contagio para la detección precoz de infectados.