scorecardresearch
José Manuel Patón

LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


La fashionaria

02/03/2022

Doña Teresa Fernández de la 'Vogue', atildada de esa guisa por los kilos de Chanel que componían su fondo de armario cuando era vicepresidenta del gobierno con Zapatero, demostró que a la gente de izquierdas no solo le gusta el jamón, -faltaría plus-, sino que le gusta lucirse con las prendas más caras de la liga fashionable. La moda tiene ese problema, que cuando dices 'yo me lo merezco', estás diciendo que te vas a comprar unos zapatos de esos jimmy choo, que por una tirilla de cuero con barniz y con los que lo único que haces es enseñar la patita por debajo de la puerta, te cobran 1.200 euros mínimo, y no hablemos de collares, bolsos de Chanel, de Louis Vuitton, y el eterno escudo de Dolce Gabbana en el cinturón. Es lo que tiene ser de izquierdas venida a más: te tiras a por las marcas, te pones mechas, de las que antes huías como los vampiros de los ajos, y cambias de hábitos. ¿Qué cómo se puede ser de izquierdas y gastarse 100.000 euros solo en lo que llevas puesto?, pues ya ha sido. Es un sistema que inventó doña Teresa y ha seguido a pies juntillas doña Yolanda Díaz, ínclita segunda de a bordo de Sánchez, después de 'despedir' al coletas, por no peinarse y no ponerse corbata. Como si le diera miedo a seguir siendo la roja de siempre, -vaqueros, greñas, y uñas comidas hasta el muñón-, viendo cómo salía disparado su jefe del gabinete, -nunca sabremos si fue el olor el culpable, porque el aspecto sí lo tenía-, cambió el look de progre por el de princesa de la boca de fresa, labios pintados de 'shiseido', chanel 5 para dejar olor a Marilyn allí por donde pasase, mechas y un lenguaje súper educado que dio un giro a su vida.
La fashionaria arrinconó lo de levantar el puño en alto, gritar viva la revolución, animar a quemar conventos, y vivir en Moscú, porque no se trata de repetir los pasos de la Pasionaria, que vino aquí hecha un eccehomo. Muchos aplausos de los 80, y mucho progrerío, pero entre ella y Carrillo no llegaron nunca a superar el 5% de votos.
Nuestra fashionizada vicepresidenta no solo ha cambiado el look mental, y ha tirado a la basura en un contenedor la gorra del Che, -no están los tiempos para defender a Cuba o a Rusia-, sino que ha puesto un trozo del muro de Berlín de pisapapeles como dice Sabina, y ha apoyado una reforma laboral que le gusta hasta la derecha, sin perjuicio de que algún sindicato que ha firmado a base de langostinos en cualquier bar el acuerdo de la patronal, le escueza haber prometido su derogación completa como el muro de Berlín, y haber convertido la promesa en humo de altares y la sangre de los toros de nuestro querido Machado. No en vano Eva Perón se adelantó, en ser roja enjoyada, porque se vistió del Gran Gatsby, y se subió a un Rolls blanco y así todos de blanco, hasta Perón, se metieron entre la multitud, con un gesto de generosidad aparente empezó a tirar sus joyas como si fueran los caramelitos de los reyes magos entre la gente. Aquel día el rojerío empezó a cambiar.

ARCHIVADO EN: Chanel, Yolanda Díaz