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Rehabilitar los edificios de la Fábrica cuesta 6,8 millones

M.G
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La Universidad de Castilla-La Mancha presentó hace meses el plan especial del parque dotacional de Tajo, que ha pasado por la comisión de Urbanismo, para proteger, reforzar y aumentar la estructura urbana del campus de la Fábrica de Armas

Rehabilitar los edificios de la Fábrica cuesta 6,8 millones - Foto: David Pérez

Toledo tiene «otra ciudad histórica» al margen del Casco. La Fábrica de  Armas, reconvertida en campus universitario una vez que el Ayuntamiento cedió los terrenos a la Universidad de Castilla-La Mancha en  1998, tras el convenio urbanístico librado con Defensa, se ha convertido «en un buen referente de urbanismo de baja densidad», un modelo de conservación y una buena muestra por «su modo de integrar y definir la arquitectura y lo urbano en este espacio singular». Así se resumen las bondades de un entorno vivo en el ámbito docente en el Plan Especial del Parque Dotacional del Tajo (PEPDT), un instrumento de planeamiento urbanístico esencial que guiará su expansión futura, marcará los condicionantes de protección de este espacio y permitirá conseguir un buen diálogo con el futuro Plan de Ordenación Municipal.

La Fábrica de Armas «es un buen referente de urbanismo de baja densidad» y la UCLM ha demostrado a lo largo de los años su esmero en la rehabilitación, conservación de los antiguos edificios, su buena relación con el río -tanto a nivel medioambiental como de aprovechamiento energético- y el entorno natural que rodea al campus, pero era necesario contar con un plan especial dado que  Toledo tiene que ir avanzando hacia un nuevo plan de ordenación municipal, ya que actualmente se rige por el del 86 con distintas modificaciones desde que los tribunales lo anularon.

Según consta en este plan especial, «la propia utilización del recinto surge como consecuencia de un convenio que posibilita la construcción de viviendas en el entorno de la Vega, pero con la revisión del POM vuelve a cuestionarse la urbanización de este entorno», lo que obliga a la UCLM a presentar un plan especial, que se someterá a información pública tras haber pasado por la comisión de Urbanismo hace dos semanas para proteger, reforzar la estructura urbana de esta «ciudad industrial» y que las previsiones de crecimiento del campus tengan un buen encaje urbanístico.

La UCLMseguirá creciendo, sin duda, pero el ritmo dependerá de dos factores fundamentales, las necesidades en el ámbito académico y los costes económicos de los distintos proyectos que se pongan en marcha en los próximos años. En este sentido, la documentación de este plan especial incluye un programa económico que apunta que  el crecimiento del campus tomando como referencia la rehabilitación de los edificios existentes sin uso en la actualidad exigiría un gasto de 6,8 millones de euros, siempre que se restaurasen las 15 naves abandonadas que podrían ponerse en servicio para acoger aulas, más laboratorios y otros servicio ligados a la universidad.

Del catálogo de inmuebles susceptibles de rehabilitar destaca el número 38, el antiguo depósito del agua, un edificio construido en 1920, de 328 metros cuadrados, que limita con la senda ecológica y se sitúa a escasos metros del puente que une la Fábrica de Armas con  el parque de la Olivilla. Aunque no se especifica su destino futuro sí se sabe a nivel técnico que «su estructura se encuentra en un buen estado de conservación, pero regular en los acabados». En principio, la rehabilitación ascendería a unos 400.000 euros.

De esta amplia lista de instalaciones, que incluyen el edificio auxiliar del depósito de aguas, calderas, un puesto de vigilancia, y otras edificaciones de posibles usos múltiples, figura también la nave de espoletas, actualmente inmersa en un ambicioso proyecto de rehabilitación para convertirla en la sede de la Escuela de Arquitectura. Se trata del proyecto más costoso de todos los que podrían llevarse a cabo en el campus, con un presupuesto que ronda los tres millones de euros, que dará uso a unas instalaciones que estaban infrautilizadas como almacén. La UCLM llevaba seis años con el plan en mente.

También el edificio 50, que engloba un conjunto de diferentes pabellones a dos aguas, podría tener una segunda vida para el campus universitario. En este caso, podrían ponerse en un uso en un futuro otros 1.202 metros cuadrados, pero su rehabilitación rondaría el millón y medio de euros, puesto que el estado de conservación es «regular».

Los planes de rehabilitación incluyen también la edificación número 43, antiguo puesto de vigilancia, un conjunto formado por dos naves, la mayor dividida a su vez en cuatro módulos. Las posibles futuras obras posibilitarían incorporarlo como uso docente al campus con una costa intervención a nivel estructural y de acabados de unos 900.000 euros.

La UCLM estará sujeta a este plan especial y la ordenanza elaborada para regular urbanísticamente el espacio y «cumplir con los objetivos de conservación, revitalización, y mejoramiento urbano» de un entorno característico por «su alto valor histórico y cultural».

Otros desarrollos. La Universidad  también puede optar en su plan de expansión por levantar nuevos edificios en terrenos libres de edificaciones sujetas a los condicionantes de una ordenanza que marca las normas en altura, estética, tipología de cubiertas y diseño de fachadas, entre otras especificaciones. En este caso, el coste de nuevas instalaciones podría alcanzar los nueve millones de euros.

El programa económico también reserva un apartado para otras actuaciones ligadas a la urbanización, como obras de pavimentación, jardinería, infraestructuras básicas de agua, luz y saneamiento, e instalaciones de central térmica con una proyección de gasto de 5,3 millones de euros en un futuro, aunque no se especifica un horizonte temporal  para estas intervenciones.