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La Desamortización de Espartero en Toledo (1841)

José García Cano
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En la jornada de hoy se cumplen exactamente 180 años de la llegada a Toledo del Real Decreto que decretó que las propiedades del clero pasaban a ser bienes nacionales, constituyéndose la Desamortización de Espartero, continuadora de la de Mendizábal

La Desamortización de Espartero en Toledo (1841) - Foto: 1996 2001 AccuSoft Co., All righ

Hoy se cumplen los 180 años de la llegada a Toledo del Real Decreto de 2 de septiembre de 1841 mediante el cual se hacía público que las propiedades del clero pasaban a ser bienes nacionales, constituyéndose la que sería conocida como Desamortización de Espartero que continuaba la línea de la anterior que fue la de Mendizábal (quien había decretado la supresión de todos los monasterios de órdenes militares y monacales). Baldomero Espartero ante la minoría de edad de la reina Isabel II, ordenó que todas las citadas propiedades debían pasar al estado para disponer de ellas para su venta; quedaban libres de esta orden las catedrales, las casas de prelados y los párrocos. A raíz de esta orden se realizaron los correspondientes inventarios de fincas que poseían estos conventos en toda nuestra provincia. Gracias a estos inventarios conocemos un poco más la historia y el patrimonio de los conventos toledanos de órdenes tan diversas como agustinos, carmelitas, dominicos, mercedarios, franciscanos, etc. Por ejemplo, el convento toledano con más patrimonio era el de San Clemente -monjas bernardas- con unas propiedades que llegaban a las 18.332 fanegas. Había otros conventos como el de San Pedro Mártir que también se encontraban entre los principales en cuanto a posesiones, destacando fincas como las Nieves en término de Toledo o Villaescusa en término de Nambroca. También poseían una dehesa denominada Daravales (Manzaneque) de unas 2.700 fanegas y 1.800 olivas y otra más llamada Alimán en término de Ajofrín; otra propiedad de San Pedro Mártir era la finca Majazul en Bargas con unas 640 fanegas. También tenían estos frailes dominicos otras tierras en término de Cobisa, Santa Olalla, Torrijos Val de Santo Domingo y Burguillos. La orden de los jesuitas además de las posesiones en Toledo capital poseía una casa en Los Yébenes que servía de escuela y con no muy importantes rentas. Por lo que respecta a la orden de los mercedarios calzados y a su convento de Santa Catalina (hoy Diputación Provincial de Toledo) destacamos las tierras que poseían en Mazarambroz y en Argés, así como un mesón que funcionaba en la localidad de Novés que terminó siendo vendido. El convento toledano de San Bartolomé de la Vega, de frailes mínimos de San Francisco de Paula fue otro de los edificios desaparecidos a partir de esta época de desamortizaciones. En la propia ciudad de Toledo no poseyeron demasiados bienes, pero sí encontramos algunas propiedades urbanas en localidades como Tembleque, Camuñas, Madridejos y Villaseca de la Sagra (propiedad que habitaba un tal Manuel el Torero). Algunos bienes rústicos de estos frailes mínimos eran una serie de fincas repartidas entre Mora, Orgaz, Madridejos y Magán que llegaban entre todas a unas 380 fanegas más 1.318 olivos (de ellos 1.007 en Madridejos).

Las monjas agustinas de Santa Úrsula, otro convento muy querido en Toledo fundado en el siglo XIII, fueron titulares de diversas propiedades en la propia ciudad, entre las que destacamos la conocida como Venta del Alma que en aquella época producía al convento unos cuantiosos ingresos y cuyo nombre aún se le sigue dando a esta finca convertida en local de ocio. Las agustinas eran titulares de diversos olivares en localidades como Burujón, Borox, Maqueda, Alcabón, Novés, Cobisa y Argés, donde también poseyeron una finca con 400 albaricoques y 1.400 cepas. Las monjas Benitas de la Purísima Concepción y cuyo curioso edificio levantó el cardenal don Pascual de Aragón, poseyeron un olivar en Cobisa, 84 aranzadas de viña en Villaminaya y 163 fanegas de tierra en Cobeja. El anteriormente citado poderoso convento de San Clemente de monjas bernardas, entre las numerosas fincas que poseyó recordamos la finca de Bañuelos en término de Polán de más de 2.000 fanegas, las de Aceituno y Espinosillo en Guadamur, la de Argance en Villamiel con molino aceitero incluido y una extensión de 2.300 fanegas, la de Cabañuelas en Talavera de la Reina y las de Fontidueña, Valdeperdiguero y el Montón de Tierra en la localidad de Azután. Se destacan en los inventarios las haciendas de este convento en Yunclillos y en Yuncler. Otras tantas parcelas de diversas medidas ubicadas en Rielves, pertenecieron también a las bernardas. Otras bernardas pero esta vez las de Santo Domingo de Silos o Santo Domingo el Antiguo fueron propietarias de la finca Azoveña en Gerindote, así como de otras parcelas en Yunclillos, Lominchar, Camarena, Escalonilla y Burujón.

La Desamortización de Espartero en Toledo (1841)
La Desamortización de Espartero en Toledo (1841)