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Antonio Pérez Henares

PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Ver amanecer todos los días

15/07/2022

El ejercicio más saludable que me he impuesto este verano es ver amanecer todos los días. En realidad, me lo han impuesto el campo y las calores, pero lo he acogido con gusto como si fuera algo inherente a vivir en medio de la naturaleza. Porque lo es y si uno quiere hacerse a ella no es que no quede otro remedio, que también, sino la forma de disfrutarla y soportarla.
Despertar con la luz que se anuncia y echarle un primer ojo al sol que asoma por detrás de los montes es el prólogo a las tareas, las tantas que siempre hay que hacer en tantos sitios y en tantas cosas, que cada cual tendrá las suyas y no voy yo a cansarles enumerando mis quehaceres cotidianos pero que pueden ir desde regar el huerto, echarle a las gallinas, hacerse el desayuno, llevar agua a las charcas, rellenar con ella baterías de las placas, asear un poco la cabaña, hacer la cama y escribir este artículo.
Me estoy quitando, eso sí, de abrir el ordenador lo primero para ver las noticias porque no es cuestión de empezar el día de mala leche. Eso ya lo hago más tarde cuando empieza a picar el sol y hay que meterse en la covacha y procurar salir fuera lo justo. Incluso, lo de ver que pasa por ahí fuera puede ser conveniente hacerlo ya cuando te ha entrado la galbana canicular y te importe menos la ocurrencia con la que te saludan.
El día ese del Debate de la Nación de todas ellas me quede con la de la 'paguita de Sánchez', esa que va a darle nuestro dadivoso presidente a todos los chavales de más de 16 años. 100 euros al mes, oye, para que se los gasten los chavales en sus cosas. Vamos, eso, una paguita del tío rico, pero que en este caso lo es por lo que nos quita a los demás de nuestros bolsillos.
La 'paguita' antes la daban los padres y podía depender de cómo te portaras, como cuando de niño te echaban cosas los reyes. Ahora el padre, el rey, el tío y el todo de todos nosotros es Sánchez. Él nos lo quita y luego anuncia muy generoso que les va a dar a los chicos unas perras.
Así, sin pensar mucho, uno diría que, si en vez de la paguita les bajara a los padres que trabajan y de su trabajo, ese impuesto que se les lleva un trozo de sus sudores y salarios estos tendrían ese dinero en el bolsillo y ellos sabrían repartirlo mejor que él entre su prole o para lo que viniera mejor para la casa.
Me quede en lo de la 'paguita' porque lo demás, lo de los bancos y las eléctricas, que son los remalos de la película ahora, tengo yo que ver quién al final lo paga. Como lo de los trenes de cercanías gratis, aunque eso y a primera vista, que es mayormente no viaje sino desplazamiento cotidiano por trabajo, no parece mal traído.
Pero vamos, que, para mi buen estado anímico, ni me moleste en aguantar el sermón presidencial, ¿se acuerdan de los dominicales de la pandemia?, ni las réplicas y jaculatorias del resto. Luego me he enterado de que la tropa de Podemos estaba que no cabía en sí de gozo y que están exultantes porque Sánchez les ha comprado todas sus recetas. Me queda la duda no del resultado de las mismas, que puede ser un mixto entre bolivariano y peronista, sino del fin y objetivo del asunto, sacar algún rédito electoral a la cosa. Y eso ya no parece tan claro. ¿Le quitará votos a Podemos o acabará por volver a presentarse a las elecciones Pablo Iglesias? Que me da a mí que la operación Villarejo que se ha montado es para eso. Utilizar el enjuague putrefacto del comisario para limpiarse el de todo. Como si no hubiera cobrado nunca el pastizal de Venezuela, que lo cobraban y gordo, y siguiera viviendo en el piso de Vallecas.
Pero vamos, que lo dejo. Con temperaturas de más de 40º grados que de aquí a unas horas voy a tener encima no está la cosa como para dedicarse al análisis político, que eso puede aumentar ya hasta un punto peligroso la calentura.
Prefiero darme a la lectura. Me pillaré una de Jack London, que son fresquitas. ¡Ah! Y esta noche hay luna llena. ¡Menuda película!