«España es un país de gente maravillosa mal gobernada»

F.F.
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El presidente de Fedeto, Ángel Nicolas, considera que «asistimos a una serie de amenazas que no sé si es que quieren contentar a sus bases pero logran asustar a la gente, a los que tienen que hacer funcionar la economía»

Ángel Nicolás, presidente de Fedeto. - Foto: Víctor Ballesteros

La situación política revuelta no es lo mejor para las empresas.
No, y lo venimos diciendo hace tiempo. Hay que distinguir entre empresas grandes, medianas, pequeñas y micro. Nosotros tenemos mucha pequeña, de no más de 20 trabajadores, y micro que aún no están con su balance en positivo como para hacer frente a los nubarrones.
Le van a tachar de catastrofista.
Es que en España pasamos por una situación complicada a nivel de Gobierno central, no sabemos qué va a pasar pero no pinta bien, crea inseguridad, las inversiones se paran y eso afecta a las grandes empresas que no tiran del resto más pequeñas. Si ocurre, todo se paraliza, también la creación de empleo.
¿Les vale un Gobierno estable aunque dependa de la izquierda y del independentismo catalán?
Nos gustan los gobiernos que actúen con moderación y hagan las cosas de manera sensata para dar estabilidad al tejido productivo, a ser posible que no dependan de posiciones radicales y extremistas que vienen con la idea de que hay que sangrar al que más tiene... y siempre piensan que es la empresa a pesar de que si lo analizamos hay mucho que hablar.
La izquierda vuelve a hablar de gasto, aunque lo llamen inversión.
Si es inversión productiva bienvenida sea porque una de las cosas buenas del Estado es que de esa manera puede acelerar la economía. Pero si es gasto puro y duro ya está en unos topes considerables y cuando aumenta hay que tirar de más ingresos que todos sabemos de donde provienen. La cosa no pinta bien.
Flota en el ambiente cierta inseguridad jurídica, por ejemplo de un propietario de vivienda para poner precio de alquiler.
Hay anuncios que a lo mejor luego se quedan en nada -cuando están en la oposición hablan de una forma y cuando gobiernan se moderan- pero de por sí te pueden provocar una paralización del crecimiento. Y asistimos a una serie de amenazas que no sé si quieren contentar a sus bases pero lo que sí logran es asustar a la gente, a los que tienen que hacer funcionar la economía de este país. Cada día hay más voces que abogan por un Gobierno estable, moderado y que no dependa de los CDR porque lo contrario pone los pelos de punta. Hay muchísima preocupación.
¿Las declaraciones de la ministra Celaá sobre la concertada hacen daño al empresariado?
Sí, y se percibió como una provocación. ¿Es irremediable? El presidente de Castilla-La Mancha sostiene todo lo contrario y dice que esta región será un refugio… Nosotros pretendemos que sea refugio de muchas cosas pero por más que tratemos de blindar la Comunidad Autónoma no vamos a ser capaces de proteger aquello sobre lo que tiene autoridad directa el Gobierno central y que nos pueden perjudicar.
Castilla-La Mancha, Toledo provincia y ciudad, podrían ser el refugio de las empresas en esta disyuntiva.
Sin duda, lo tengo clarísimo. Las empresas  deberían aprovechar si buscan lugares de baja conflictividad laboral, es decir de menos perdida de horas de trabajo, donde los índices de absentismo no son ni mucho menos los más altos de España y donde hay un Gobierno que acoge con entusiasmo a quienes vienen a invertir.
Suelo, infraestructuras... ¿Estamos preparados para atraerles?
Lo estamos. En infraestructuras nos queda rematar la autovía Toledo-Ciudad Real, que lleva años y años anunciada, pero por lo demás están muy bien comunicadas las cinco provincias, tenemos magníficos polígonos industriales… El ejemplo es la plataforma Iberum de Illescas, cómo está atrayendo empresa logísticas importantísimas en el mundo porque se han hecho las cosas debidamente y hay colaboración de lo público con lo privado.
Fórmula de la que una parte de la política reniega.
Hay gente que niega que lo privado sea bueno y potencie lo público pero se equivocan, no hay nada mejor que esa colaboración. Cuando hacemos las cosas juntos salen mucho mejor.
Talavera sigue necesitando mucha atención.
Es que coges todo el Oeste de la península y es una mancha negra, como si alguien se hubiera olvidado que existe cuando es la que nos conecta con  nuestro principal socio comercial. Portugal está haciendo muy bien las cosas, con mucho criterio. Es un país al que tenemos que mirar más. Talavera es una comarca que no tira desde que se quitó el Mercado Nacional de Ganado. Lo del tren de las calamidades no es normal, hay que tomar medidas, pero cuando gobierna el PP no lo resuelve y el PSOE clama desde la oposición; y a la inversa.  
El eterno politiqueo.
La pregunta es si la política viene a ayudar o a estorbar. Deberían ser quienes allanen el camino para cualquier actuación que quieran hacer los empresarios, para que se desarrollen las inversiones
Muchos políticos parecen estar solo para vivir de la política.
Desde hace años vemos una clara tendencia a que todo lo que sale legislativamente de las Cortes es para autoprotegerse. No sé si alguien piensa en el ciudadano. La ley hipotecaria no protege frente a la voracidad de los fondos especulativos que llegan sin ningún tipo de piedad.
Hay quien lo confunde con una actividad empresarial.
No tiene nada que ver. La primera víctima de los fondos buitre ha sido el pequeño empresario al que han embargado hasta la camisa y todavía le exigen el pago de la deuda. Al ciudadano hay que protegerlo, no pueden dejarlo indefenso y expuesto. La ley de segunda oportunidad en vigor no vale para nada, no rescata a ningún empresario. En nuestra región han desaparecido 15.000 autónomos porque han tenido la desgracia de que alguna administración no les ha pagado lo que les debe y se han arruinado.
Un tema del que se habla poco.
Debe ser que no interesa pero es una realidad que existe, todos conocemos casos y algunos lo hemos pasado. La indefensión es absoluta. En una ejecución hipotecaria no te permiten ni hablar, no puedes explicar las tasaciones, los créditos, lo que has puesto de tu bolsillo… y que el banco se ha quedado con todo. La ley es criminal, Europa ya ha dado varios toques sugiriendo que se proteja a los ciudadanos… y a los empresarios.
¿A pesar de todo hay potencial para ser optimistas?
Lo hay. España es un país de gente maravillosa mal gobernada. La capacidad de recuperación, de resistir todo lo que nos echen, la hemos demostrado a lo largo de los siglos. En España se está haciendo innovación… ¿Por qué hemos perdido industria? Porque nadie se ha preocupado de industrializar y compran los bienes fuera. No, España debe aspirar a una industria potente que te va a garantizar empleo estable y de calidad.
El grial.
Pero cuando un ministro habla de empleo estable y de calidad como objetivo primordial hay que preguntarle por dónde pasa eso o qué hacen como Gobierno para favorecer que otros, con su dinero, alcancen esa meta.
¿La respuesta?
No hacen nada y, encima, cuando se destruye empleo la culpa es del empresario y cuando se crea es gracias a las medidas del Gobierno. Eso no es cierto.
¿Ayudan al menos a las pequeñas empresas tecnológicas?
No hay un programa potente, hay limosnas. Muchas arrancan como ‘startups’ y viene una grande y las compra. Ahí acaban porque de forma independiente no han tenido capacidad de crecer, a diferencia de los países anglosajones.
¿Qué opina de la subida que se anuncia para el salario mínimo?
Desde 1978 se establece la negociación colectiva pero los que vienen a imponer el SMI son los que no participaron en ese enorme acuerdo social donde quedó clara la función primordial de los agentes sociales. Si ahora, por decreto, se va a decidir el SMI ¿qué estamos negociando nosotros? Aparte, no es soportable. Porque no solo sube el salario, también las cotizaciones en el mismo porcentaje, que a lo mejor es lo que buscan algunos para sostener el sistema de pensiones a costa del empresario.
¿Cómo anda España de burocracia?
Como siempre, no damos ni un paso, las trabas son muchas y cuantos más gobiernos a todos los niveles se van multiplicando. La legislación es abrumadora e inentendible, ocupa un millón de páginas en el BOE... y las empresas tienen que cumplirlo. Si además trabajas en varias comunidades te encuentras diferencias abismales. España tiene que empezar a pensar en facilitar la economía primaria, la que produce.
¿Ha mejorado la financiación?
Ahora no es el gran problema de los empresarios, lo son los impuestos... de todas las administraciones.
¿Como se llevan con los sindicatos?
Más allá de algunos rifirrafes porque interpretamos los datos de distinta manera, no tenemos mayores problemas y por un interés común somos capaces de llegar a acuerdos con relativa rapidez. Es lo que echamos de menos en la clase política.
No es extraño viendo la inoperancia en casos tan concretos como los accesos al futuro nuevo hospital.
Cuantas más administraciones haya más fácil es la divergencia entre ellas. Es curioso que tres instituciones regidas por el mismo partido político no son capaces de ponerse de acuerdo en algo tan básico como el acceso a un hospital que atenderá a una población de más de doscientas mil personas, con un centro comercial al lado… En situaciones parecidas a nosotros nos costaría muy poco negociar un acuerdo con los sindicatos, a pesar de las diferencias entre nosotros.
Sobre Vega Baja, ¿ da su respaldo a  lo dicho por Manuel Madruga?
Al cien por cien, y al debate que ha generado con una opinión que comparten miles de toledanos. Los presuntos defensores de no tocar ese espacio ya no hablan tanto del valor patrimonial, porque a lo mejor no hay nada que descubrir, sino del valor paisajístico... Por algo será.
Un mensaje final para los empresarios, aprovechando los galardones.
A los que han tenido que abandonar, o permanecen de forma poco regular, que seguimos peleando por ellos. Muchos son empresarios muy valiosos. A los que siguen y a los que vengan, que los premios solo pretenden reconocer el valor que tiene la empresa en nuestra economía, en la vida diaria y familiar. Los trabajadores deben visualizar que el empresario se acuesta pensando que al día  siguiente tiene que atender nóminas, impuestos, cotizaciones… y que para ser competitivo tiene que reducir costes. Para que todo eso funcione tiene que haber un apoyo muy decidido desde muchos ámbitos.