Conato de motín en la cárcel de Ocaña I

F. J. R.
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Un ataque epiléptico de un interno en el patio desembocó en quema de contenedores y roturas de cristales. La actuación de los trabajadores penitenciarios evitó males mayores

Conato de motín en la cárcel de Ocaña I

«Se veía venir. Está siendo una semana horrible». Así de claro lo reconoce un empleado de prisiones de la cárcel de Ocaña I. La situación de alerta sanitaria, con las visitas y comunicaciones de los presos suspendidas por el riesgo de contagio, sumada a la semana festiva, ha terminado por estallar de forma violenta. Un conato de motín que por fortuna no llegó a mayores.
En la mañana de hoy, en un periodo de tiempo comprendido entre las 12:30 y las 13:30 horas, un interno que se encontraba en el patio de la prisión se cayó al suelo inconsciente. Al parecer, según las fuentes consultadas, sufrió un ataque epiléptico y, aunque los funcionarios procedieron a su traslado a la enfermería de la prisión, el nerviosismo cundió entre el resto de reclusos.
Según fuentes de la asociación de trabajadores de Instituciones Penitenciarias ‘Tu abandono me puede matar’, las vísperas de puente o festivos se entrega a los presos que estén bajo medicación sus pastillas correspondientes a los días que no va a haber médico en el centro. Eso provoca dos cosas, que los reclusos no se las tomen y, más preocupante aún, que trapicheen con ellas intercambiándolas por otros productos o sustancias.
Además, se da el hecho de que no hay personal sanitario en el centro durante esos días, lo que al parecer encendió ayer la llama del nerviosismo entre los internos al ver cómo un compañero suyo yacía en el suelo sin que hubiera asistencia sanitaria.
Otras fuentes consultadas por La Tribuna, como es el la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciaria (Acaip), confirman lo sucedido en el patio de la prisión, pero matizan que los funcionarios de servicio trasladaron al recluso afectado a la enfermería del centro, «donde fue atendido por el facultativo y la enfermera de guardia».
Con todo, lo cierto es que la situación ha terminado por estallar de forma violenta en Ocaña I, con la quema de contenedores y papeleras y la rotura de cristales en el patio de la prisión. La densa columna de humo originada por el fuego de los plásticos se pudo observar en toda la localidad de La Mesa.
Los reclusos, tal y como confirman fuentes de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciaria (Acaip), no cesaron de proferir gritos quejándose de la falta de profesionales sanitarios.
La rápida actuación de los trabajadores penitenciarios, «que no han dudado un segundo en poner en peligro su integridad física, y han atendido con celeridad al interno y han apagado los incendios provocados», fue determinante para poner fin al conato de motín, evitando, como señalan desde Acaip «incidentes mucho más graves, y daños personales».
Por su parte, desde la asociación de trabajadores de Instituciones Penitenciarias ‘Tu abandono me puede matar’ añaden que la situación de amotinamiento se prolongó durante unas dos horas, aproximadamente, y que aunque los funcionarios de prisiones fueron clave para calmar los ánimos y hacer entrar en razón a los presos, hasta que no se personó la Inspección desde Madrid, y tomó buena nota de todo los sucedido, no se restableció la normalidad.
Desde Acaip esperan que la administración penitenciaria de una respuesta adecuada y rápida ante este incidente para que este tipo de hechos no se vuelvan a repetir.
Aseguran también que la actual situación sanitaria por el coronavirus hace que en las prisiones «se estén viviendo momentos de tensión e incertidumbre». A ello, afirman, hay que unir el cierre de los centros penitenciarios, con aplazamiento de permisos de salida, supresión de las visitas y las comunicaciones de los internos con sus familias, «que han cerrado también las vías de entrada de droga en las mismas, y lleva aparejado un incremento en el nerviosismo de los internos producido por el síndrome de abstinencia».
Por su parte, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato mayoritario en el Ministerio del Interior, advierte de que este suceso es un ejemplo de la tensión que se está viviendo hoy en las prisiones españolas por la falta de equipos de protección y en general medios adecuados frente a la crisis del coronavirus.
En este sentido, la Central Sindical reclama que se realicen con urgencia los test al personal actualmente en cuarentena, que cifran en torno a un millar de trabajadores, para que en el caso de dar negativo puedan reincorporarse cuanto antes a las de por sí mermadas plantillas de Instituciones Penitenciarias.
Por último, dede CSIF exigen al Gobierno central «que cumpla con su palabra y contrate a los 40 sanitarios prometidos en el transcurso de esta crisis para atender las necesidades que pudieran sobrevenir». Algo que de momento no se ha hecho.