Alfonso X el Sabio, «rey innovador»

ADM / TOLEDO
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Martín Molina López destacó en la Biblioteca de Castilla-La Mancha el «avanzado carácter» del monarca, durante cuyo reinado Toledo vivió uno de los momentos más felices de su historia. En 2021 se conmemorará su centenario

Martín Molina - Foto: Ví­ctor Ballesteros

«Más que el adjetivo de ‘Sabio’, que es el que tradicionalmente le ha venido acompañando, yo daría a Alfonso X de Castilla el título de ‘Innovador’, porque a lo largo de su amplio reinado demostró gran dinamismo, gran capacidad para la renovación, para el cambio, algo que resulta sumamente raro de encontrar entre los reyes de la Edad Media». Martín Molina López, historiador y graduado en Derecho, carrera que estudió tras su labor al frente de la Obra Social de CCM, pronunció ayer en la Biblioteca de Castilla-La Mancha la conferencia Alfonso X el Sabio, un promotor del cambio en el devenir de la historia.
En ella recuperó la semblanza que los historiadores han dado de este monarca desde el siglo XVI -cuando otro toledano, el talaverano Juan de Mariana, dijo de él que perdió su reino contemplando las estrellas- y destacó muy especialmente su dimensión política. «Tuvo muy claro que era necesario reforzar el papel del rey frente a la monarquía y la Iglesia, así como las diferencias entre el poder espiritual y el poder temporal». Martín Molina destacó también su vocación como «rex magister», es decir, un monarca preocupado por el saber, faceta que durante su reinado se desarrolló a través de la célebre Escuela de Traductores.
En el plano legislativo, el conferenciante destacó la importancia del Fuero Real y de Las Partidas, «una enciclopedia jurídica de alcance universal». En lo económico, desarrolló una activa política fiscal y financiera: «Tenía en cuenta la inflación, sacó adelante una nueva moneda, impulsó los diezmos aduaneros, dio reconocimiento oficial a la Mesta... Creo que es injusto lo que Juan de Mariana dijo de él». Por otra parte, impulsó la repoblación «no solo de los territorios conquistados de frontera, a través de las órdenes militares, sino también del interior del reino, especialmente en el norte».
Molina, quien mencionó también las aspiraciones del monarca a ceñir la corona del Sacro Imperio, a la que tenía derechos a través de su madre, Beatriz de Suabia, finalizó recogiendo los tristes años finales de su reinado, con la crisis sucesoria y el conflicto para determinar quién debía sucederle, si su segundo hijo o los descendientes del primogénito.
Con respecto a Toledo, ciudad en la que «Alfonso el Innovador» nació el 23 de noviembre de 1221, Martín Molina opina que la gran aportación de su reinado fue la paz social. «A diferencia de otras ciudades de frontera, como Murcia -donde se produjo una grave sublevación que trajo consigo el desplazamiento de numerosa población hacia el reino de Granada-, aquí se produjo una buena coexistencia durante su reinado. Hay que recordar que judíos y moros tenían un estatus jurídico muy limitado en aquella época (dentro de Las Partidas aparecen recogidos dentro del apartado del derecho penal). Sin embargo, Alfonso los trató con gran pragmatismo, aprovechando sus conocimientos dentro de la Escuela de Traductores».