«Los menores deben aprender a poner nombre a lo que sienten»

I.G.Villota
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La psicóloga Begoña Ibarrola invita a enseñar técnicas de relación en la infancia y a potenciar su autoestima. «Previene el bullying y el maltrato, también de género», destaca

«Los menores deben aprender a poner nombre a lo que sienten» - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

«Los niños y las niñas deben aprender a poner nombre a lo que sienten». Fue una de las claves ofrecidas por la psicóloga, especialista en inteligencia emocional y escritora Begoña Ibarrola, autora del cuento ‘El club de los valientes’, en una charla organizada por el colegio ‘San Lucas y María’ para dar a los menores herramientas para enfrentarse a la vida real. «El objetivo es mejorar su bienestar, pero aumentando el bienestar se mejora el rendimiento académico y la conducta», defendió.
Ibarrola destacó la importancia de la educación emocional, incluida de manera obligatoria solo en los currículos educativos de Canarias, y apostó por que niñas y niños alcancen un vocabulario emocional rico. «No es lo mismo decir ‘tengo un poco de miedo’ a ‘estoy aterrorizada’ o ‘me he llevado una desilusión’ a ‘estoy muy deprimido’. El vocabulario emocional indica el nivel de intensidad de la emoción que estás sintiendo», dijo.
Invitó a educar en esto. «Todos nacemos con seis emociones básicas: la alegría, tristeza, miedo, enfado, sorpresa y asco; pero si no se educa la expresión se generan problemas interpersonales y si se reprimen se generarán problemas de salud».
La psicóloga apostó por la enseñanza de técnicas de relajación a los pequeños para enseñarles a entrar en calma y controlar sus emociones. «Tienen que aprender a no dejarse llevar por impulsos. Las conductas impulsivas suelen traer consecuencias negativas, faltas de respeto o hacer daño a otros», comentó.
También ve «fundamental» potenciar la autoestima del alumnado desde la infancia «para que no dependan emocionalmente  de los demás». «Esta lección previene el bullying y el maltrato, también de género, porque cuando alguien se respeta no permite faltas de respeto de otros», aseveró.
Otro aspecto clave, apreció Ibarrola, es no evitar el conflicto, o la discrepancia, sino aprender a manejarlo. «Tienen que aprender a comunicarse con los demás y defender sus ideas sin violencia. Tienen que ser críticos y discrepar sin violencia», para lo que recetó empatía. «Ponerte en el lugar del otro reviene conductas violentas», dijo, convencida de que «los conflictos no son malos sino que ofrecen una capacidad de crecimiento enorme si los resuelven a través del diálogo».