La calle Comercio, moribunda y sin vacuna en otoño

M.G
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Muchos comercios están cerrados y otros con carteles para el alquiler. Los negocios que resisten piden al Ayuntamiento que posponga las obras de pavimentación previstas para el próximo mes

La calle Comercio, moribunda y sin vacuna en otoño - Foto: David Pérez

No es un buen año para la calle Comercio y tampoco parece que la suerte vaya a cambiar mucho a pesar del titánico esfuerzo de sus comerciantes para recuperar escaparates y ventas en plena crisis sanitaria por el coronavirus. La principal arteria comercial del Casco Histórico agoniza sin que los negocios encuentren cura para salir a flote y mantener, al menos, un mínimo de actividad para llevar un sueldo a casa. La falta de turistas y la escasez de toledanos que transitan por las mañanas por esta famosa calle, salvo los que trabajan en la zona, han provocado un escenario comercial desértico más propio de una película de  buena ciencia-ficción, con un gran número de carteles de se alquila, muchos cierres echados y rótulos apagados sin más, sin fecha de apertura.
«Es imposible seguir así. Yo tengo cuatro tiendas de artesanía destinadas al turismo, he cerrado una y no sé cuánto podré aguantar», explica Charo preocupada. Apenas hace caja, abre únicamente por la mañana y algunas apenas entran céntimos en la caja registradora. Sabe que no es la única empresaria en esta situacíon, pero no le consuela porque no puede seguir pagando el alquiler de las tiendas si no entran turistas. «El 90% de las ventas en la calle Comercio proceden de los visitantes», subraya.
La situación no es fácil y el otoño no se presenta mejor a pesar de que los comerciantes no quieran perder el optimismo. El cierre de la tienda de Zara, posiblemente en octubre, puede poner la puntilla. «Estoy muy preocupada y todos sabemos que Zara es fundamental para el movimiento de la calle y así ocurre en todas las ciudades en las que se implanta la marca». A Charo también le afecta directamente porque uno de sus negocios se sitúa enfrente de la conocida marca de ropa. También apunta con gran enfado e incomprensión el hecho de que el Ayuntamiento quiera renovar el pavimento de la calle en octubre.
«Esta mujer es una valiente», grita Julia a la altura de la tienda de Charo. También tiene un negocio de artesanía enfocado al turismo al otro extremo de la calle y no sabe cuánto aguantará sin echar el cierre. «Vengo ahora mismo del banco y me he comido todos los ahorros en estos meses», se lamenta.
Julia tampoco lo tiene fácil a pesar de que el local es de su propiedad. «No vendemos y en casa no entra el sueldo», repite y admite que se siente bloqueada y no sabe muy bién cómo se podría mejorar la vida comercial en la calle Ancha. Eso sí, mira con atención a la mayoría de los locales hosteleros porque «están haciendo caja»  mientras los comercios mueren lentamente por la falta de ritmo turístico desde que se originó la pandemia. En vista de la problemática, Julia cree que el Ayuntamiento tendría que volcarse con los comerciantes de esta calle tan característica del Casco, ofrecer ayudas, bonificar impuestos y paralizar unas obras de pavimentación que ve innecesarias».
un triste aniversario. Un año acaba de cumplir ‘Turrones Artesanos’ en la calle Comercio, muy cerca de la administración de lotería ‘Doña Lola’. Rafael Ramírez recuerda que el año pasado el negocio iba bien y contaba con personal contratado. Ahora, en cambio, atiende él o alguno de sus hijos y se pasa media mañana aburrido esperando clientela.
Las ventas no van bien, aunque confía en que la cercanía de las Navidades ayuden a remontar el negocio. Sin embargo, sabe que sin apenas turismo hay pocas posibilidades. Rafael es de los pocos afortunados que siguen abriendo cada mañana, pero la calle Comercio se desangra sin alternativas y los empresarios que resisten temen que las obras del Ayuntamiento rematen la mala racha.