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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Juanma lucha contra él mismo

14/06/2022

Los primeros diez días de la campaña electoral andaluza, incluido el primer debate entre los seis candidatos, ha tenido un cierto efecto movilizador por cuanto seis de cada diez andaluces han manifestado su voluntad de acudir a las urnas. Una subida de la participación que tradicionalmente se considera que beneficia a los partidos de izquierda, aunque no siempre es así. O al menos no lo fue en las elecciones madrileñas cuando la mayor concurrencia se tradujo en una derrota peor para el PSOE y un triunfo más amplio de la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso.

A tenor de las últimas encuestas publicadas en el último día que es posible hacerlo -una anomalía que sigue sin resolverse- el previsible aumento de la participación no habría servido para que lo capitalizasen los partidos de izquierda, porque sus previsiones son muy similares a las existentes cuando se inició la campaña electoral, con un triunfo destacado del PP, los socialistas conservando su suelo, y el hundimiento de Ciudadanos cuyos escaños son absorbidos en su totalidad por el PP, de tal forma que la duda que han de resolver los andaluces con sus votos es si otorgan al PP un número suficiente de escaños que le permitan gobernar en solitario o si le abocan a un pacto con la ultraderecha.

Aunque todas las encuestas -incluidas las del CIS- dan a Moreno Bonilla como vencedor claro, con posibilidad de sumar más escaños que los tres partidos de izquierda juntos, vuelven a sobrevolar sobre ellas las dudas de si están mostrando las preferencias de la opinión pública o si, con su 'cocina' de los datos, la están tratando de orientar. Así, hay encuestas que dan al PP la posibilidad de alcanzar los 53 escaños, a dos de la mayoría absoluta, pero otras le vaticinan entre 44 y 47 o 48 escaños, que le alejan significativamente del umbral fijado por sus dirigentes. Y en ese caso, la previsión del éxito con el que el PP aborda la fase final de la campaña puede convertirse en un fiasco si la pretensión de Juan Manuel Moreno de gobernar en solitario no se cumple y, más aún, en el hipotético caso que también recoge alguna encuesta -no las de los medios más conservadores- de que los tres partidos de izquierda superen o empaten a escaños con el PP. El presidente de la Junta de Andalucía lucha en esta contienda electoral contra él mismo y sus propias expectativas, porque nada amenaza su victoria.

En las elecciones andaluzas, la izquierda, en caso de que obtenga alguno, tendrá que conformarse con los premios de consolación: los socialistas con obtener unos resultados similares a los de 2018 desde los que preparar su travesía del desierto; Por Andalucía con no frustrar las posibilidades de la plataforma de Yolanda Díaz antes de que se ponga en marcha, y Adelante Andalucía con dar voz a un andalucismo de extrema izquierda. Ciudadanos se conforma con sobrevivir pese a que lo tiene difícil y Vox parte de 12 escaños que puede aumentar al menos en un tercio según la mayor parte de las encuestas.

Con todos los pronunciamientos a favor, según los entresijos de todas las encuestas –es el líder más valorado, al que prefiere la mayoría para que gobierne Andalucía, quien consigue votos de Cs, Vox y PSOE, y con buena percepción de su acción de gobierno- Juan Manuel Moreno tiene la continuidad asegurada. La duda es si solo o en compañía de Vox.