Apostolados que se miran de frente

C.M
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La Sacristía de la Catedral enfrenta, hasta el próximo 1 de marzo, dos series creadas en épocas distantes que, en Toledo, dialogan como entre iguales desde la libertad cultivada entonces por El Greco y ahora defendida por José María Cano

Apostolados que se miran de frente - Foto: David Pérez

José María Cano decidió, allá por 2015, estudiar las virtudes morales y espirituales de los apóstoles «sin pensar en el conjunto» y sí en las cualidades de cada uno para «encontrar elementos de crecimiento». Esta introspección artística se tornó serie pictórica tras la invitación del Museo de Arte de San Diego a participar en la muestra ‘Arte e Imperio. El Siglo de Oro en España’ porque fue entonces cuando comenzó a visionar este trabajo como un conjunto.  
Desde Estados Unidos, el ‘Apostolado’ de Cano viajó a Lisboa para  exponerse en el Museu Nacional de Arte Antiga junto a los apóstoles de Francisco de Zurbarán, terminando esta suerte de gira en la Catedral de Toledo y en convivencia con la serie pintada por El Greco. Este «magnífico privilegio» ni siquiera pensado por el autor puede contemplarse en la Sacristía del templo hasta el próximo 1 de marzo a modo de «diálogo llamado a traer la sabiduría y el mensaje de figuras del pasado al presente».
Esta máxima, pronunciada por la comisaria de la muestra, alude a la intención de José María Cano, de rescatar «las cualidades de estos referentes cristianos» a través de «personalizaciones de estas virtudes espirituales». No en vano, aseguró Rosa Martínez, el artista se ha inspirado en las personas de su entorno -amigos, su médico o su propio hijo Dani-  para reinterpretar «valores como la fe, la esperanza y la caridad» que se presumen en los apóstoles.
En este sentido, y fijándose en el aspecto plástico, la comisaria se refirió a las posibilidades exprimidas por Cano en la utilización de la técnica encáustica -pintura que se caracteriza por el uso de la cera y la resina como aglutinante de los pigmentos- a la hora de «generar ritmos inesperados» en estos rostros.
Por su parte, quiso el deán de la Catedral apreciar «lo singular» de esta exhibición que «reúne por primera vez en la Catedral a dos grandes artistas» que «ofrecen dos visiones de un único tema» y, por ello, aluden a las sensibilidades de dos épocas distintas. Por ello, Juan Miguel Ferrer apreció la conveniencia haber instalado estas obras «en la armonía lograda en la Sacristía», un contexto «tan bello y sugestivo» para este nuevo itinerario que, señaló, «demuestra que la Catedral está viva y d