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A la cola en I+D

C.C. (SPC)
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España se sitúa en la vigésima posición de la eurozona en inversión y desarrollo, lo que supone perder en competitividad

A la cola en I+D - Foto: undraw.co

Si algo importante ha aprendido el tejido productivo durante la pandemia es que aquellas empresas y países que habían invertido en innovación y digitalización son los que mejor han respondido ante una dura crisis que se ha agravado ahora con la guerra de Ucrania. 

En este sentido, los expertos defienden que el progreso más efectivo del tejido productivo reside básicamente en la inversión que se destina en materia de investigación y desarrollo, el I+D, por ser el factor clave de la rentabilidad de actividades como la industria, el comercio e, incluso, el sector primario.

Acertar en esta política económica es posicionarse del lado de las grandes potencias económicas mundiales. Sin embargo, en el caso de España, que hace solo unas décadas superaba a naciones de la OCDE como Corea del Sur, Taiwán, Eslovenia o, por ejemplo, la República Checa, en la actualidad, ha quedado relegada a la cola en esta materia y ahora nos aventajan no solo por la cuantía del dinero que destinan a I+D cada año si no por los niveles de eficiencia y competitividad que han alcanzado.

Los análisis comparativos que ofrecen lo que realmente representa la innovación y el desarrollo en relación al Producto Interior Bruto (PIB) de una nación, colocan en primera posición de la UE a Suecia con un 3,5% en esta ratio, seguido de Bélgica con un 3,48%, Austria con un 3,205% y Suiza con un 3,15%. En el caso de España, con un 1,41%, se sitúa en el vigésimo lugar entre los 25 Estados analizados.

La primera conclusión que sacan los economistas de este informe es que el nivel de competitividad nacional es muy bajo, lo que también redunda en una menor productividad y en un escaso valor añadido tanto de las empresas como de los empleados.

Se trata de una radiografía que pone de manifiesto que el país tiene muchas carencias y que está gestionando de forma poco eficiente sus recursos invirtiéndolos en actividades que generan muy poco retorno y que se alejan de la competitividad de las grandes economías.

Las soluciones pasan por ejecutar políticas bien focalizadas y decididas en inversiones en el corto, medio y largo plazo de todos los medios posibles en I+D, con una formación eficiente de la población y, sobre todo, un cambio de mentalidad que marque como prioridad ampliar la cifra de profesionales y de equipos motivados en unas condiciones más competitivas.

La Fundación LaCaixa publicaba recientemente un análisis sobre Investigación e Innovación en España en el que señalaba que falta mucho por hacer para mejorar las condiciones de los investigadores nacionales que padecen contratos precarios, en la mayoría de los casos temporales, que les obligan a emigrar al extranjero por la falta de oportunidades, donde sí se les valora y se les da la posibilidad de mejorar sus carreras profesionales.

Se trata de una fuga de talento para el país que los economistas consideran, incluso, más grave que los efectos de la evasión financiera puesto que después de haber invertido ingentes cantidades en formación, a la hora de producir, es una mano de obra que regalas a otro país que obtiene rentabilidad con estos trabajadores desde el primer momento que les contratan.

Incluso, los economistas sostienen que la inversión pública debe tener una especial sensibilidad con esta materia y destinar buena parte de sus presupuestos a I+D, frente a actividades que no son nada productivas y cuyo gasto no aporta ningún tipo de retorno para el país.

Centros de investigación

Se da la paradoja que, por ejemplo, Europa tiene un número de investigadores mucho mayor que Estados Unidos y, sin embargo, el país americano va muy por delante a la UE en I+D puesto que su sistema invierte más en centros de investigación que están bien gestionados, con profesionales organizados y con la financiación suficiente para desarrollar proyectos que les aseguran el liderazgo internacional en un contexto donde naciones como China luchan por la primera posición mundial.