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Fernando Jáuregui

TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


La semana política que empieza

30/05/2022

Hay quienes se complacen en mirar las velas de los aniversarios: cuatro años de la moción de censura contra Rajoy que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa. Pero lo que importa, claro, es el futuro. Junio suele ser mes pródigo en acontecimientos políticos. Este año no nos va a decepcionar. Porque si alguien cree que las elecciones autonómicas andaluzas del próximo día 19 ven a ser simplemente eso, unas elecciones autonómicas andaluzas, se equivoca bastante, me parece: es el comienzo de la conquista del poder por parte del Partido Popular de Núñez Feijóo o, por el contrario, la constatación de que Sánchez es como el Real Madrid. Un hacedor de milagros.

Pero los milagros han de ayudarse bien por un delantero que marca goles o por un portero que lo para todo. O, mejor, por la conjunción de ambos. Y hoy, en el sedicente 'equipazo' de Sánchez me costaría identificar a Vinicius y, más aún, a Courtois. La impresión es que el Gobierno de Sánchez, golpeado por asuntos como el 'Pegasusgate', ante los que no ha sabido reaccionar, vive horas bajas. El 'veintejota', la jornada posterior a las urnas, el presidente tendrá que mostrar su talla de resistente.

Viendo cómo marcha la precampaña andaluza (esta semana comienza oficialmente la campaña, para lo que valga esta distinción), uno tiende a pensar que el milagro está difícil. Para nada comparto la tesis de que la presencia de Sánchez en el ex feudo socialista andaluz lastra los mítines en los que participa el candidato Espadas: la verdad es que Pedro Sánchez sigue teniendo 'tirón', por muchos resbalones que dé su gobierno a la hora de mostrar que es eso, un gobierno cohesionado y eficaz, que parece claro que no lo es. Por eso mismo, si el Partido Socialista de Andalucía logra un resultado al menos aceptable, remontando encuestas, y aunque esté lejos de los viejos tiempos en los que arrasaba y lo controlaba todo en el 'feudo del sur', Sánchez podrá ponerse una medalla, aunque sea al menos de plata. Si no*

Si no, tendrá que salir al día siguiente, el 20-J, y sacar otro conejo de la chistera, como hizo tras las elecciones de diciembre de 2015 o en las de junio de 2016, cuando el PSOE cosechó récords de malos resultados. Solo que esta vez, en Andalucía, no podrá culpar a factores exógenos de lo que ocurra, si lo que ocurre es malo: él intervino decisivamente para echar abajo la estructura interna del PSOE-A, dominado por Susana Díaz, hoy en el ostracismo político. Sánchez no quiere un 'poder andaluz' en el partido, que ya nada tiene que ver con el de Felipe González y Alfonso Guerra: el poder se ha concentrado en La Moncloa, y por ello él será directamente perjudicado o beneficiado por lo que vaya a pasar en las urnas andaluzas dentro de veinte días.

Dicen viajeros a La Moncloa que allí se fía todo no a unos resultados alentadores en las autonómicas, sino, más bien, a las 'buenas fotos' que a finales de junio cosechará Sánchez en Madrid como anfitrión de Biden, de Macron, de todos los lideres de los países de la OTAN. Sin duda, el presidente se desenvuelve mejor en el exterior que dando explicaciones en el Congreso de los Diputados.

Pero el desgaste de un Gobierno de coalición cada vez menos coaligado está siendo grande, y el 'affaire' del CNI ha mostrado que existen vías de agua que pueden trastabillar la navegación del buque. Sí, es cierto que en España un suceso político hace inmediatamente olvidar el anterior y no es menos verdad que aquí la Historia es asignatura secundaria. Pero se están acumulando demasiados errores bajo las alfombras del palacio presidencial, donde se están dejando pudrir algunos problemas candentes, como esa entrevista pendiente con Pere Aragonés o esa llamada a Núñez Feijóo desde La Moncloa para negociar unas cuantas cosas apremiantes. Pero eso, claro, será a partir del 'veintejota', que es cuando empieza a diseñarse el futuro. Lo primero, ahora, lo inmediato, es evitar el batacazo.