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Javier Ruiz

LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


El jabalí de Alicante y la señora de Cuenca

09/06/2022

Un jabalí de Alicante salió de las aguas del Mediterráneo y mordió a una señora de Cuenca. Es el titular del que más han hablado las redes sociales esta última semana, que es lo mismo que dar la vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano varias veces al día. Vaya con el periodismo y su capacidad de titular en un tweet. Como un oyente nuestro de la radio decía, qué coño tiene que ver que el jabalí sea de Alicante y la señora de Cuenca. A ver si es que ya estamos con los identitarismos convencionales y no somos capaces de salir de ahí. Igual que Broncano con los de Murcia, que todavía se creerá que hace gracia y chiste. La vida moderna no lo era tanto y ya se han cansado de ella. Es el periodismo este tan vivo de los años veinte, el del titular arriesgado para la cosquilla y el alipori… Como aquel editorialista del diario Pueblo que dijo «he hecho un artículo contra el Kremlin impresionante». Así nos luce el pelo.
La sociedad líquida que nos movemos es perfectamente descriptible en esta noticia y con este titular. Hemos llegado al postmodernismo un siglo más tarde, cuando Ionesco ya había ideado La cantante calva y Beckett se quedó esperando a Godot. El chiste del titular ya lo hizo el guionista de Ninette y un señor de Murcia, con Juanjo Menéndez y Victoria Vera. Si uno titula 'el jabalí de Alicante y la señora de Cuenca', lo menos que espera es una entrevista con el jabalí y un reportaje decente de una de las ciudades más bellas de España. Pero qué narices va a ser eso y cómo los de provincias nos van a quitar el chiste metropolitano del año. Eso y dos cositas más bien valen un reconocimiento de la profesión.
La señora de Cuenca bastante tuvo con el susto que le dio el jabalí, que a saber por qué estaba allí y si no es porque no se permite ya la caza del mismo. Cuando el titular equipara a la fiera con la víctima, ya vamos mal. El populismo del siglo XXI ha dejado tras de sí un rastro de dolor, llanto y duelo. Como se prolongue mucho más tiempo, asolará cualquier modo de vida civilizado, porque la base de la cultura en Occidente parte del Minotauro, la vid y el olivo. Los ecologetas de salón y chiringuito ilustrado imparten doctrina desde sus estufas calientes y aires acondicionados. Legislan sobre el campo sin tener ni idea de él y equiparan a los animales con los hombres a la voz de ya. En esto no son nuevos porque se les adelantó Orwell y ya describió lo que sucede cuando a una sociedad se la idiotiza, se le secan sus valores y compara los animales con las personas. Es el caldo de cultivo sensacional para la dictadura de las morcillas blandas y espachurradas, que esa y no otra es la forma que tienen sus masas cerebrales evolucionadas.
Un titular de ese calibre es indigno de la profesión periodística y revela un supremacismo indigesto que acaba con la propia cultura. Qué cojones tiene que ver que la señora sea de Cuenca, Sebastopol o Francia. ¿Es que acaso la noticia es que una señora de Cuenca vaya a la playa y le muerda un jabalí, tratado a su misma altura, con los papeles en Alicante? Insisto, me faltan las declaraciones del porcino, sus impresiones, su determinación, por qué decidió ir a por la de Cuenca y no a por la de Vinaroz. Los periodistas tenemos lo que nos merecemos y los medios más, que tragamos con todo. Lejos de mí cualquier sentencia de cátedra y mucho menos objeción mínima al sentido del humor. Pero es una patada a la inteligencia que los chistes vengan siempre por el mismo lado de los señoritos que luego no saben más que venir acá pidiendo favores.