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Miguel Ángel Flores

Amboades

Miguel Ángel Flores


Estar cancelado

07/11/2022

Así iba pasando el café de una manera, digamos casi depresiva, con un buen amigo que vive en Toledo, pero que no es de la ciudad, aunque por lo visto y lo que sé de él, desde que llegó a la ciudad imperial hace veinticinco años, la verdad, según él no fue muy bien entendido en nada en eso de las vanguardias que quiso compartir. Por supuesto, sacar un beneficio de tales propuestas, que según él me contaba frente al café, ciertamente le rechazaban, hasta los más cercanos y de una gran confianza que él creía le daban, cómo desde la asociación profesional donde se apuntó nada más llegar a la ciudad, hasta los clientes que no comprendían aquel negocio de vanguardia, único en su especialidad con el intento de renovar un sector, o de hacer las cosas de una manera más eficaz, siendo en verdad un progresista de ello. Por supuesto, yo que creo conocerle algo y siempre según sus planteamientos, estos podrían haber dado a ese sector, que tiene que ver con la agricultura también, un paso de diferenciación que en verdad no tiene, ni va a tener.
Todo ello me lo contaba lleno de desaliento, frente a aquel café, porque también hizo sus propuestas ciertamente brillantes y que se pueden llevar a cabo, en beneficio de muchos, en los medios de comunicación, en casi todas las instituciones que en principio le abrieron sus puertas, para hacer algo. Pero con verdadero abatimiento, me comentó que su estado era estar cancelado. Y le pregunté, ¿Qué era eso de estar cancelado? Y me dijo que es la consecuencia del maltrato que, según él, todo el mundo le ha ido transmitiendo, de una manera cínica e hipócrita, tristemente dejándole fuera de todo, siempre, hasta amistades que ha hecho a lo largo de estos veinticinco años, que él creía personales también le han cancelado, espero no estar yo entre ellas. Eso creo por las cosas que fue diciendo en aquel melancólico café. Yo, para alegrarle algo, le dije que veinticinco años también curiosamente son los mismos años que acaba de cumplir este espléndido periódico, en el cual, tengo el placer de compartir ciertas cuestiones de la vida y algunos aspectos del vino, como fue así al inicio de mis escritos hace ya más de diez años. Por ello, aprovechando esta ocasión, felicito a La Tribuna de Toledo y por supuesto a sus colaboradores, como más que modestamente lo soy yo en esta esquina de los lunes. También felicito a los periodistas profesionales y por supuesto a su director, asimismo a todos que, a lo largo de estos años, han compuesto este magnífico medio de comunicación, que tan bien sirve de eco y voz para la provincia y la ciudad de Toledo.