Carmen Álvarez, nueva directora del Sefardí

C.M
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La hasta hoy conservadora y responsable de comunicación del Museo Sefardí asume las riendas de un espacio que todavía se siente huérfano de Santiago Palomero, su «maestro» y antecesor en el cargo

Carmen Álvarez, nueva directora del Sefardí - Foto: ï»David Pérez

El BOE publica la resolución de la convocatoria realizada para la provisión del puesto de director/a del Museo Sefardí por el procedimiento de libre designación. En ella, se adjudica este cargo a Carmen Álvarez Nogales, gestora cultural e investigadora, y conservadora responsable de comunicación del Sefardí.
Conocedora del funcionamiento de este espacio tras haber desarrollado su labor durante casi 10 años junto a Santiago Palomero, Álvarez Nogales siempre ha mostrado un especial interés por la cultura desde una dimensión global y perspectiva internacional, por eso investiga sobre relaciones culturales internacionales en el ámbito de los museos y la comunicación.
La también profesora colaboradora en la Universidad Carlos III de Madrid, se ha hecho con una plaza que, en estos tiempos, no es ni tranquila ni sencilla porque este extremeña ‘adoptada’ por la Judería va a tener que lidiar con el proyecto -recién comenzado- de la Oficina Única de los museos Greco y Sefardí, y con el arduo trabajo de gestión burocrática propia de un espacio estatal. Asuntos, por cierto, que no desconoce porque su «maestro», Santiago Palomero, delegaba en ella la parte más burocrática del museo, que era la que «a él menos le interesaba».
Sobre los méritos reconocidos por el ministerio de Cultura a la nueva directora, sólo recordar que los interesados a ocupar esta plaza tuvieron que presentar, junto con su solicitud y currículum vitae, una memoria del Museo en la que se explicaran las líneas principales de actuación que llevarían a cabo en la institución, en caso de resultar designados.
La memoria, claro está, debía sustentarse en un análisis de la situación actual del museo, incluyendo aspectos relacionados con la finalidad y objetivos; las estrategias, actuaciones a desarrollar y los recursos necesarios; y la propuesta para articular e incrementar una activa participación ciudadana en la vida del museo. Todo ello dotado de plazos y recursos necesarios que, ante esta designación, se ganaron la confianza del grupo de expertos en la materia llamado a analizar las candidaturas presentadas.
Sobre los requisitos preferentes a valorar, la convocatoria (publicada en noviembre) citaba la «experiencia en el desempeño de puestos de trabajo de responsabilidad en el ámbito de la cultura, así como en el establecimiento de relaciones institucionales a nivel nacional e internacional». También enumeraba «habilidades comunicativas y de planificación, conocimientos  en  museología,  historia,  antropología  y  cultura  judía», y «experiencia en gestión pública y en la coordinación y dirección de equipos de trabajo y multidisciplinares».