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José Luis Arroyo

Rayadas Millennials

José Luis Arroyo


Las invisibles

14/06/2022

Cada día, cuando se abren los periódicos, se navega por internet, se sintoniza alguna emisora de radio o se atiende a un informativo de televisión, se accede a multitud de información que nos permite formarnos una idea del mundo en el que vivimos. Sin menospreciar la labor de los medios de comunicación, que por supuesto son insustituibles e indispensables para el funcionamiento correcto de cualquier democracia, es conveniente analizar quiénes son los protagonistas de esa realidad mediática y quiénes forman parte fundamental de ese mundo invisible, ante los ojos de los que deciden la agenda política y mediática de nuestras sociedades. Un asunto este que daría para largas disertaciones y, sin duda, para una profunda reflexión personal, incluso relativa a la elección, nada fácil, de los temas de mi columna semanal.
El mundo laboral es un ámbito de grandes orilladas por lo que merece la pena congratularse de que España, tras once años de espera, por fin ratifique unánimemente el Convenio 189 de la Organización del Trabajo sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos. Este acuerdo ha supuesto un muy trascendente primer paso para un colectivo formado en más de un 90% por mujeres, un gran número de ellas migrantes sin papeles, que espero no sean olvidadas, pues es evidente que, históricamente, se las ha sometido a una injusta precarización y se estima que, en la actualidad, todavía un 40% de ellas realizan su trabajo, careciendo de alta a la Seguridad Social y, buena parte del resto no cotiza, ni de lejos, toda la jornada que realizan. A este respecto, sería conveniente que España diera, urgentemente, cumplimiento al sonrojante pronunciamiento realizado el pasado mes de febrero por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea que afeaba la discriminación, por razón de género, a la que se está sometiendo al empleo doméstico por parte de la legislación laboral vigente y de la Seguridad Social española, a causa de no reconocer, entre otras prestaciones, el derecho al desempleo en este colectivo.
Posiblemente, este sea un tema denso y poco estimulante para los ojos del gran público, sobre todo para aquellos que niegan que, a día de hoy, existan desigualdades entre hombres y mujeres, a pesar de ser tan evidentes, y prefieran dar crédito a chascarrillos propios de una campaña como la andaluza en la que, una vez más, la ultraderecha intenta abrirse hueco por medio de exabruptos, que ponen en riesgo la igualdad y la convivencia. Estos despropósitos provocan ya, en los mejores de los casos, las reacciones de indignación propias que se pueden expresar con los 140 que permite Twitter o la elección cínica de ponerse de perfil a la que nos tiene acostumbrados el Partido Popular; capaces de pedir el voto hasta una vaca, como hace Juanma Moreno con el fin de disimular que, a la hora de la verdad, si los números le dan, formará en el sur un gobierno como el de Mañueco. No obstante, me reservo mi opinión al respecto de esto último para próximas ocasiones.
Lo que es evidente, es que los que todavía conservamos la fe en la utilidad de la política, nos congratulamos con este voto de dignidad del Congreso, que debe servir para inaugurar un tiempo de plenos derechos laborales para cientos de miles de mujeres que sostienen, con su entrega y su trabajo diario en los hogares, buena parte de la marcha de nuestro país.
¡Ah! ¡Feliz Semana del Corpus! También digno de celebrar.