Sin intermediarios y directamente al consumidor

Ana Pobes
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Antonio José Alcolea fue el primer agricultor de Ciudad Real que se acogió al decreto aprobado en noviembre por el Gobierno regional para la venta directa. Hasta la fecha se han adherido unos 30 agricultores de la región

Sin intermediarios y directamente al consumidor - Foto: Tomás Fernández de Moya

Mi idea era procesar y vender directamente mi producto al consumidor». Ése era el sueño que Antonio José Alcolea tenía desde que en 2012, con solo 28 años, empezó a plantar pistachos en una explotación de algo más de cuatro hectáreas. Hoy, nueve años más tarde, este agricultor de Socuéllamos cuenta con casi 40 hectáreas de este cultivo y ha convertido en realidad ese deseo de llegar directamente al cliente y «conseguir una explotación donde las inversiones en maquinaria se rentabilizaran mejor».      

Con una producción anual de cuatro toneladas de pistacho, que en unos tres o cuatro años puede llegar a los más de 30 toneladas, la llegada del decreto de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para vender directamente al consumidor fue el detonante que le animó a embarcarse, junto con la ayuda de sus padres, en la aventura de lanzar al mercado su propio envase y marca, Pistachos Familia Alcolea, y vender sin intermediarios un pistacho tostado a fuego de leña (lo habitual es hacerlo en horno de gas) sin sal y «con un sabor característico que marca ya la diferencia». Envasado en diferentes formatos se pueden encontrar en varios puntos de venta de Socuéllamos, Tomelloso, Campo de Criptana, Alcázar de San Juan, Pedro Muñoz, además de Albacete y los municipios conquenses de Las Mesas y Las Pedroñeras.

La carnicería Praxedes o la Herboristería Ginkgo Biloba son dos de los muchos lugares de Socuéllamos en los que se encuentra Pistachos Alcolea. Loren Carrasco, propietaria del herbolario, señala que encontrar este tipo de productos en establecimientos como este no es atípico y comparten protagonismo con otros como el dátil o la semilla de girasol, todos «bajo la premisa de calidad». «Cuando digo que son pistachos de Socuéllamos,   la gente se anima a probarlos, por lo que es una manera de dar a conocer el producto local y ayudar a empresarios de la zona», manifiesta. Y es que, añade Alcolea, a pesar de que es un producto caro por su calidad, la ventaja de renunciar a los intermediarios beneficia también al bolsillo del consumidor.

Sin intermediarios y directamente al consumidorSin intermediarios y directamente al consumidor - Foto: Tomás Fernández de MoyaRenunciar a los intermediarios por los bajos precios tiene su ventaja pero también conlleva mucho más trabajo. Un esfuerzo que comienza ya en el árbol pero que continúa con la recolección, elaboración y envasado. Tareas a las que después se suman las de comercial, contable y transportista. Funciones todas realizadas por la familia Alcolea. Sin terceros.    

Alcolea fue el primero de la provincia de Ciudad Real en acogerse al decreto aprobado en noviembre por el Gobierno regional para la venta directa, y a fecha de febrero, y según los datos aportados por la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, se han adherido una veintena de productores de la región. Un nuevo dictamen con el que los productores agroalimentarios pueden vender su propio género en las mismas explotaciones, en establecimientos o darle salida a través de una plataforma digital.  

Para Alcolea, por el momento, el resultado es «muy satisfactorio», aunque reconoce que el producto salió en un mes, diciembre, en el que «todo el mundo tenía interés por comprar, pero mucha gente no podía atenderme, aunque el que lo probó le gustó y pudimos meter un poco de producto en esas fechas», comenta en una de sus explotaciones.

Sin intermediarios y directamente al consumidorSin intermediarios y directamente al consumidor - Foto: Tomás Fernández de Moya«No quiero ser una procesadora que compre productos a terceros, sino coger mi producto y venderlo al consumidor final. El decreto sirvió para acelerar ese sueño y el tema burocrático», argumenta al tiempo en que insiste en que el decreto le ha permitido además promover cadenas cortas de suministro para vende directamente y comercializar con menos burocracia un producto «rentable en el campo y asequible para el consumidor». Gana el cliente, que paga un menor coste al haber menos distribuciones, y gana el agricultor, que pone el precio que estime oportuno. Pero también se ofrece mayor seguridad de cobro y un menor número de impagos. El dinero pasa por menos manos.

Asegura que el decreto es la «herramienta necesaria para dar un paso antes de dar un salto mayor y promocionar los productos de la zona». Pero hasta entonces, hasta alcanzar el reto de comercializar a gran escala, Alcolea trabaja ahora en terminar la segunda fase, la enfocada a la clasificación del pistacho, de la planta de procesado, la «única de España en acero inoxidable y con tecnología puntera en el mercado del pistacho», comenta con satisfacción.

Reto al que se sumará en un futuro la plataforma on line y la puesta en marcha de una ruta turística dedicada a este fruto seco, donde «el cliente que venga pueda ver en la misma ubicación la plantación, el procesado y degustar el auténtico sabor del pistacho, y llevarse así la imagen de cómo se hace todo el proceso, desde su recolección hasta que llega al consumidor final». Todo con el objetivo de potenciar y dar a conocer ese sabor diferenciador de sus pistachos garantizado siempre la trazabilidad. Y es que, a pesar de renunciar a los intermediarios y llegar directamente al cliente, se «cumplen con una serie de requisitos sanitarios y con un seguimiento exhaustivo del árbol, por lo que esa calidad se mantiene también en la producción y en la elaboración», subraya.

Sin intermediarios y directamente al consumidor
Sin intermediarios y directamente al consumidor - Foto: Tomás Fernández de Moya