Nadie se acuerda de Bravo, Padilla y Maldonado

C.S.Rubio
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Esta primavera se cumplen 500 años del estallido de la revuelta comunera en Toledo. Ni la Junta de Comunidades ni las Cortes regionales tienen en estos momentos nada en agenda para celebrar esta efeméride, precedente de las revoluciones burguesas

Nadie se acuerda de Bravo, Padilla y Maldonado


En la primavera de 1520 estallaba en Toledo la revuelta comunera, precedente de las revoluciones burguesas de finales del siglo XVIII y buena parte del XIX. Pese a ello, poco se habla de la Guerra de las Comunidades de Castilla 500 años después. El proyecto encabezado por las Cortes de Castilla y León para celebrar esta efeméride está paralizado tras la entrada de Ciudadanos en este Ejecutivo autonómico. Y en Castilla-La  Mancha, ni el Gobierno regional ni el parlamento autonómico tienen nada previsto en su agenda, tal y como reconocen ambas instituciones a La Tribuna.
Un olvido que para muchos no es casual. Y es que, la Guerra de las Comunidades sigue «en el centro de la polémica»,  como explica Fernando Martínez, profesor jubilado de Historia Moderna  de la UCLM y escritor. Desde el Romanticismo, «todos han tratado de manipular» el legado comunero para «llevarse el ascua a su sardina». En su opinión, «España sigue siendo un problema no resuelto» y esta revuelta comunera aún despierta sentimientos «viscerales» entre  los «defensores de la España centralista e imperial» y los partidarios de un país «más plural y liberal».
 A algunos políticos este alzamiento contra el emperador Carlos  les suena hoy demasiado «nacionalista» y, por ello, «puede que no les parezca oportuno acordarse de él», lamenta Martínez. Más ahora, en plena efervescencia del llamado procés catalán.
Además, «la crisis ha hecho mucho daño a la cultura», denuncia  esta profesor universitario, que acaba de terminar la primera biografía sobre Juan de Padilla, el gran héroe comunero de Toledo, y está en busca de un editor que se apueste por ella.   «Este año está lleno de conmemoraciones, como el centenario de la muerte de Galdós, los 50 años de ‘Tristana’ o los 500 de la creación de la Universidad de Toledo, y tampoco se está haciendo nada al respecto, hay cierta desidia a la hora de celebrar la cultura».
A su juicio, falta «una política cultural coherente», especialmente a la hora de tratar hechos históricos como la Guerra de las Comunidades. Lamentablemente, «La gente no sabe más allá de los tópicos sobre Bravo, Padilla y Maldonado», pero «pocas veces en la historia de España la  ciudad de Toledo ha tenido tanto protagonismo como el que tuvo en la revuelta comunera». Es más, de haber triunfado, «España habría sido algo muy diferente de lo que es ahora».
De una opinión parecida es Pedro Manuel Soriano, responsable regional del Partido Castellano. Como denuncia a La Tribuna, ninguna institución está haciendo nada para celebrar este quinto  centenario de la Guerra de las Comunidades. «Da la impresión de que a los políticos no les interesa recordar movimientos populares» como el protagonizado por los comuneros, «y menos aún cuando se está siempre ensalzando la figura de Carlos I».
Desde las instituciones se trata esta Guerra de las Comunidades como una mera revuelta campesina,  critica Soriano, pero los comuneros «fueron los primeros que hablaron de libertad, de igualdad y de que el rey se tenía que someter a las Cortes». «Fue la primera revolución moderna de la historia, 200 años antes que la Francesa e inspiradora de la independencia de EEUU, apareciendo citada en algunas de sus leyes», según subraya.
Con todo, el próximo sábado el Partido Castellano volverá a encabezar el homenaje a María Pacheco en Toledo capital, esposa de Juan de Padilla y último bastión de la revuelta comunera. El único acto previsto, al menos de momento, vinculado con este 500 aniversario del inicio de la Guerra de las Comunidades en la región. «La sociedad civil es la única que está tirando del carro», asegura Soriano.
La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (cuyo nombre, por cierto, tiene claras reminiscencias comuneras) no está por la labor de apostar por esta conmemoración. En cuanto las Cortes regionales, el convenio firmado durante la pasada legislatura con los parlamentos de Castilla y León y Madrid para organizar este centenario, duerme hoy el sueño de los justos, si bien desde la institución se apunta cierto interés por «ponerse al día» con este asunto.
Lo cierto es que Castilla-La Mancha parece que ha delegado el peso de esta conmemoración en la vecina Castilla y León, una región que en estos momentos parece no estar tampoco muy dispuesta en celebrar los 500 años comuneros. Como explican fuentes consultadas, el PP nunca ha sido muy proclive a celebrar Villalar, «una fiesta que se ha vinculado siempre con la izquierda». Aunque, como insisten, en los últimos años esta cita se ha ido institucionalizando, perdiendo su carga política  y reivindicativa.
Además, el pacto de Gobierno entre PP y Ciudadanos en esta región ha puesto sobre la mesa de debate la viabilidad de la Fundación Villalar, vinculada a las Cortes castellanoleonesas y encargada de organizar los actos conmemorativos de esta efeméride. Su desaparición está dentro del acuerdo para «desmantelar la administración paralela», firmado el pasado mayo entre los ‘populares’ y el partido naranja. Una  iniciativa que tiene en su contra al PSOE y a buena parte de la sociedad civil vinculada a esta organización, especialmente los sindicatos.
Con todo, desde la comunidad vecina se insiste en que el ‘planning’ conmemorativo estará centrado en 2021, coincidiendo con los 500 años de la derrota de Villalar y la ejecución de Bravo, Padilla y Maldonado. De Toledo y el resto de Castilla, de momento nada de nada. Se verá.