Con 'Gloria', entre toros y nieve

Dominguín
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Durante dos días la nieve apareció en diferentes parajes de Los Montes de Toledo, dejando imágenes impresionantes. La aparición de las nevadas no impide que los animales se alimenten al desaparecer el pasto con el blanco manto.

La península ibérica se ha visto azotada durante varios días por la borrasca denominada ‘Gloria’, que no ha dejado precisamente momentos gloriosos, sino devastadores. El viento y el agua han sido los protagonistas en gran parte de la provincia toledana azotando de oeste a este. Las grandes precipitaciones de nieve han pasado de refilón dejando solo unas horas de copos que se concentraron en los montes de Toledo y sus postrimerías.
En estos parajes hay además de una extensa naturaleza, de gran riqueza, explotaciones ganaderas que vieron interrumpidos sus quehaceres diarios por el manto blanco que cubrió las mañanas del lunes y el martes. La Tribuna ha sido testigo de cómo sorprendió la nieve a Enrique Sánchez, mayoral del Ventorrillo. Una vez que pasas por la carretera de Los Yébenes, tomas el desvío hacia Los Cortijos, que te adentra en el corazón del macizo montañoso, que se entreabre por la sinuosa carretera que nos desemboca en el primer valle que acoge la finca ‘Robledo de los Osillos’. Allí como por arte de magia, aparece una copiosa nevada que en apenas cinco minutos cubre tierra y arbolado de la esponjosa nieve, que nos cambia el paisaje.
Las faenas habituales en el campo habían comenzado y los animales de la ganadería no deben dejar de estar atendidos, por ello ante la posibilidad de que la nieve perdure, se hiele y con ello prive a los astados de comida, Enrique Sánchez se apresura a repartirles pienso seco a los comederos. Los animales que no entienden de meteorología, pero con una intuición innata, conocen el motor del vehículo y las palabras del cuidador que los revisa y repasa mientras los lleva el alimento. Antes de bajarse del todoterreno que nos transporta y llegar a los cercados, los animales se aglutinan en grupos que les resguarda de la nevada y el frío, dando literalmente la espalda a la dirección del viento, que solo rompen la formación nuestra presencia y la del deseado pienso.
Los animales de menor edad son los que más sufren las inclemencias de las nevadas.Los animales de menor edad son los que más sufren las inclemencias de las nevadas. - Foto: DominguínNos cuenta el mayoral que es importante estos días tan duros, ir a cada uno de los cercados y dar alimento seco a los toros, pues en cuando se humedece lo rechazan y se echa a perder. Los fríos, además les hacen tener que alimentase de manera complementaria pues les puede llegar a hacer perder volumen y fuerzas para el futuro.
Andar por el campo bravo entre nieve nos ha dado cromatismos únicos, contrastes vivos, colores que pocas veces se juntan, pero cuando lo hacen son verdaderas pinturas que hemos tenido el privilegio de plasmar y reflejar en este reportaje.
A pocos kilómetros, entre Mazarambroz y Cuerva, la nevada dibujó de blanco por unas horas la dehesa del Castañar. Allí la cosa fue algo más complicada pues Juan Martín y su inseparable Nicolás salían a caballo a repasar el ganado, cuando fueron sorprendidos por la inesperada nevada, lo que les obligó a volver de sus labores galopando entre la nieve. Estos son los inconvenientes de lo que para todos parece idílico y reconfortante para la vista, es duro para quien vive en y para el campo. El mayoral del Castañar y los vacares tuvieron que acabar la labor a lomos de sus equinos con la nieve cubriendo toda la finca, tras lo cual se ganaron una reconfortante bebida caliente que los reanimó para seguir con el trabajo.
Para acabar la ruta del campo taurino, la nieve llegó hasta Ventas con Peña Aguilera, donde pastan las reses de Mariano Arroyo que recientemente fueron protagonistas en estas páginas con su herradero. Su plaza de tientas recogió más de 10 centímetros de espesor, así como los parajes aledaños que dejaron un remanso de nieve que es oro para el campo toledano, pues al deshelarse entra en la tierra de manera lenta.
Siempre hay un dicho que dice, año de nieves es año de bienes, por lo que les deseamos a estas casas ganaderas y a todas las de la provincia que tengan un gran año, con los triunfos esperados y deseados en las plazas de toros donde lidien.