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La Cátedra del Tajo rechaza los cambios del Plan Hidrológico

Jaime Galán
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Los expertos han emitido un informe en el que explican su rechazo al último borrador del Plan Hidrológico de la Cuenca. Ofrece unos caudales mínimos «poco ambiciosos» e «insuficientes» que incumplen la sentencia del Tribunal Supremo

Raúl Urquiaga y Beatriz Larraz, de La Cátedra del Tajo. - Foto: David Pérez

La carrera por mantener un río Tajo vivo y sano es una lucha constante. El último episodio no es especialmente positivo. Han dado cuenta de ello, desde La Cátedra del Tajo, Beatriz Larraz y Raúl Urquiaga. Lo han hecho por medio de un informe que muestra el rechazo de los técnicos ante el último borrador de la propuesta de proyecto del Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo para el Consejo Nacional del Agua. La cuestión es que, sorprendentemente para los expertos, este documento ha introducido varios cambios que no estaban contemplados.

El primero de los cambios es que se ha ampliado el número de masas de agua en las que se prevé la implantación de los caudales ecológicos de forma escalonada de 9 a 19 embalses. El segundo, y «más grave», es el que hace referencia precisamente a los propios caudales mínimos, contradiciendo incluso a la última sentencia del Tribunal Supremo. Estos caudales se han proyectado de forma progresiva en tres tramos (hasta el 31 de diciembre de 2025, hasta el mismo día de 2026 y a partir del 1 de enero de 2027) para postergar a 2027 el cumplimiento de los mínimos establecidos. Incidiendo, además, que si el 31 de diciembre de 2025 se ha llegado ya a un buen estado del río no entrarían en vigor la ampliación de los caudales en los dos tramos restantes, «lo que nos da a entender que de esta forma nunca llegaríamos a alcanzar los caudales mínimos impuestos en los inicios», destacó la directora de La Cátedra del Tajo, Beatriz Larraz.

De hecho, la propia directora de esta iniciativa académica estima esos valores «en poco aceptables», pero admite que son los pactados, por lo que alega que estos cambios «no supondrían ninguna mejora al estado actual del río Tajo en los próximos años». Y es que, tanto Larraz como su compañero, no comprenden este cambio de decisión teniendo de por medio una sentencia del Tribunal Supremo que obliga a mejorar estos caudales. Larraz apuntó que los valores mínimos propuestos por el Alto Tribunal «sí serían suficientes».

Una vez conocidos estos cambios en la documentación, La Cátedra del Tajo ha decidido «dar la voz de alarma antes de que se apruebe» porque han recordado que quién tiene la última decisión es el Gobierno de España. La próxima reunión del Consejo Nacional del Agua está prevista para el martes de la próxima semana, día 29 de noviembre.

Larraz y Urquiaga mencionaron que se enteraron por sorpresa de estas novedades por la prensa valenciana y murciana, «cuando hablaban de los cambios como una victoria de los políticos del PSOE en las negociaciones con la ministra». Por ello, destacaron que no valorarían más en detalle el borrador por «falta de información».

Las conclusiones que La Cátedra del Tajo ha sacado de esta nueva documentación se reducen a que «no tiene justificación tecnica ni legal, porque incumplen la sentencia del Supremo»; «es injustificado que la implantación de los caudales ecológicos mínimos se vincule al desarrollo de medidas en la propia cuenca y, mucho menos, en la del Segura, porque esos caudales son ajenos a cualquier medida» y; que los valores «son insuficientes, al no tener en cuenta las necesidades de las zonas protegidas, además de ser perjudicial para los objetivos ambientales».

Beatriz Larraz también destacó que cualquier cambio de estas características debería hacerse por criterios científicos-técnicos, porque «a nadie le entraría en la cabeza que durante la pandemia no se haya hecho caso al criterio de los científicos o sanitarios». Por ello, creen que esta decisión no supondría nada beneficioso para el río Tajo que, aunque «la naturaleza tiene una rápida capacidad de reacción, no es conveniente llevarlo a una situación extrema», por lo que apuestan por la retirada de estas modificaciones, cumplir con la sentencia del Tribunal Supremo y dictaminar unos caudales ecológicos mínimos «más ambiciosos».