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Imágenes con alma desde Benín

Leticia G. Colao
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La UCLM acoge una exposición fotográfica sobre el proyecto 'Una escuela bajo un árbol' puesta en marcha por Florencio Díaz en Doga.El colegio al aire libre ideado por el talaverano se ha transformado en un colegio, una guardería y escuelas deportivas

Imágenes con alma desde Benín - Foto: L.T.

La Universidad de Castilla-La Mancha en Talavera acoge estos días una exposición fotográfica con alma. Dentro de las jornadas de Cooperación y Solidaridad con África que han tenido lugar recientemente en la Facultad de Ciencias Sociales,  se analizó el proyecto 'Una escuela bajo un árbol' que desde 2014 se desarrolla en Doga Plage (Benin), a través del compromiso del antropólogo y profesor de Educación Especial en APACE, Florencio Díaz.

Son estas imágenes, las del desarrollo de esta iniciativa y la realidad de los chicos y chicas que se forman con ella, las que cuelgan en las paredes del edificio universitario, realizadas todas por voluntarios de España y otros países que han conocido el proyecto y han colaborado con él en primera persona.

El disfrute de estas fotografías y sobre todo su venta (25 euros por imagen) ayudarán al mantenimiento del proyecto que tiene como objetivo educar a los niños y niñas de esta parte de África y darles herramientas para el futuro.

Imágenes con alma desde Benín Imágenes con alma desde Benín - Foto: L.T.La idea de viajar a Benín surgió hace ya siete años, después de conocer Guinea Ecuatorial y Burkina Faso. Las inquietudes de Florencio Díaz iban mucho más allá, y como buen antropólogo, decidió ampliar sus conocimientos sobre el continente africano, lo que le llevó a Benín y dentro de éste, a la zona de Doga, con unas 3.000 personas. «Es una zona interesante, con muchas étnias; es un país muy puro, el país del vudú», indica en declaraciones a La Tribuna.

Las necesidades allí eran demasiadas, especialmente en educación y formación. La escuela más próxima estaba a cinco kilómetros y los niños debían ir acompañados de las hermanas mayores que, antes que las educativas, deben corresponder a las labores domésticas. La larga distancia hacía que, en la mayoría de las ocasiones, los  niños no fueran a la escuela desembocando en una escasa o nula etapa formativa.

Consciente de la problemática, el talaverano decidió poner su granito de arena y formar una escuela en Doga Plage. Lo hizo debajo de un gran  árbol -de ahí el nombre del proyecto-, sin paredes, pero con lo más importante: la ilusión de la comunidad y una maestra, que se encargaba de la educación de los niños por apenas 50 euros al mes.

Bajo el árbol de mango. A partir de ahí comenzó a tomar forma el sueño de Florencio. El aula al aire libre bajo un gran árbol de mango se transformó después en una escuela con muros y cubierta, que financió la Fundación 'Una escuela para todos' de Málaga. Tras ello llegó una guardería para los más pequeños -con la condición de que sus hermanas mayores estudiaran en el colegio-, un dispensario, letrinas, y hasta una escuela deportiva que hace jugar al fútbol a niños, niñas y mayores, también a las mujeres que asisten tras acabar las tareas domésticas.

El orgullo por lo conseguido se nota en las palabras de Díaz que reconoce una cierta pena por no haber podido viajar desde hace más de un año por culpa del Covid. «No porque me pudiera contagiar, sino porque yo les pudiera contagiar a ellos, porque allí no hay pandemia», explica. No obstante, y a la espera de regresar en febrero, mantiene un contacto continuo sobre la evolución del proyecto y sus necesidades, a las que sigue correspondiendo económicamente. Así, lo recaudado en la UCLM con las fotografías irá destinado a 'Una escuela bajo el árbol', proyecto al que también contribuyó, por ejemplo, un evento de la Escuela de Música y Danza 'Eusebio Rubalcaba', con la que pusieron paneles solares, y con ello luz, a la escuela.

El profesor talaverano es consciente de lo difícil que es hacerlo, pero también de lo que cuesta mantenerlo. Aún así, y a pesar de la lejanía, ya proyecta un centro de rehabilitación integral para gente con discapacidad «que es lo que yo más conozco», indica, y con servicio de fisioterapia, para ayudar a  toda la población pero especialmente a las mujeres, muy afectadas por las posturas de su actividad diaria. Para ello, quiere contratar a un fisioterapeuta para que forme a gente de Doga que después puedan continuar el tratamiento.

El compromiso de Florencio Díaz con la población de Benin está más que demostrado y allí reconocen su trabajo. Por ello, el consejo de ancianos, que es quien aprueba los proyectos, continúa cediendo terreno para que su comunidad aumente en servicios y en bienestar.

El trabajo del talaverano, sin pedir nada a cambio, mejora no solo la educación de estos niños, sino también la solidaridad, la participación de la mujer y el aprendizaje en valores. Ése es el mejor ejemplo.