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El informe certifica restos pirotécnicos y carcasas en la isla

F. J. R.
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Los bomberos apagaron antes, esa misma noche del 14 de agosto, un conato de incendio «enfrente» de la isla afectada nada más concluir los fuegos artificiales

El informe certifica restos pirotécnicos y carcasas en la isla

El Consejo del Pacto por el Tajo de la ciudad de Toledo analizó ayer el informe de actuaciones en el incendio de la denominada Isla Grande, situada frente a La Peraleda, del pasado 14 de agosto, centrándose básicamente en el informe técnico que ha evaluado el grado de afectación del fuego.

El vicealcalde de la ciudad, José Pablo Sabrido, fue el encargado de desgranar algunos aspectos del informe, acompañado por uno de los responsables de la empresa resposnable de su elaboración (Zumain Ingenieros SL, con domicilio social en Madrid).

La intención de este informe encargado por el Ayuntamiento era «determinar la capacidad de regeneración natural y rápida de las especies afectadas por el fuego», y una de sus principales recomendaciones es «no intervenir en la zona».

El informe indica que el taray, predominante en la isla, es bastante resistente a talas y al fuego ya que rebrota del tronco, cepa o raíz, y en cuanto a las especies herbáceas, para el carrizo el fuego no es un factor limitante ya que es capaz de rebrotar y crecer a gran velocidad. De hecho, destacan que ya se observan rebrotes en este entorno.

Para la realización de dicho informe se ha empleado drones aéreos con sensores ópticos y multiespectrales, así como datos del satélite Sentinel-2 para la observación de la isla y un trabajo de campo desarrollado en la zona por los propios técnicos.

Medioambientalmente el informe es impecable a ojos profanos, y se centra inevitablemente en el cometido de su encargo, que no es otro que la mera evaluación de los daños causados por el fuego.

Sobre el origen del mismo no es tan prolífico, recogiéndose tan solo una frase al respecto, que dice textualmente que «se considera relevante destacar que en el entorno del punto de observación número 3 se halló lo que podrían ser los restos de pirotecnia que originaron el incendio».

Ni una palabra más al respecto, y todo lleno de condicionantes, ya que esos citados restos (que fueron fotografiados) «podrían ser» los causantes de un fuego que, si se toma al pie de la letra la redacción del documento, «originaron el incendio». 

Con todo, en las aproximadamente 200 páginas del informe de actuaciones en el que se incluye ese documento, hay otro papel que llama la atención. Se trata del informe elaborado por el parque municipal de bomberos de Toledo el pasado 24 agosto, en el que se hace una completa cronología de los hechos desde el día del incendio hasta que se da por controlado.

En ese texto se indica claramente la existencia de un «conato de incendio» anterior al fuego de la isla y producido nada más terminar los fuegos artificiales.

«Finalizado el espectáculo, comprobaron (un cabo, un bombero y dos bomberos-conductores) que había un pequeño conato de incendio cerca de donde se encontraban ellos, apagándolo rápidamente. Cuando terminaron esta intervención la dotación se dio cuenta que enfrente y por la zona del río había otra parte que también estaba incendiada (la isla)», se anota en el informe en lo que es una prueba de que los fuegos ocasionaron esa misma noche al menos un fuego «enfrente» de la isla.

Toda vez que la carcasa hallada por los técnicos medioambientales se encuentra en esa misma zona, bien podría deducirse que fuera la causa del siniestro.

Además, los bomberos de Toledo recogen que el día 16, dos agentes medioambientales de la Junta les pidieron que les cruzaran el río para inspeccionar la isla, mostrándoles a su regreso «unos cartones que el agente llevaba en su bolsillo», y que les dijo que «son carcasas de los fuegos artificiales». Aunque eso sí, sin señalarlas tampoco como la causa directa del fuego.