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Alejandro Bermúdez

Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


¿Cambio de ciclo o pérdida de papeles?

24/06/2022

Muchas veces nos empeñamos en empaquetar la realidad social en envoltorios fabricados para productos pasados y ya obsoletos y luego no encajan en el embalaje. De esta forma nos llenamos de tópicos que nada tienen que ver con la realidad. Es el fondo hechicero que hay en muchas almas.
De esta forma, los equipos se conjuran. Tal político tiene una flor en salva sea la parte, y la vida funciona conforme a ciclos precisos que se repiten inexorablemente. Después la conjura no evita el descenso, la flor se seca y los ciclos son como gomas: unos duran un año y otros cincuenta.
La realidad es, gracias a Dios, mucho más rica que esta panoplia de ideas manidas, sobre todo en lo que a comportamiento social se refiere. Es así, entre otras cosas porque la sociedad cambia inexorable y continuamente, por la sencilla razón de que las personas tienen ciclo vital: nacen y mueren y por ello la sociedad está en continua transformación.
 La anterior perorata viene a cuento de la supuesta sorpresa que han producido los resultados de las elecciones andaluzas, como si el pueblo andaluz fuera una foto fija sin posibilidad de movimiento ni cambio. Estos resultados han demostrado que de tejas abajo nada es eterno, y no porque existan unas leyes inexorables que marquen el ritmo como si de la llegada de la primavera se tratara.
Tampoco estoy de acuerdo que existan votos prestados, como decía el propio Juan Manuel Moreno. Pero tampoco hay votos en propiedad. El voto se da en cada ocasión a quién se considera más conveniente en base multitud de factores e intereses. La prueba es que tanto al PP como al PSOE les birlaron un cerro de votos que creían de su propiedad. Por eso surgieron y engordaron Ciudadanos, Podemos y VOX. El voto es de cada ciudadano y cada vez es menos cautivo porque la sociedad está mejor informada y no está atada a nadie.
El resultado andaluz se debe a que ha habido una gestión decorosa por un lado, dirigida por una persona equilibrada y ha habido un montón de despropósitos en el resto de fuerzas. ¿Cómo podían esperar que se votara al partido que gobierna España si está cometiendo todas las tropelías habidas y por haber y además en todos los órdenes? ¿Es que pueden admitir los andaluces que el gobierno esté entregado a quién impide a miles de compatriotas expresarse y estudiar en su propia lengua? ¿Es que pueden esperar que se vote al que está enalteciendo a un partido que no reniega de quienes han asesinado a tantos andaluces con o sin uniforme? ¿Es que pretenden que se de el voto a quién en momentos de carestía energética se granjea la enemistad de nuestro principal proveedor? ¿O quizá esperaban que se diera el voto a quién amenaza con hacer rehén a quién se veía que iba a ganar las elecciones, solo porque le faltara un voto como advirtió VOX?
El resultado ha sido lógico por demás, lo que no significa ni que en todos los lugares se vaya a producir la victoria de los mismos, ni que quiénes han depositado el voto a favor del PP en estas concretas elecciones lo vayan a hacer en las siguientes. Los votos hay que ganárselos. Esa es la democracia de verdad.