Crisis y alquileres suman para cerrar más locales del Casco

J. Monroy
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Es el caso de la casa de antigüedades que fundara en 1929 Abelardo Linares, y la tienda de artesanía Alhaja, surgida hace poco más de un año en la plaza de Amador de los Ríos

Crisis y alquileres suman para cerrar más locales del Casco - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

La crisis del coronavirus ha agravado la herida sangrante de los negocios en el Casco histórico de Toledo. Durante los últimos días el goteo se está haciendo más intenso y varios locales se están despidiendo de la actividad, sin saber si de forma temporal o definitiva. Ha sido el caso, entre otros, de la antigua casa de Antigüedades Linares, frente a la Escuela de Artes y Oficios, y la tienda de artesanía Alhaja, situada en la plaza de Amador de los Ríos.
Son dos negocios con noventa años de edad de diferencia, pero con finales idénticos. En ambas situaciones, los propietarios han visto que no pueden o no quieren seguir pagando el alquiler y han decidido cerrar, al menos de momento, durante diez meses, hasta la próxima Semana Santa, si es que entonces pueden volver. La venta por internet y una reinvención del negocio parecen las alternativas.
Fue el empresario granadino Abelardo Linares, establecido años atrás en la calle del Comercio, el que abrió en 1929 una tienda de antigüedades en la calle Reyes Católicos. Pedro Rodríguez aprendió la profesión del nieto de Linares, Julio, tío suyo, con el que estuvo trabajando 17 años. Cuando Linares se jubiló, Rodríguez continuó con el negocio. Sin embargo, tras la crisis del coronavirus y la total ausencia de turistas en la ciudad, ha llevado al actual propietario a cerrar la tienda física (continúa vendiendo en la web Toledoantiques), al menos hasta que cambie la situación.
Crisis y alquileres suman para cerrar más locales del CascoCrisis y alquileres suman para cerrar más locales del Casco - Foto: VÁ­ctor BallesterosDe momento, Rodríguez deja el local, después de dos meses sin que lleguen clientes. Pero eso no quiere decir que sea un cierre definitivo. Si el local sigue libre dentro de diez meses, en la próxima Semana Santa, quizás vuelva a retomarlo, «ese local, o cualquier otro, que se van a quedar muchos libres».
Alhaja. Lo de la tienda de artesanía Alhaja, en Amador de los Ríos, ha sido muy mala suerte. Su propietario, Diego, abría sus puertas con mucha ilusión a principios del pasado año. En estos meses, ha tenido que pasar por la obras del firme en todo el entorno, y después de por este estado de alarma nacional. «No he sabido, realmente, lo que es una temporada entera de negocio», apunta el responsable. Tras dos meses sin actividad, la tienda tiene que echar el cierre, «por lo menos hasta que pase un poco todo esto, ya no sé si cuando la cosa está más tranquila en Toledo, a final de año, o en Semana Santa del año que viene».
El problema aquí también es el alquiler. Primero, no ha habido actividad. Pero ahora que sí se ha abierto, el problema es la falta de clientes. No llegan turistas, y aunque «he tenido muchísimos, muchísimos, muchísimos vecinos de Toledo que me han venido a comprar y me han dicho que es una pena que cierre, porque la tienda es muy bonita, solamente del vecino de Toledo no se puede seguir, no salen las cuentas para pagar el alquiler, impuestos y todo».
Diego ha estado  liquidando durante los últimos días y cuando acabe, tratará de vender el género que le quede por internet. Ahora intentará descansar en verano y en septiembre ya verá cómo trata de reinventar el negocio y ver si relanza la tienda online. Su idea, en un futuro, es complementar el negocio en la nube con el físico. Toca, por lo tanto, reinventarse, convencido de que «quizás de aquí surja una oportunidad mejor».