El trabajo fijo para toda la vida es una especie a extinguir

C.S.Rubio
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El toledano Fernando Lallana acaba de publicar junto a su compañero Jesús de la Corte 'Sorbos de emprendimiento: Sentir y pensar un proyecto de éxito'.

El trabajo fijo para toda la vida es una especie a extinguir - Foto: VÁ­ctor Ballesteros


El toledano Fernando Lallana acaba de publicar junto a su compañero Jesús de la Corte ‘Sorbos de emprendimiento: Sentir y pensar un proyecto de éxito’. Y haciendo honor al nombre del libro, publicado por Plataforma Editorial, nos explica en torno a un café cuál es el proceso a seguir para convertirse en emprendedor. Como apunta, es hora ya de cambiar el punto de vista desde el que se mira a este concepto tanto en España como en Castilla-La Mancha, más aún si se tiene en cuenta cual la tendencia del mercado de trabajo para los próximos años. «El trabajo fijo para toda la vida es una especie a extinguir», «el clásico intercambio de tiempo por remuneración deja paso al intercambio de valor por remuneración», explica.
Han llamado a su obra ‘Sorbos de emprendimiento’. ¿El café ayuda a pensar buenos negocios?
En muchas culturas, la actividad de preparar y beber café es un ritual, un acto social que invita a pensar, compartir y a contrastar. Una conversación en torno a un café es, a menudo, un proceso creativo que conduce a un diálogo colaborativo. Por eso muchos negocios surgen en conversaciones de café. Poca gente sabe que, por ejemplo, la Bolsa de Nueva York nace en la Tontine Coffee House en 1793 o que la británica Lloyd’s surge en una casa de café londinense a finales del XVII.
Los Work Café son ya una tendencia, espacios informales que combinan la calidez del hogar con las prestaciones de un lugar de trabajo. Ofrecen un entorno relajado, estimulante que favorece la creatividad, el intercambio de opiniones y la productividad. Nosotros hemos aprendido mucho con emprendedores de todo el mundo en conversaciones distendidas de café, muchas de las cuales se vuelvan en el libro.
Además, utilizamos la analogía del café para señalar que el emprendimiento es un camino único, personal e irrepetible, en el que no hay recetas mágicas. Cada uno se sirve su propia taza de emprendimiento. Un camino de disfrute personal y profesional, colmado de emociones y de conocimiento del ser humano. Para ser emprendedor con mayúsculas hay que leer a Shakespeare y escuchar a Beethoven.
¿Cómo nace este proyecto?
El libro Sorbos de Emprendimiento es un compendio de programas que con el mismo nombre fueron emitidos durante los dos últimos años en Rne5 junto a mi colega Jesús de la Corte. Surgió con la intención de aportar reflexiones, que no recetas, en relación al forjamiento de la personalidad emprendedora. Y es que, con frecuencia, a la hora de emprender se pone el acento en el hemisferio cerebral lógico y cognitivo, en todo lo que tiene que ver con la idea y su viabilidad técnica y económica. Pero se olvida la parte de actitudinal y humana, no se trabaja la personalidad emprendedora. Y es capital.
 Por eso una misma idea en manos de una persona triunfa y en manos de otra fracasa...
El emprendedor necesita forjarse, realizar un trabajo de autoconocimiento de fortalezas y debilidades para concluir si está preparado para llevar a cabo un proyecto. Si alguien no tiene vitalidad, capacidad para asumir riesgos en su vida diaria o tiene dificultad para la comunicación o la negociación, difícilmente va a aplicarse cuando se convierte en emprendedor. Uno lleva al emprendimiento lo que es como persona. Por ello se dice, con mucha razón, que un individuo es mejor emprendedor cuanto mejor persona es. Es preciso situar al individuo frente a un espejo y analizar su perfil antes de dar cualquier paso al frente. «Conócete a ti mismo» era la síntesis de toda sabiduría en la Antigua Grecia.
Nosotros proponemos una metodología apoyada en cinco pilares básicos: pasión, visión, convicción, resiliencia e integridad. Por ejemplo, advertimos de que el ser humano es, en relación a la mayoría de los mamíferos, insuperable como corredor de largas distancias, aunque muy vulnerable en velocidad. Por ello, el emprendedor debería atender al sosiego, la paciencia, perseverancia y a la visión a largo plazo del proyecto. Cuántos emprendimientos fracasan por pretender un éxito precipitado e inmediato.
Durante la crisis, la palabra emprendimiento se convirtió en una palabra mágica para muchos, pero ¿realmente hay hoy en España un buen ecosistema para el emprendimiento o se sigue viendo como la última opción cuando todo falla?
Desgraciadamente, en España queda mucho por hacer en materia de emprendimiento. Muchas entidades o instituciones todavía piensan que con dedicar un espacio con ordenadores y acceso a internet ya están haciendo política de emprendimiento. Habría que trabajar la cultura desde temprana edad, incidir en los factores que frenan al emprendedor y trabajar la personalidad y las cuestiones actitudinales referidas al emprendimiento. Advertir que el itinerario emprendedor es un camino difícil pero lleno de satisfacciones personales y profesionales.
Quizá emprendiendo se desarrollan una serie de capacidades que resulta más complicado hacerlo en un trabajo por cuenta ajena. Crear tu propio itinerario profesional es muy atractivo. También habría que decir la verdad a los jóvenes de por dónde avanza el mercado de trabajo, que el clásico intercambio de tiempo por remuneración deja paso al intercambio de valor por remuneración. Se impone el llamado valeuholder y el fin del empleado, como afirma Roberto Fusté. También habría que invertir la visión peyorativa o mentalidad que todavía hoy existe en España respecto a la figura del empresario.
¿Y en el caso concreto de Castilla-La Mancha?
Castilla-La Mancha no es ajena a los déficits que apunto. Es verdad que se lanzan multitud de programas, cursos, iniciativas de motivación hacia el emprendimiento, pero la verdad de que no dan el máximo resultado que cabría esperar. Quizá mucha de las personas al frente de estas iniciativas nunca han emprendido y puede ser una de las claves. Uno enseña o motiva cuando se muestra como ejemplo. En otros ecosistemas emprendedores las personas que asesoran o enseñan tienen detrás una dilatada experiencia emprendedora. Y así es mucho más eficaz. Hablan de lo que viven o han vivido. El emprendimiento es experiencia y si no la hay no se puede transmitir.
No obstante, los universitarios de la región siguen queriendo ser en su mayoría funcionarios ¿En qué estamos fallando?
Más que entre universitarios, haría una reflexión entre los jóvenes en general, los que van a desembocar en la Universidad y los que siguen otro itinerario. El reciente Informe Young Business Talent, realizado por ESIC y Praxis MMT entre jóvenes estudiantes entre 15 y 21 años, que cursan 4º de la ESO, 1º y 2º de Bachillerato y todos los Ciclos de FP, habla de una situación preocupante en Castilla-La Mancha. Es la región en la que los jóvenes están menos dispuestos a fundar una empresa (27,88%), seguida de Galicia (33,53%) y Castilla y León (35,55%). La media española se sitúa en el 37% según este informe, que tampoco es para tirar cohetes. Que en España en torno al 27% de los jóvenes (el 35% en Castilla-La Mancha) aspiren a ser funcionarios da una idea del fracaso de nuestras políticas al respecto. Simplemente son cifras que denotan un desconocimiento absoluto de las tendencias del mercado de trabajo para los próximos años, donde el trabajo fijo para toda la vida es una especie a extinguir.
¿Cualquiera puede ser emprendedor? ¿Qué requisitos serían imprescindibles para usted?
Cualquiera puede ser emprendedor, pero no todos tenemos que ser emprendedores. Desembocamos en la eterna pregunta: ¿el emprendedor nace o se hace? Pues las dos cosas. Lo más importante es saber que las capacidades humanas son educables. El ser humano es un animal con una plasticidad cerebral asombrosa y además contamos con la capacidad única del aprendizaje. Es verdad que hay personas que llevan incorporadas ciertas ventajas genéticas, pero las diferencias son mucho menores de lo que nos pensamos. Jeoff Colvin habla, en su obra ‘El Talento está sobrevaluado’ de la práctica deliberada, que bien aplicada y entrenada con gran intensidad, lleva a exprimir la capacidad de hacer algo hasta hacerlo de manera completamente exitosa.
¿Y si se fracasa, qué hacemos?
El fracaso forma parte de la naturaleza humana. Todos acumulamos pequeños o grandes traspiés en la vida. Y por supuesto el itinerario de cualquier actividad y emprendimiento no va a ser una excepción. Lo importante es incorporar estos fracasos al itinerario del aprendizaje.
 Es curioso como en la cultura anglosajona el error se entiende como necesario y recomendable, hasta tal punto de valorarse muy positivamente. Si no te has equivocado nunca poco vales, o no has tenido el arrojo de para asumir riesgos. En cambio en España, uno de los factores que un año tras otro destaca el Informe GEM para dibujar nuestro perfil emprendedor es el estigma al que se somete a quien tropieza o desacierta. De ahí que el emprendedor español tenga mucha aversión al riesgo, siendo uno de sus principales frenos.
¿Cuándo se deja de ser emprendedor para comenzar a ser empresario?
Son dos conceptos que se solapan. De hecho no hay diferencia cuando hablamos de emprendimiento mercantil. Es verdad que la sociedad actual ha acuñado el término emprendedor para eliminar los sesgos negativos que cuelgan, desgraciadamente, de la figura del empresario. En todo caso, nosotros entendemos el emprendimiento como actitud ante la vida. Y nos gusta también acudir a la etimología de la palabra emprendedor, que deriva del francés entrepreneur, que significa aventurero. Nos parece un significado muy elocuente y que define muy bien a la persona que pretende sacar adelante un proyecto. Si entendemos al emprendedor en un concepto más amplio diríamos que todos somos emprendedores o todos llevamos un pequeño emprendedor dentro. No olvidemos que emprender es toda actividad que persigue un objetivo y que exige un esfuerzo asumiendo un riesgo. ¿Acaso no es emprender organizar unas vacaciones, estudiar una carrera o tener una familia? Tenemos que partir de este concepto más humanista de emprendimiento.
¿Fernando Lallana sigue emprendiendo? ¿En qué proyectos está ahora mismo trabajando?
Ya he comentado antes que si eres consecuente, es mejor hablar sobre lo que has vivido o sobre lo que has tenido experiencia. Lo demás es vender humo. Aparte de diferentes empresas con las que colaboro y tengo participación, soy socio de Management&Research, una firma de consultoría que siempre está abriendo nuevos caminos en la esfera nacional e internacional. Además, ahora estoy involucrado en un proyecto muy interesante. Se trata de la película ‘Abuelos, nunca es tarde para emprender’, que se estrena el 11 de octubre, una iniciativa para rescatar el talento de las personas que se han quedado fuera o han sido expulsados del mercado de trabajo y tienen mucho que decir en la sociedad. Lo hago como director del Premio +50 Emprende, un galardón que identificará, tutelará y premiará a proyectos liderados por emprendedores senior. También quiero destacar, por su impacto, la lanzadera ‘Social Business Factory’, una herramienta surgida en el entorno de Fundación CIEES y que trata de abrir espacios de emprendimiento para personas con diferentes capacidades. Ya tenemos varias cooperativas constituidas en varias comunidades autónomas.