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Y cruz...

M.R.Y. (SPC)
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El Movimiento 5 Estrellas se encuentra al borde de un cisma por las desavenencias entre su fundador y su representante más carismático

Y cruz...

F ue el partido más votado en las últimas elecciones generales celebradas en Italia -en 2018-, pero, después de haber encabezado los dos últimos Gobiernos antes de la creación del Ejecutivo de unidad liderado por Mario Draghi, el Movimiento 5 Estrellas (M5S) se encuentra a la deriva. La formación antisistema, surgida en 2009, vive una crisis inédita que podría acabar con su desaparición por culpa de una dura batalla por su liderazgo, encabezada por dos pesos pesados: su fundador, Beppe Grillo, y su ahora figura principal, el ex primer ministro Giuseppe Conte.

El partido no tiene un jefe de filas claro desde la dimisión de Luigi di Maio en enero de 2020 -que fue sustituido de manera interina por Vito Crimi- y se encuentra muy lejos del 30 por ciento firmado en las generales de hace tres años: los sondeos le auguran un 16 por ciento de los votos en caso de que se celebrasen elecciones.

Las razones de su declive son claras. Y es que, además de su descabezamiento, la formación perdió su identidad al aliarse en un inesperado Gobierno con la ultraderechista Liga en 2018 y, un año después, formando Ejecutivo con el Partido Demócrata.

Ambos Gabinetes estuvieron lierados por Conte, un abogado hasta entonces prácticamente desconocido pero que, tras su gestión de la pandemia, se ganó el aprecio de los italianos, aunque tuvo que dimitir el pasado enero por falta de apoyo parlamentario.

El exmandatario, que no formaba parte del M5S, se presentó como la gran solución a la difícil situación que atraviesa el partido y se postuló para dirigirla. Una decisión que le ha acabado enfrentando a Grillo, retirado de la política, pero aún muy influyente.

Así, el fundador del movimiento no dudó en asegurar que Conte no podrá podrá resolver los problemas del bloque «porque no tiene ni visión política ni capacidad de dirección», desaconsejando que se convierta en el nuevo jefe de la formación.

Esa actitud ha generado descontento, no solo en el propio señalado, que consideró este desaire de «actitud autárquitaca» e instó a Grillo a decidir si es «un padre generoso» que deja crecer a su creación o un «padre patrón y sobreprotector». También a Crimi, quien expresó su desacuerdo con la postura del excómico y llegó a reconocer que está meditando abandonar las filas del M5S. Una postura que se plantean, además, algunos de los pesos pesados del movimiento, como el actual ministro de Agricultura, Stefano Patuanelli.

La situación es delicada y la sombra de una escisión ha obligado a Grillo conceder una tregua para evitar una desbandada, nombrando un comité de siete sabios, entre los que figuran Di Maio, y el presidente de la Cámara de los Diputados, Roberto Fico, para que encabecen una transición que pueda acabar con una renovación en el partido. Previsiblemente, encabezada por Conte.