Marañón pide que se protejan restos y paisaje de Vega Baja

J. Monroy
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Después de que la Junta salvara el yacimiento en 2006, lamenta que no terminara el trabajo, algo que espera que sea posible ahora con la colaboración de todas las administraciones

Marañón pide que se protejan y paisaje de Vega Baja - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

El presidente de honor de la Real Fundación Toledo, Gregorio Marañón, apostó ayer por dar una solución definitiva a la situación de Vega Baja, de la mano de las administraciones públicas, para que tenga valor de ley, y definiendo también los espacios marginales que puedan tener otros aprovechamientos, «es ahora o nunca». Y esa solución no es tanto comenzar a excavar, algo que se puede hacer en el futuro, como proteger definitivamente y para siempre restos y paisaje.

Marañón participó en presentación de las jornadas Diálogos en Vega Baja, que durante dos días se están celebrando en el Campus Universitario de Toledo. Allí estuvo acompañado de Juan Ignacio Mera, director de la Escuela de Arquitectura de Toledo; Jesús Carrobles, presidente de la Real Academia; Rebeca Rubio, decana de la Facultad de Humanidades; e Isabel Ralero, doctora en Antropología y organizadora.

 La idea de Marañón es que este es el momento para encontrar soluciones reales y posibles para abordar de una vez por todas la situación de la Vega Baja. Porque si en 2006 se salvó el yacimiento retornando la privatización de los bienes públicos, en los que se quería hacer 1.700 viviendas, «desde entonces no se ha hecho absolutamente nada». Lo que se está ahora es intentando encontrar los necesarios acuerdos con las administraciones públicas para que la Vega Baja quede definitivamente preservada en sus dos facetas, tanto desde el punto de vista paisajístico, como en su potencial arqueológico.

Esta semana, Emiliano García-Page explicaba que excavar en Vega Baja costaría 26 millones de euros, algo que no puede afrontar sola la Junta, por lo que deberían ir de la mano todas las administraciones. La respuesta de Marañón fue clara: «si llevamos 1.500 años esperando la excavación, podemos esperar a 1.550 o 1.600, ese no es el problema; lo que hay que conseguir es que lo que está excavable no se destruya, y que por encima se proteja un paisaje que está protegido desde 1967».

Los peligros, se mostró convencido Marañón, son grandes para el yacimiento arqueológico. Sin embargo, lo que está escuchando de las administraciones públicas (tanto por parte de la Junta, como de Milagros Tolón), «es todo positivo, en el sentido de querer encontrar soluciones». El problema es que en 2006 la Junta hizo como César, cruzar el Rubicón para conquistar Roma, recuperó los terrenos de Vega Baja, pero en lugar de avanzar, «se quedó en la orilla pescando, no se ha hecho nada». Ni siquiera se han publicado los hallazgos arqueológicos de las catas de las constructoras. Ahora, no obstante, se mostró convencido de que hay una verdadera oportunidad con el concurso de las administraciones públicas de resolver el problema definitivamente.

Intervenciones. Durante la presentación, Ralero felicitaba a la ciudad por ser capaz de emprender un diálogo de esta proporción, vinculando a profesionales, instituciones y ciudadanía. Rebeca Rubio destacó el papel de la Facultad de Humanidades en relación al patrimonio de Toledo, y del patrimonio de Vega Baja. Hace formación rigurosa e investiga.

Por su parte, Carrobles comparó la situación de Vega Baja en 2006 y en la actualidad. Entonces, apenas había bibliografía, había unas leyes que casi permiten la destrucción del yacimiento, con la privatización de la arqueología, pero la sociedad civil (Real Fundación, Real Academia y sociedad en su conjunto) deshicieron aquel intento de construir. En 2019, la investigación arqueológica ha crecido muchísimo, a pesar de que no se haya publicado todo lo excavado; hay una nueva ley de Patrimonio, que es más garantista, aunque no aborde la privatización de la arqueología; y una sociedad civil que sigue siendo la misma y con las mismas intenciones de proteger el yacimiento. Su conclusión tras quince años es que hay que ver Vega Baja desde arriba, con visión de ciudad, «y quizás sea así más fácil colocar el cuartel de la Guardia Civil». A lo mejor hace falta un buen debate sobre la ciudad, no solo sobre Vega Baja.

Además Mera, presentador de estas comparecencias, apuntó que «si alguno de los arquitectos de la ciudad quiere construir algo en Vega Baja, está equivocado; lo único que quiere la Escuela de Arquitectura, sus profesores y estudiantes, es que ese lugar no sea un desastre más». Hay que preservar la visión perimetral. Además, pidió perdón en nombre de la Universidad por no estar en 2006, algo que no se volverá a repetir.