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Jesús Morales

Nada particular

Jesús Morales


Peñalosa otra vez

28/10/2021

Escribo la columna de esta  semana para Talavera entera y especialmente para quienes tienen la potestad de dar unos nombres u otros a las calles de la ciudad y me dirijo a ellos para que consideren que el nombre de una calle no es un asunto menor, muy al contrario  puede considerarse como un elemento de importancia que puede dar personalidad a dicha calle y hasta a la ciudad entera; en esta ocasión voy a pedir una vez más que se tenga la suficiente sensibilidad y cultura para dar el nombre de una vía a un talaverano ilustre que no se trata de un torero, ni de un deportista olímpico con medalla, de los que estamos tan orgullosos en verdad, estoy hablando de un hombre nacido aquí y de gran importancia en la historia de la música y cuya grandeza no ha hecho sino crecer a lo largo de los siglos y ser considerado por músicos y musicólogos como uno de los más grandes del renacimiento. Componente de los coros de reyes y papas como Fernando de Aragón y el Papa León X. Anteriormente ya escribí-perdón por la autocita-que su música es interpretada por los mejores y más reputados grupos de música antigua de Francia, Inglaterra, Alemania etc.
Este músico excepcional nació en Talavera y se llamaba Francisco de Peñalosa aunque me temo que si ahora mismo preguntamos en la puerta de cualquier instituto de Talavera quien fue Francisco de Peñalosa pocos estudiantes nos darían algún dato sobre él y sin embargo y sin exageración alguna se puede y se debe decir que Peñalosa está entre los grandes músicos españoles de todos los tiempos por lo que no puedo comprender que el Ayuntamiento se niegue a un reconocimiento con obcecación.
Joselito el Gallo torero, Fernando de Rojas escritor y alcalde, Salvador Allende político chileno, Rafael Morales poeta, Joaquín Benito de Lucas también poeta, Muñoz Urra doctor, Telesforo Jiménez entrañable guarda del Prado, Enrique Tierno Galván, etc. tienen todos sus calles, paseos, parques y naturalmente el reconocimiento de la ciudad a sus méritos personales y algún homenaje sencillamente por haber pertenecido a determinado partido político aunque nuca hayan tenido contacto alguno con Talavera,  ni seguramente supieran donde está.
Muchas veces he contado el mal rato que pasé el día aquel que un musicólogo de la Universidad de Lima vino hasta Talavera para ver lo que había aquí del gran artista talaverano y cómo yo más corrido que una mona tuve que confesarle que no había nada, y como desde entonces mi batalla ha sido conseguir que la ciudad y los talaveranos hicieran algo para corregir semejante despropósito.
 Sigo esperando.