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«No tiene sentido actuar en las riberas si no mejora el río»

Jaime Galán
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Eduardo Sánchez Butragueño defendió en una mesa redonda la importancia de recuperar las crecidas naturales del río antes de invertir dinero en las riberas. Los técnicos proponen métodos para conseguirlo

Eduardo Sánchez Butragueño, Ana Vicente Rangel y Beatriz Larraz participaron en una mesa redonda con Luis Enrique Espinoza de moderador. - Foto: David Pérez

Expertos medioambientales ofrecieron ayer sus impresiones sobre las que trabajar para devolver al río Tajo a su estado natural. Lo hicieron en una mesa redonda denominada 'Cómo intervenir en las riberas'. Los ponentes coincidieron en que la calidad del agua es la base para que todo funcione. «Si esta mejora, la naturaleza hará su curso e irá transformando todo lo demás». Y el que lo expresó de forma más contundente fue el director general de la Real Fundación de Toledo, Eduardo Sánchez Butragueño. Este puso el foco en la mencionada calidad del agua y en la recuperación de las crecidas y estiajes del río. Sin ambas cosas, «da igual los millones que inviertan en las riberas o las especies que se planten en ellas, estaríamos quemando billetes» expuso. 

Para recuperar esas subidas y bajadas naturales del caudal, Butragueño propone usar los embalses de cabecera como «grifos». Para mejorar la calidad del agua, este apuesta por la depuración, no solo en la zona toledana, sino también en la que influye a la Comunidad de Madrid. 

Beatriz Larraz, directora de la Cátedra del Tajo, coincide en este mensaje y sube su apuesta por el método de la depuración, lo que a su juicio, aceleraría el proceso de mejora de las aguas y, por tanto, el de las riberas. Ana Vicente Rangel, comisaria adjunta de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Tajo, entiende que dotando al entorno del río de una «estructura sostenible» a su alrededor, se fomentaría la recuperación de la naturaleza ante las adversidades «por sí misma». Y no tiene dudas de que «con cualquier actuación que se realice en el cauce del río, este va a mejorar en mayor o menor medida».

Rangel anima, entonces, a actuar para hacer el río «lo más accesible posible para la ciudadanía» y en esta línea, Larraz añadió que no comparte proyectos como la pasarela prevista para el puente de San Martín, porque cree que «tendrá más impacto que beneficios» y aboga por mantener zonas «salvajes» cerca del río para no invadir su espacio, lo que también evitaría inundaciones.

Recuperando el hilo con el que empezó este texto, Butragueño explicó el vínculo existente entre la calidad del agua y las riberas con el cambio que ya están sufriendo las especies del Tajo últimamente. Este detalló que debido al mal estado del caudal, además de su escasez, ha generado que «en los dos últimos años ha cambiado la composición floral del entorno» a causa de la contaminación, fomentando la aparición de carrizos o cañizares ante la desaparición de fresnedas o choperas, entre otros ejemplos.

Butragueño insistió, por tanto, en que «no tiene sentido hablar de renaturalizar las riberas o recuperar usos urbanos en el río si antes no se mejora la calidad del agua». Por ello, plantea invertir bien en el cauce del río para que en un futuro «Toledo vuelva a contar con merenderos junto al Tajo como Casa Villacañas o Casa Paulino».