Las infinitas vidas de una botella de plástico

SPC
-

Pascual presenta su 'Compromiso Bezoya', donde integra todas las iniciativas de la marca a lo largo de su cadena de valor para cuidar el medioambiente y favorecer su economía circular

Las infinitas vidas de una botella de plástico - Foto: NORA ZUBIA

Muchas personas no habrán oído hablar nunca de Bután, un pequeño reino budista enclavado en la cordillera del Himalaya y con poco menos de un millón de habitantes. Un país que tiene incorporado en el artículo 5 de su Constitución el respeto al medioambiente. Todos los butaneses son custodios de lo natural del Reino. «Es deber fundamental de cada ciudadano contribuir a la protección del medioambiente», señala la ley. Así, Bután es el único lugar del mundo con una huella de carbono negativa. 
Los habitantes de este territorio de Oriente están muy sensibilizados con la importancia del medioambiente, que es uno de los componentes de su famoso índice de Felicidad Nacional Bruto. Sin duda, le llevan años de ventaja a otros lugares, aunque aún se está a tiempo para un cambio de mentalidad y de hábitos. El futuro del planeta está en las manos de todos para así, en conjunto, emprender acciones para su conservación.
Afortunadamente, los datos son esperanzadores. La sociedad está consolidando una conciencia medioambiental. Actualmente, según un reciente estudio, el 80 por ciento de los consumidores creen que los temas relacionados con la sostenibilidad son relevantes y el 44 por ciento afirma haber dejado de comprar productos de marcas que no consideran sostenibles. 
El sector de aguas es consciente de la necesidad de integrar la sostenibilidad como principio básico de su actividad. En este sentido, Pascual presenta su campaña Compromiso Bezoya, donde integra todas las iniciativas de la marca para cuidar el medioambiente y favorecer su economía circular, apostando por dar infinitas vidas a sus botellas.
Este compromiso responde al propósito de la compañía «dar lo mejor para el futuro de la alimentación», que sitúa la sostenibilidad integral como pilar estratégico de su negocio responsable. Una actitud de superación, de insatisfacción permanente y de mejora continua desde sus orígenes. Y es que, como destaca Javier Ribera, director general de Bebidas y Distribución de Pascual, «el cuidado del medioambiente forma parte del ADN de la compañía desde sus orígenes hace más de 50 años. Nuestro reto hoy pasa por seguir trabajando para convertirnos en la marca de agua más responsable del mercado». 
Las botellas de agua mineral natural están fabricadas con PET, tereftalato de polietileno. Un material que fue producido por primera vez en 1941 y que comenzó a utilizarse en envases 1976. Es un compuesto ligero, por lo tanto, los envases elaborados con él son más eficientes durante su transporte y distribución, reduciendo el consumo de combustibles fósiles y, en consecuencia, las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Todos los envases de PET son?100 por ciento reciclables. Es decir, que se pueden reciclar a través del contenedor amarillo. De hecho, las botellas pueden tener una segunda vida. Porque el PET es el único plástico que, una vez reciclado, puede tener uso alimentario. El resultado se llama rPET y está certificado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
De este modo, el futuro de una botella puede ser infinito... después de su consumo, se debe depositar en el contenedor amarillo para que la recojan, reciclen y la transformen en plástico reciclado. Antonio De Molina, Director Técnico de Calidad y Nuevos Desarrollos de Plastipak, el mayor reciclador de rPET grado alimentario en Europa, señala que «dependiendo del nivel de reciclaje, se pueden obtener distintas calidades de producto, siendo la más alta la empleada para botellas de bebidas». 
«El proceso de reciclaje de botellas de plástico PET para la obtención de rPET es un reciclado físico (convencional), que permite la reutilización de botellas transparentes o con ligera tonalidad azul o verde. Consiste en, una vez eliminados contaminantes y limpiado el material, descomponer el material PET proveniente de los envases en sus polímeros principales para recomponerlo en pellets que usar en nuevas botellas», explica.

 

Contribución individual

En este sentido, Teresa Sebastià, coordinadora de Ecodiseño de Ecoembes, destaca que «todos podemos contribuir de manera individual a fomentar la economía circular. En primer lugar, apostando por la reducción: realizando un consumo responsable y un uso eficiente del agua o la energía. También fomentando la reutilización en nuestro día a día, alargando al máximo la vida de los productos. Y, por último, a través del reciclaje, que es una de las herramientas que los ciudadanos tienen a su alcance para materializar su compromiso con el cuidado del medioambiente y luchar, desde el ámbito individual, contra el cambio climático. De hecho, ya somos 37 millones de españoles los que declaramos reciclar a diario.».
«Notablemente el PET tiene muchas ventajas frente a otros materiales en cuanto a la reciclabilidad, y por tanto la sostenibilidad que representa, mostrando una menor huella de carbono», apunta De Molina. Se pueden hacer botellas de PET hechas de otras botellas múltiples veces, siempre que sean transparentes y no de colores.
Este experto de Plastipak concluye que «podemos dar una segunda vida a casi todo lo que entra en nuestras plantas de reciclado. En concreto, el proceso de reciclado del PET presenta múltiples posibilidades ya que del reciclaje de botellas de plástico PET se pueden fabricar otras botellas de plástico PET, siempre que sean transparentes, de ahí que se hable del concepto bottle to bottle o de las vidas infinitas de las botellas». Por tanto, reciclando se pueden conseguir botellas hechas de botellas, un verdadero éxito de la economía circular.