Acerouno rehabilitará Espoletas para albergar Arquitectura

J.S.
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La idea de los redactores del proyecto es convertir la nave en un 'gran estudio de arquitectura' moderno y funcional, con un espacio central diáfano como zona de trabajo de los futuros arquitectos

La nave de Espoletas ha venido usándose como almacén. - Foto: Ví­ctor Ballesteros

La Escuela de Arquitectura ya tiene quien la construya. La empresa Acerouno Restauración Inteligente se ha adjudicado el concurso convocado por la Universidad de Castilla-La Mancha para reconvertir la nave de Espoletas de la Fábrica de Armas en el edificio donde se formarán los futuros arquitectos. El precio de adjudicación asciende a 2,64 millones, lo que supone un rebaja del 12,50% con respecto al precio de licitación fijado en 3,018 millones de euros. La propuesta que se ha hecho con el contrato de construcción rebaja además el plazo de terminación de los trabajos en dos meses, por lo que las obras estarán concluidas en el plazo de once.
Cuatro constructoras especializadas en rehabilitación y tres uniones temporales de empresa (UTE) presentaron ofertas para llevar a cabo la rehabilitación integral de la nave de espoletas del campus de la Fábrica de Armas. Además de Acerouno Acerouno Restauración Inteligente presentaron ofertas otras tres empresas -Lorquimur, Sustratal y Técnicas para la Restauración y Construcciones- y otras tres Uniones Temporales de Empresas (UTE). Se trata de Barroso y Nava (Banasa) y Wenceslao García; Construcciones Sarrión y Cyr Proyectos y Obras y Gyocivil-Contrafforte. Lorquimur fue eliminada en el proceso por presentar una oferta que, según el criterio de la mesa de contratación, incurría en  baja temeraria.  
Los redactores del proyecto tienen claro la filosofía de la intervención sobre un edificio de carácter industrial y de gran interés arquitectónico, actualmente desaprovechado como almacén. La idea plasmada en planos es convertir la nave en un ‘gran estudio de arquitectura’ moderno y funcional, con un espacio central diáfano como zona de trabajo de los futuros arquitectos.
«El enfoque sobre la forma de ordenar el espacio para dar respuesta al programa del edificio se llevará a cabo con elementos de tela y madera mediante una disposición que introduzca el máximo de transparencia, versatilidad y flexibilidad de uso. Se buscará que la percepción global de la nave como espacio hipóstilo sea constante desde todos los puntos de su interior», explica la memoria incluida en el pliego de licitación del concurso, que también detalla las tres intervenciones fundamentales que deberá acometer la empresa adjudicataria. En primer lugar, la estabilización de los elementos que conforman el contenedor, paramentos, estructura y cubierta. Asimismo habrá que llevar a cabo la formalización de las diversas piezas funcionales que permitirán el uso adecuado del edificio. Y en tercer término abordar las operaciones de aclimatación para garantizar una «austera comodidad» a los estudiantes y docentes.
Desde el punto de vista funcional el edificio se organiza en una gran planta baja y dos plantas superiores complementarias, situadas en los dos volúmenes yuxtapuestos junto al río Tajo. Manteniendo la idea de transparencia espacial las aulas de los diferentes cursos se situarán a lo largo de la fachada que se enfrenta al río Tajo, y se compartimentarán con elementos ligeros como vitrinas y cortinas. Los dos volúmenes adosados alojarán las aulas especializadas tanto en planta baja como en planta superior. La tienda, los despachos y el taller aprovecharán el modo ligero en que la nave estaba distribuida originalmente. La superficie útil total de la planta baja de la nave es de 3.230 metros cuadrados. A ellos hay que sumarle los 497 metros cuadrados de la parte alta.
La rehabilitación de la nave de Espoletas para albergar el aulario y los talleres de la Escuela de Arquitectura de Toledo es un proyecto que ha pasado por diversas vicisitudes. Fue en 2014 cuando se sentaron las bases para recuperar este espacio para un uso docente. Sin embargo, el Plan de Infraestructuras pospuso el inicio de la inversión a 2016, aunque el grueso de las obras deberían haberse ejecutado en 2017. De hecho, en 2016 se reservaron 200.000 euros para la redacción del proyecto y para 2017 se contabilizaron 5,7 millones de euros para la ejecución de las obras.
Nada de esto terminó por suceder y en 2018 la Universidad de Castilla-La Mancha tuvo que replantear su plan de inversiones. En la propuesta de reprogramación elaborada por el vicerrectorado de Economía y Planificación, que dirige Manuel Villasalero, se señalaba que «la situación económica provocada por la infrafinanciación de la Universidad plasmada en los presupuestos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para el ejercicio 2018» es la causa del cambio de planes en lo que a inversiones reales se refiere». Dos años después la obra ha sido adjudicada y si se cumplen los plazos y la evolución de la pandemia lo permite para el curso 2021/2022 la Escuela de Arquitectura de Toledo tenga una sede propia que en parte recuerde al mítico Crown Hall, sede de la facultad de Arquitectura del Instituto de Tecnología de Illinois en Chicago y uno de los edificios icónicos de la arquitectura industrial.