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Toledo acepta quedarse con 7 km de la carretera del Polígono

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Se trata del tramo ahora conocido como TO-23 a cambio de que el Estado adecué el trayecto a la función de vía urbana y que habilite un carril bici que conecte Santa Bárbara y el Polígono

Toledo acepta quedarse con 7 km de la carretera del Polígono - Foto: Yolanda Lancha

El Gobierno del Ayuntamiento de Toledo ha aceptado la propuesta de quedarse con 7 kilómetros de la carretera N-400 (el tramo ahora conocido como TO-23) a cambio de que el Estado adecué el trayecto a la función de vía urbana y de que habilite un carril bici que conecte los barrios de Santa Bárbara y el Polígono de Santa María de Benquerencia. El proyecto es obra de la Demarcación de Carreteras e incluye una referencia a la construcción de una «nueva infraestructura que permita acoger el aumento de los tráficos» que llegan a ser de 54.621 vehículos al día. 

La conformidad del Gobierno local se produce con el respaldo de  Urbanismo que informa favorablemente la propuesta «puesto que comunica los dos barrios con criterios de movilidad sostenible».

Sin embargo existe  una «discrepancia» del servicio de Obras que advierte, en primer lugar, que el coste de la operación puede alcanzar medio millón de euros al año solo en gastos de mantenimiento, en segundo lugar que la carretera está lejos de ser una vía urbana porque carece de enlaces, vías de servicio  y pasos para peatones a distinto nivel, y, por último, que sufre una excesiva carga de tráfico por la falta de vías alternativas para los vehículos que van de paso.

Obras, informa desfavorablemente porque entiende que el proyecto  no tiene en cuenta «para nada la transformación en vial urbano, lo que hará que se mantengan los tráficos de conexión entre la A-42 y la TO-23, de carácter supramunicipal (regional y estatal), soportando el tráfico y asumiendo el mantenimiento y conservación del viario, en las mismas condiciones en las que se encuentra actualmente». 

Para resolver la controversia el área de Servicios Generales del Ayuntamiento aporta su análisis que es claramente favorable a la operación. En este sentido explica que hay más de 47.000 vehículos cada día que entran desde la A-42 y no salen del Polígono, dato con el que, a su juicio «no parece que haya discusión posible sobre la calificación de claramente urbano del tráfico en la zona», más cuando se observan puntas a las horas de entrada y salida de los centros de trabajo.

Sobre la inexistencia de carretera alternativa  asegura que «se ha recibido información» de una «solución futura a medio plazo la ejecución de un nuevo tramo que permita evitar el tránsito de los vehículos de paso» (los que no van ni a la zona residencial ni a la industrial). Y concluye que una vez culminado el traspaso «el hecho de que la N-400 comience en el 'punto kilométrico 7,1' en vez de en el 0,0 no supondría ninguna discontinuidad en la red estatal, sino una reducción en su longitud».

También destaca que la operación conlleva por parte del estado «obras de mejora y humanización en el entorno del tramo propuesto e incluso más amplio» comunicando  el Polígono con  Santa Bárbara «mediante una senda peatonal y ciclista que ahora no existe» que «es muy positiva para la ciudad».