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«Se necesita cofrades que se sientan cofrades los 365 días»

M.G
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La presidenta de la Junta de Cofradías de Toledo se muestra muy satisfecha con el resultado de la Semana Santa. También ofrece un balance muy positivo de los siete años que lleva al frente de la Junta de Cofradías, ya que se ha conseguido más unión

«Se necesita cofrades que se sientan cofrades los 365 días» - Foto: Yolanda Lancha

Acaba de finalizar la Semana Santa, toda una experiencia después de dos años sin procesiones por la pandemia. ¿Cuál es su balance?

Ha sido la Semana Santa del reencuentro. Y ha sido muy positiva porque hemos podido celebrarla, todas las imágenes han salido a las calles y hemos podido manifestar públicamente nuestra fe. Ha sido importante para todos, para las personas más religiosas, para las menos, para las que lo viven por tradición... La gente se ha encontrado con sus imágenes y ha sido muy bonito. Además, los costaleros han hecho un esfuerzo titánico, el resultado ha sido muy positivo y hemos vuelto un poco a la normalidad.

Esta Semana Santa se ha vivido prácticamente sin restricciones, pero con mucha mascarilla.

Sí. Hablamos con Sanidad cuando empezamos a organizar todo y aunque en el exterior no hace falta su uso nos recomendaron que las lleváramos porque habría mucha gente y las calles son estrechas. Además, la pandemia de estos dos años nos ha dado a todos un puntito de sensibilidad distinta, nos ha hecho mirar más hacia dentro y nos ha demostrado que todos somos vulnerables. Hemos perdido a cofrades, hay cofrades que han perdido a familiares o han padecido situaciones especiales y había muchas ganas de vivir la Semana Santa con cierta normalidad.

Vuelta casi a la normalidad y encima con novedades, tanto de cambio de hora de procesiones, de pasos que han salido a hombros...

Son novedades aunque llevábamos dos años planteándolas, pero no se han podido realizar hasta ahora. Por ejemplo, el Cristo Nazareno, que partió el sábado por la tarde del Arrabal, pudo salir, fue un via crucis distinto al que suelen hacer alrededor de su parroquia, y la cofradía se quedó  muy contenta. Todas intentan hacerlo lo mejor posible y realizar un recorrido que facilite que la gente pueda conocer esas imágenes. También la procesión del Resucitado es mejor en domingo y ha ido mucha más gente a ese momento tan importante de la Semana Santa.

Se esperaba una buena afluencia durante la Semana Santa en Toledo, pero las previsiones se han superado y la ciudad ha estado abarrotada.

Ha sido sorprendente ver las calles a tope. La gente tenía ganas de una cierta normalidad y estamos muy contentos con el resultado.

Hay cierta tendencia a comparar la Semana Santa de distintas ciudades y siempre se pone como referencia  la de Sevilla, ¿le molestan este tipo de comentarios?

No hay que comparar. Se oyen comentarios y se suele comparar y hablar de las Semanas Santas más visitadas... Pero la de Toledo es única para mí y es la que más conozco. El carácter de la gente de Castilla no es el mismo que el de Andalucía y la nuestra se asemeja más a la de Salamanca o a la de Zamora por el silencio y el recogimiento. Además, en Toledo el entorno es único por el patrimonio, la iluminación, el empedrado, los rincones, los cobertizos... 

En general, las cofradías han puesto de manifiesto la falta de costaleros y de relevo generacional, algo que preocupa bastante a algunas de ellas. ¿Es preocupante? 

Desde que comenzamos en la Junta de Cofradías ha habido varias imágenes que han empezado a salir a hombros, como La Borriquita, y este año la Virgen del Amparo. He estado en todas las procesiones y he visto gente muy joven en las cofradías. Este año los costaleros han sido los héroes de la Semana Santa y gracias a ellos han salido todas las imágenes. 

Por ejemplo, en el Cautivo, que tiene una banda de cornetas y tambores, hay bastante gente joven que puede asegurar un relevo. Pero ha habido dificultades porque hay gente que se ha quedado con secuelas del covid y han tenido que hacer un gran esfuerzo para cargar con los pasos o ir debajo de las carrozas y con la mascarilla, con lo que en algunas procesiones se han tenido que hacer más paradas porque relevos no había. Está claro que hay que dar un toque para que se pueda ir asegurando el relevo en las cofradías.

La música también busca más hueco en la Semana Santa de Toledo y cada vez son más las cofradías o hermandades que salen acompañadas de una banda.

Sí. Algunas, como la del Cristo de la Vega, siempre han tenido su banda de cornetas y tambores. Por ejemplo, el Nazareno cuando salía el viernes no llevaba banda y esta vez lo hizo en sábado y sí la llevaba. También hemos celebrado el ciclo de música religiosa y nos parece que es importante que acompañe a las procesiones y a la Semana Santa.

La procesión del Santo Entierro quizá es demasiado larga por la  participación de varias cofradías y lo complicado que resulta que los pasos salgan de cuatro iglesias distintas. ¿Habría que darle una vuelta?

 Es la procesión más complicada porque las imágenes salen de Santa Eulalia, el Salvador, Santa Leocadia y Santa Justa y a la hora de coordinar es difícil. Este año ha sido un poquito más larga porque ha sido necesario hacer más paradas para que los costaleros descansasen. De todas formas, es una procesión larga, pero estoy acostumbrada a ver otras mucho más largas en otras ciudades.

Lleva casi ocho años como presidenta de la Junta de Cofradías de Toledo. ¿Qué le ha enseñado la Semana Santa desde este cargo?

Antes de estar ahí, siempre me iba  a Salamanca a disfrutar de la Semana Santa, pero llevo siete años viviéndola en Toledo y me ha enseñado mucho. He conocido más Toledo, el rito hispano mozárabe, las iglesias, los pasos y he aprendido a vivir la Semana Santa desde dentro, de otra manera. También me ha enseñado a vivirla en unión con la cofradías y en la junta hemos logrado ese acercamiento.

Estará a punto de renovarse la Junta de Cofradías. ¿Le gustaría repetir?

Las elecciones serán en otoño y tengo claro que hay que dar paso a gente nueva. Además, tampoco podría hacerlo porque hay que cumplir con los estatutos. He disfrutado mucho y hemos tenido un equipo excepcional y muy unido.

¿Qué queda por hacer?¿Se pueden plantear nuevos retos?

Tenemos mucho conseguido a nivel de imágenes, del vestir y de la manera de procesionar y tenemos la declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Cuando llegamos pensamos que había que mirar un poco más hacia adentro, crear una unidad y garantizar el relevo generacional. También hay que ir cuidando las imágenes, las carrozas, pero todo esto depende ya de las cofradías.

¿Se cogen ideas de la Semana Santa de otras ciudades para ir aportando novedades en Toledo?

Pensamos en un ciclo de música, aunque teníamos el de Cuenca, y al final lo conseguimos. Se pueden sacar ideas buenas de otros sitios, pero en estos dos últimos años nos hemos centrado en volver a la calle y en que se viva la Semana Santa de manera normalizada.

¿Qué necesidades se repiten más dentro de las cofradías?

Principalmente, el compromiso de todos los cofrades con su cofradía. Hay cofrades que aparecen de año en año en la procesión y falta que la gente se sienta cofrade todo el año.   Sería importante que la gente se implicara más en la formación y en la caridad. Las procesiones son muy bonitas e importantes, pero tienen que ser el final de algo que se ha vivido durante todo el año. 

¿Es necesario más implicación institucional y apoyo económico de las administraciones?

La mayoría de las cuotas en Toledo son muy pequeñas, unos 10 euros anuales, y se está viendo la posibilidad de aumentarlas porque hay necesidad económica. Nosotros tenemos ayuda del Ayuntamiento, que nos patrocina los programas y colabora en el adorno de las carrozas. Quizá podríamos tener más ayuda para las restauraciones. Es cierto que la Semana Santa repercute en toda la ciudad y a todos los niveles y podrían entrar otras administraciones, pero siempre nos hemos centrado en el Ayuntamiento y estamos muy agradecidos. Si tuviéramos más recursos, seríamos independientes y las cofradías sufragarían todos sus gastos.