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«Cuidarse es una buena apuesta, solo traemos un envase»

M.G
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La jefa de Radiología de la Unidad de Mama del Virgen de la Salud considera necesario sensibilizar sobre la prevención del cáncer de mama, destinar más recursos a la investigación y llevar una vida sana

Cristina Romero, jefa de Radiología de la Unidad de Mama del Virgen de la Salud. - Foto: Yolanda Lancha

Cristina no para en el hospital, tampoco fuera. Le gustaría llegar a todas las más mujeres y hace lo que puede para llevar el mensaje de la prevención y continuar batallando con el aparataje y las imágenes en las revisiones, tanto las que salen bien como las que detectan patologías mamarias. Esta radióloga no pasa desapercibida nunca, aunque su protagonismo no sea intencionado.  Pasa muchas horas con bata para atender, analizar y escuchar a las mujeres que acuden a la unidad de mama del Hospital Virgen de la Salud, también a las que se acercan al servicio del Centro Médico Enova. El día se le queda corto y no le importaría que contara con algunas horas más, pero no busca imposibles, tampoco cumplidos. Cristina prefiere pisar suelo, apoyarse día a día en su equipo, dar las gracias y dormir sabiendo que hace todo lo posible para que ellas acudan a revisiones periódicas  Cristina ha aprendido a escuchar, a ir más allá de lo que exige la profesión y una fría sala tecnológica, pensar en las pacientes y empatizar con todas, pero  sin soltar a las que más lo necesitan cuando reciben la noticia de un tumor.

Lleva muchos años sensibilizando a diario sobre la importancia de las revisiones y la prevención de los tumores mamarios. ¿Le queda algo que decir que no haya dicho nada en estos momentos en el Día del Cáncer de Mama que se celebró la semana pasada?

Por desgracia sí. Por mucho que sea una enfermedad controlada y que hayamos avanzado mucho siguen existiendo unos problemas de base muy importantes y es necesario seguir empujando en esa dirección. El otro día me comentó una paciente que tuvo hace diez años un cáncer de mama que la despidieron por ese motivo con la típica frase:«'Vete, cuídate y luego vuelves'... Pero nunca se produjo. Ahora se le ha diagnosticado un segundo tumor y le ha vuelto a pasar igual diez años más tarde. Para mí escuchar a esta paciente ha supuesto un revulsivo por el hecho de que se sigan produciendo estas cosas.

Además, por ser un cáncer que afecta a las mujeres jóvenes, que también afecta directamente al seno familiar, es necesario seguir insistiendo en la necesidad de dar mucha protección, no sólo desde el punto de vista médico, también a nivel social, psicológico y familiar.

Hay que imaginarse la situación que tienen, por ejemplo, las madres monomarentales. Hay que continuar dando una visión social del cáncer de mama. Si avanzáramos en este sentido sería un gran éxito. Además, hay que seguir insistiendo en que la investigación no es un lujo, es una necesidad en todos lo campos. Y lo hemos visto con el covid. Cuando hay medios las cosas corren. La gente suele decir que no hay suficientes evidencias, pero si hay un interés general y medios somos capaces de conseguir lo que se ha hecho. Ahora tendríamos que lograr no llegar a una tragedia tan grande y ser capaces de pensar que por el hecho de que el cáncer de mama sea más silencioso o no impacte igual al no tener tantos casos a la vez como el covid, no deja de ser menos dramático.

El año pasado se detectaron 33.000 nuevos casos de cáncer de mama en España. ¿Sigue aumentando la incidencia?

A mejor no vamos. Hay que pensar que el cáncer de mama se da en países desarrollados y sabemos que hay una estrecha relación que va en aumento en los países con mayor nivel económico. Está relacionado con muchas cosas y probablemente la mayoría de ellas no las sabemos, pero es una realidad que cada vez hay más y en personas más jóvenes. Y hasta que no sepamos ese punto de cero que hace que una célula vaya a su libre albedrío y se comporte de otra manera hay que insistir en cuidarse, ir a un diagnóstico precoz y que las revisiones sean lo más inocuas posibles.

Hay factores desencadenantes de este tipo de tumores que todavía se desconocen. Sin embargo, llama la atención que el alcohol aumente bastante el riesgo de padecerlo, según un reciente estudio británico.

No lo personificaría en el alcohol, lo que diría es que los hábitos saludables en general llevan a una menor incidencia del cáncer de mama y siempre es una buena apuesta. Aun así, eso no quiere decir que las mujeres que lleven una vida saludable no van a tener cáncer y hay que insistir en ello. Cuando hablo con las mujeres, la primera reacción que tiene el 90% es preguntarse cómo es posible que lo tengan si llevan una vida saludable, no fuman, no beben y no toman hormonas. Pero, por desgracia, también ocurre, con lo que hay que seguir insistiendo en investigar por qué se produce.

Lo ideal sería ir directamente al origen y actuar, pero como todavía no lo podemos hacer hay que apostar por la prevención secundaria, incluido todo lo que ayuda, como los hábitos saludables, también muy beneficiosos para evitar la hipertensión, la diabetes, los problemas cardiacos. Es decir, todo lo que ayuda al tratamiento en caso de tener que tomarlo y a todo lo que se  desencadena como un castillo de naipes cuando se inicia este proceso.

Hablaba de hormonas. ¿Las criminalizamos, se abusa de ellas o pueden convertirse en factores de riesgo para desarrollar un cáncer?

Los tratamientos hormonales los indica un ginecólogo o un médico  cuando está totalmente justificado y han sido testados. No se puede decir que por un tratamiento hormonal se va a tener un cáncer de mama. Y si fuera así se dejaría de aplicarlos. Lo que sí es cierto es que si una mujer está siguiendo un tratamiento hormonal hay que hacerlo de manera responsable, tanto las jóvenes que empiezan con tratamientos anticonceptivos como las mujeres que toman tratamientos postmenopáusicos, es decir, controlado por su ginecólogo y controlando todo aquello que se puede ver afectado, como revisiones de mama.

Llevamos muchos años hablando de prevención y de los controles periódicos, pero las estadísticas siguen apuntando que la mitad de las mujeres españolas no acuden a revisiones periódicas. Es una cifra muy alta.

Es una cifra altísima. Entra dentro de la libertad de cada uno y por eso es tan importante la educación y la difusión. A mí me parece que la prevención siempre juega a nuestro favor porque si una persona tiene algo se va a llegar antes, será más leve y se tendrá mejor calidad de vida. Es importante meter a esta sociedad del siglo XXI el concepto de cuidarse, sobre todo, hay que trabajarlo con los jóvenes que, por desgracia, siempre se piensan que la salud les viene por añadidura, es un don y no conciben que la vida pueda pegar un golpe de salud a esa edad y eso trae muchas consecuencias. El problema ya no es que no hagan prevención, sino que ni siquiera acuden al médico cuando se notan algo. Es importante decirlo, pero sin demonizar, sin meter miedo y de una manera sencilla y natural. Vamos a cuidarnos porque solo traemos un envase, no sabemos qué fecha de caducidad trae y vamos a ayudarlo un poquito.

¿Cómo avanza el proyecto experimental implantado en Toledo con el dispositivo mamoware para realizar pruebas similares a la mamografía sin radiación?

Para mí es una satisfacción enorme. El proyecto nació de una tesis doctoral de una persona que tuvo esa sensibilidad de diseñar un dispositivo menos agresivo y se puso en marcha una primera fase con un ensayo clínico con fondos europeos, en la que nosotros aún no estábamos. Se vio que podía ser efectivo y se inició una segunda fase, Europa destinó muchos fondos, se generaron cuatro dispositivos a nivel mundial y uno de ellos vino a Toledo.

Además, tenemos la gran suerte de tener la gran generosidad de las mujeres castellanomanchegas y a pesar del covid nos movemos en el hospital con más reclutamiento. Ahora mismo todas las fases de análisis de datos, por la calidad y por el número, están generando una evidencia científica tremenda. Es un aparato que no radia nada, no comprime la mama porque es un sistema distinto al de la radiación ionizante, y estamos teniendo una sensibilidad del 90% para detectar el cáncer, pero también es importante destacar que tiene una especificidad  del 90% porque si pones un aparato sobre población sana no se puede generar incertidumbre, así que es fundamental conseguir que la población sana se quede en casa y el hospital sólo llame a las mujeres a las que verdaderamente les pase algo.

Este nuevo dispositivo supone un gran avance respecto a la mamografía. También tiene otra gran ventaja porque no precisa nada importante para su instalación, ya que el mamógrafo necesita un aplome alrededor de la sala y es uno de los metales más caros, y se podría tener en el salón de una casa perfectamente, una versatilidad que te permite muy buena extensión dentro de la población si hubiera que hacerlo y llegar a países desfavorecidos también.

Pero la comercialización de este dispositivo será en unos años, ¿no?

Sí, pero no muchos espero. Tras los resultados de esta fase dos hay que entrar en una fase tres de ensayo clínico y ya está en marcha, se va a liderar desde Toledo y seré la investigadora principal. La idea ahora es diseñar un proyecto que permita validar la técnica y como tenemos la suerte de que se trata de una técnica inocua y se va a generar una nueva versión con todo lo que hemos visto, se traerá esa nueva máquina aquí y la idea es que toda mujer que venga al cribado se le oferten las dos pruebas para ir comparando y saber si el aparato se puede introducir en la población general con seguridad.

Y mientras los mamógrafos sigan siendo los aparatos que se utilicen para las revisiones, será necesario buscar un equilibrio para evitar un exceso de radiaciones, ¿no?

Claro. El problema de la mamografía es que hay que equilibrar la temporalidad y calcular no lo que estoy radiando con la prueba que hago hoy, que es algo mínimo, sino lo que se va a acumular a lo largo de la vida. Por eso, nos obliga a llevar las revisiones a dos años, pero si el nuevo aparato nos lo permite se podrían realizar revisiones a mujeres más jóvenes y no tan espaciadas en el tiempo.

¿Los cribados funcionan bien? ¿Es necesario que la administración los potencie más?

Los cribados funcionan muy bien, aunque ahora vayamos mal porque estamos retrasados por lo que provocó el covid. Recuperar el ritmo es complicado, pero estamos en ello. Desde mi punto de vista tenemos que continuar por este camino, pero soy una defensora -es algo a nivel personal- de que hay que modificar algunas cosas. No se trata tanto de tener que bajar la edad a todas las mujeres para realizar cribados, sino de personificar un poco más porque no tiene ningún sentido que se defina por el hecho de que una persona tenga 45 años entre a la realización de una mamografía cada dos años. Una mujer puede tener esa edad y una mama densa, tuvo una hiperplasia, toma tratamiento hormonal y su madre murió con cáncer de mama y eso no puede ser igual que una señora de 65 años con la mama grasa, sin antecedentes de riesgo y con pruebas que siempre han sido normales. Aun así, las dos reciben la misma carta.

Por tanto, tenemos que trabajar en personalizar los cribados con un criterio sensato que no lleve al abuso, pero permita filtrar mejor la población y por mi parte voy a tratar de empujarlo todo lo posible porque hay que tratar de mejorar lo que tenemos.

Sobre los cribados, la Asociación Española contra el Cáncer en Toledo apunta que funcionan bien, pero la sociedad no termina de aprovecharlos a pesar de la oportunidad, tanto el de mama como el resto de los que tiene en marcha el Sescam.

No se puede obligar a nadie a ponerse una vacuna ni a hacerse una mamografía, pero la solución pasa por la educación. Realizo muchos talleres de prevención de forma gratuita siempre que me llaman y coopero con las asociaciones cuando me lo piden porque me parece que es el camino. Si crees en la prevención, lo ves desde el lado de la empatía y la población y hay que seguir haciéndolo con responsabilidad y sin generar miedo. En vez de hablar de que mucha gente puede tener un cáncer, diría que hay que tener hábitos saludables, cuidar el envase y probablemente lo que pase pasará mejor, con menos agresión y con mejor calidad de vida.

En los últimos meses, a raíz de la vacuna del coronavirus, se habla bastante de que las mujeres vacunadas tienen posibilidades de sufrir alteraciones en la mama y de que las mamografías también salgan alteradas.  ¿Es cierto?

Es así. Lo que ocurre es que la mama es un órgano que tiene mucho tejido linfático y tenemos que pensar que los ganglios son una parte fundamental, aunque asusten, porque son los soldados que nos defienden de las infecciones. Lo que ocurre es que cuando se pone esta vacuna obligamos al sistema inmune a reconocerla para generar defensas, pero sus reacciones pueden ser muy altas. Y hay que explicar que cuando hay un cáncer de mama también se va a los ganglios de la axila, que reconocen las células malas y las paran, por eso los estudiamos siempre. Por tanto, cuando surgió la vacuna vimos que los ganglios se inflamaban en las mujeres que se la ponían, pero formaba parte de la reacción normal y no era nada malo. Empezamos a verlo en las mamografías de mujeres sanas y tuvimos que ver si estaban vacunadas o no para que no se generara ninguna duda.

Además, tuve una anécdota muy curiosa. Se vacunó al personal sanitario un sábado y el lunes tuve media plantilla de médicas aquí llorando, entre ellas oncólogas, porque todas se notaron ganglios en las axilas y se aterrorizaron. Cuando vi a tantas compañeras a la vez pensé que no podían haber surgido diez cánceres en una sola noche y para mí era muy evidente, así que monitoricé eso y vi que pasaba, y la mayoría de los ganglios desaparecieron a los cinco meses. También hubo pequeñas inflamaciones en los ganglios de la mama, por eso salió la famosa noticia que tanta gracia me hizo de que la vacuna aumentaba la mama. Me parece importante que se sepa que no pasa nada y forma parte del proceso.

¿Está el personal sanitario más formado ya para saber escuchar a las pacientes con cáncer de mama?

Sí, sin ninguna duda. Cuando yo estudié la carrera nadie me enseñó a hablar con los pacientes. Y ahora en las Facultades de Medicina si se contempla. Hemos avanzado, pero el problema también está en que  nosotros, a veces, nos resguardamos en un corsé, pero ahora el personal sanitario está más sensibilizado. Antes se ponía una bata y ahora se tiene una visión diferente, se preocupan más y empatizan con el paciente. Pero es una cualidad y si no la tienes es difícil hacer una carrera así, pero si has llegado lo mejor que podemos hacer es dar unas pautas mínimas.

Hablaba de la necesidad de avanzar en el plano social en relación a la enfermedad. Este año se ha puesto el objetivo especialmente en visibilizar la sexualidad y los problemas de las pacientes.  ¿Por qué no se habla?

Hay que visibilizarlo. Es muy importante y lo incluyo en el plano psicológico. De entrada todas las pacientes vienen y lo primero que dicen es que quieren vivir y yo lo sé, y les digo que sé que van a vivir, pero también hay que dejarlas guapas. Al principio, hablar de estas cosas puede parecer trivial, pero es muy importante y afecta a la mujer, a la pareja y a la familia. Muchas veces se producen auténticas bombas de relojería por no cuidar este tema, no sólo hablo de una reconstrucción, también de enfrentarse a tratamientos hormonales muy duros, con lo que se debería trabajar en pareja.

Tampoco se visibiliza el cáncer de mama en hombres. Es cierto que la incidencia es pequeña, un 1%, pero también está ahí.

Sí. Hace poco he tenido un caso. Hay que estudiarlo y decirles a ellos que no se preocupen porque no tienen que hacer prevención, pero si se notan algo deben acudir al médico.