Arquitectura afianza sus raíces en el Edificio Toletum

A.D.M.
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Las clases de Dibujo, al aire libre, son las únicas que han podido ser impartidas de manera presencial. El centro incorporará esta semana un aula acondicionada con 90 plazas para volver a las clases magistrales

Las clases de Dibujo son las únicas que se imparten aún de forma presencial. - Foto: Yolanda Lancha

La Escuela de Arquitectura de Toledo continúa acondicionando sus espacios a su nueva situación en  el Edificio Toletum, donde permanece instalada desde el pasado verano. Sus amplias zonas de paso, concebidas en su día como centro para la recepción de turistas, albergan ahora mesas de trabajo a la espera de ser ocupadas. Será así en las próximas semanas, cuando sea posible asegurar la ventilación mediante la instalación de una serie de ventanas en el muro cortina -la fachada acristalada- que da al Casco. Ventanas de fabricación artesanal, por cierto, que pretenden conciliar la enseñanza contemporánea de la arquitectura con una mirada hacia bases -la artesanía, el dibujo- que ya no suelen estar presentes en el resto de escuelas. 
Prueba de ello son las clases de Dibujo que imparte Carmen Pinart, la única profesora que por el momento puede permitirse congregar a los alumnos al aire libre, aprovechando el abrigo de las grandes cubiertas del edificio. Al igual que sucede en otras carreras que han comenzado el curso 2020-2021 con enseñanza semipresencial, en las que el alumno debe ocupar siempre el mismo espacio para así intentar evitar la amenaza del virus, todos los alumnos de la Escuela de Arquitectura de Toledo tienen asignado su propio caballete, instalados a una distancia de metro y medio como mínimo.
Pinart, que durante este primer cuatrimestre centra sus clases en el aprendizaje del color, ha optado por ejercicios sencillos -los tres colores primarios, un ocre y un blanco- sobre tablas pequeñas. Con acrílicos, para que sea sencillo limpiar los pinceles sin necesidad de que los alumnos pasen por los baños. Progresivamente, se irán ampliando los tamaños y la complejidad de los ejercicios.
El antiguo centro de recepción de turistas dispone de mesas donde pronto se espera poder impartir clases presenciales.El antiguo centro de recepción de turistas dispone de mesas donde pronto se espera poder impartir clases presenciales. - Foto: Yolanda LanchaLa pintora es consciente de que el aprendizaje tradicional y los ejercicios a mano alzada son la excepción en una sociedad digital dominada por medios informáticos. «Y sin embargo -opina-, el dibujo puede aportar a los futuros arquitectos una nueva forma de mirar, de comprender la realidad, que quedará reflejada en sus proyectos y maquetas».
Las escalas de clavería. Hablando de arte conceptual, la nueva sede de la Escuela recibió ayer el conjunto de escalas de madera que componen el proyecto Escaleras de Servicio, obra de Fernando Clavería, consistente en un conjunto de escaleras realizadas por los inmigrantes subsaharianos que intentan atravesar la valla fronteriza de Melilla y que son incautadas por la Guardia Civil. Las piezas, que llegaron a Toledo en 2013 y que fueron temporalmente instaladas por la Escuela en el Edificio Lorenzana, han sido acumuladas frente al cartel del Edificio Toletum con el fin de resaltar sus tres primeras letras, fórmula empleada habitualmente por el centro -«TOL-EAT», Escuela de Arquitectura de Toledo- en sus actividades.
A partir de esta semana, por otra parte, se habilitará un aula destinada a clases magistrales con noventa plazas, proyector, wifi y megafonía, para cuyo empleo los docentes ya han empezado a organizarse.


Las escalas de Fernando Clavería, sobre el rótulo del edificio.
Las escalas de Fernando Clavería, sobre el rótulo del edificio. - Foto: Yolanda Lancha