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La importancia de una buena restauración cerámica

Leticia G. Colao
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Los profesionales de Centro Cerámico abordaron ayer la recuperación de conjuntos cerámicos en el ciclo de Historia y Arte de Arrabal.

Imagen del Centro Social El Pilar, con azulejería de Juan Ruiz de Luna, restaurada por Centro Cerámico. - Foto: L.T.

La cerámica es delicada y frágil y puede romperse o deteriorarse más fácilmente que otro tipo de materiales. Por ello, es casi tan importante la producción de obras cerámicas como su restauración cuando sufren algún tipo de deterioro, especialmente en el exterior.

Este fue el tema abordado ayer en la conferencia 'Una experiencia de recuperación de conjuntos cerámicos de Talavera', dentro del ciclo de 'Historia y Arte en Talavera de la Reina' organizado por el colectivo de Investigación Histórica Arrabal. 

Los miembros de Centro Cerámico Talavera, Juan Carlos Albarrán y Ramón González, explicaron en la Biblioteca José Hierro los ejemplos de dos grandes restauraciones llevadas a cabo en la ciudad desde su taller, y la importancia de que estos trabajos los realicen manos profesionales. 

El antiguo bar El Pilar, actual centro social, frente a la Estación del Tren, fue uno de los ejemplos tratados. Los azulejos, firmados por Juan Ruiz de Luna, necesitaban una reforma que se llevó a cabo por Centro Cerámico en el año 1995. 

El trabajo no fue fácil, y no solo por ser obra del ceramista que hizo resurgir la cerámica en el siglo XX. La extensión del proyecto lo hizo más complicado y lo alargó en el tiempo.

Según explica Ana Fernández Pecci a La Tribuna, los pasos a seguir en toda restauración tienen unas pautas «lógicas» que estructuran el trabajo y lo adaptan a un determinado contexto. 

La azulejería del Centro Social El Pilar sufría deterioro no solo por el paso del tiempo sino también por las inclemencias del tiempo, al ser una obra ubicada en el exterior. Así, tras documentar las piezas y numerarlas, los ceramistas, acompañados por el arqueólogo Domingo Portela y la restauradora Margarita Matasanz, dibujaron el singular diseño en un papel transparente. Se da la circunstancia de que algunos azulejos no existían por lo que hubo que reproducirlos siguiendo las piezas próximas.

Una vez realizada esta primera parte de la restauración, se procedió a la retirada del conjunto cerámico, azulejo a azulejo, para trasladarlo al taller donde se realizó la recuperación íntegra. Los peligros se hacen aquí mayores al surgir la posibilidad de fractura. Es por ello que desde Centro Cerámico Talavera se retiraron los azulejos con sumo cuidado y junto a parte del mortero trasero, que se elimina ya en el taller evitando así riesgos mayores. 

Con el edificio 'desnudo' y tras la «complejidad» de trasladar todas las piezas, el trabajo principal se traslada al taller del ceramista, que tiene por delante una labor ardua y complicada, que solo debe dejarse en manos de profesionales cualificados. «No todo se puede llamar restauración», destaca Pecci.

Con todos sus conocimientos, los ceramistas limpiaron concreciones, retiraron sales y reintegraron con resina las partes que faltan. La reproducción de las piezas ausentes casi cierra un trabajo que no está finalizado hasta que se vuelve a colocar nuevamente en su lugar de origen. 

Fueron doce meses los que duró esta restauración, en un trabajo «que requiere mucho esfuerzo físico y capacidad».

A este se suman otros realizados también por Centro Cerámico, como el del patio del colegio Juan Ramón Jiménez, en este caso con esculturas; una fachada en la calle San Francisco o los azulejos del altar del Centro Cultural El Salvador, que también detallaron en la conferencia.

Profesionalidad y respeto acompañan a los ceramistas y restauradores a la hora de enfrentar este tipo de trabajos, devolver a la vida obras maestras que en el caso de Talavera, son además Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.