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Tres joyas que recuperan su brillo

Jaime Galán
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Restauradores y conservadores del Museo Santa Cruz trabajan en la consolidación de tres piezas que podrán contemplarse en la exposición de Alfonso X El Sabio que se inaugura en marzo

Los técnicos tratan de minimizar los daños de la superficie. - Foto: David Pérez

Las actividades del VIII Centenario del nacimiento de Alfonso X 'El Sabio' no han hecho nada más que empezar en Toledo. De hecho, el plato fuerte de esta efeméride aún se está preparando para su estreno en el mes de marzo. A mediados del tercer mes del año se expondrá al público la «magna» exposición del monarca toledano, como la calificó Milagros Tolón en su día, y lo hará en el crcuero del Museo Santa Cruz. 182 piezas de 58 entidades internacionales homenajearán a la figura del rey 'Sabio' y algunas de ellas inéditas entre los pasillos de ningún museo del mundo. Estas piezas en cuestión están siendo puestas a punto por técnicos de restauración y conservación de bienes culturales. En concreto, los especialistas son Laura Sacristán, Macarena Borrueco y Miguel Ángel Bonache. Son los encargados de cuidar los detalles de unas piezas históricas que brillan por sí solas y que analizaremos a continuación.

Dos de las tres piezas que se están restaurando fueron halladas en intervenciones arqueológicas en la ciudad de Toledo. Y como todo bien cultural que se halla en una intervención de estas características en la ciudad se deposita en el Museo Santa Cruz. Su director, Fernando Luis Fontes, opina que son unas piezas históricas con una calidad «fuera de lo normal», lo que les obliga a aplicar sobre ellas un tratamiento muy pormenorizado.

Al grano. La primera de las piezas que se están sometiendo a las labores de restauración y conservación es la que menos tiene que ver con la figura de Alfonso X 'El Sabio'. Se trata del torso de un adolescente fabricado en mármol. Aunque en un primer momento se tipificó como un efebo, es lo que se conoce como un sátiro. Apareció en el año 2018 en una excavación arqueológica en la plaza de Amador de los Ríos y es una pieza ubicada entre el siglo primero o segundo, basada en prototipos helenísticos. El director de Santa Cruz detalló que «es único en el mundo», porque solo hay una obra de similares características y se encuentra en el Museo Nacional Romano. Fontes confirmó que la primera vez que se exponga al público será en esta exposición, la cual tendrá un módulo especial de introducción de obras artísticas de la historia toledana hasta el siglo XIII, en el que vivió Alfonso X, y por tanto, es el espacio en el que se encuadrará este sátiro.

Los técnicos tratan de minimizar los daños de la superficie.Los técnicos tratan de minimizar los daños de la superficie. - Foto: David PérezEl mármol sobre el que está hecho no es peninsular, sino que procede del mar Egeo, según el análisis petrológico elaborado por la arqueóloga Isabel Rodá. Este detalle hace que Fontes augure que  «quién adquirió, encargó o utilizó esta pieza tenía un poder descomunal para poder permitirse traer hasta Toledo una escultura de esta calidad». Algo que confirma también Miguel Ángel Bonache, el responsable del equipo de restauración y conservación de estas obras. El técnico considera que «es casi milagroso que la escultura haya aparecido casi completa» porque solían destruirlas para convertir el polvo de mármol en mortero de cal, muy utilizado en la construcción de edificios.

Miguel Ángel Bonache detalló que se trata de una pieza muy sutil, con una textura suave que «incitaba a tocarla». Por ello, valorando esto, explicó que ahora su función consiste en «ponerla en valor minimizando los depósitos o manchas que se ven en su superficie y que distraen la mirada de la lectura de la anatomía, lo que en realidad quería el autor». También trabajan sobre las manchas que ahora contiene para averiguar si tienen un origen de óxido, mineral, carbonato u otros materiales que arrojenmás datos sobre el origen y la vida de la escultura. Posteriormente tendrán que buscarle un soporte para que se aprecie su tamaño, «un pelín mayor al de un busto natural».

La siguiente pieza a tratarcambia el mármol por la madera. Esta sí que se asemeja a la figura de Alfonso X 'El Sabio' porque se ubica en el mismo siglo en el que el monarca vivió, en el XIII. Son tablas de madera que están pintadas al temple, una técnica en la que los pigmentos son aglutinados con materiales orgánicos. También fueron halladas en Toledo en la rehabilitación de un edificio en la bajada del Pozo  Amargo, estas más recientemente, en el año 2018. Entre la iconografía de las mismas, se pueden apreciar alusiones a libros, autores de épocas pasadas o, incluso, caballos, lo que hace pensar a los expertos y, en concreto al director Fernando Luis Fontes, que «había revestido el interior decorativo de una biblioteca». También sospechan que «por lo que está apareciendo en otras pinturas murales podría tener que ver con algún caballero francés, instalado en Toledo, y que en un espacio de su casa tendría recubierta las paredes con estas pinturas». 

Los técnicos tratan de minimizar los daños de la superficie.Los técnicos tratan de minimizar los daños de la superficie. - Foto: David PérezBonache añadió que, pese a no encontrarse a menudo estas piezas, debían de ser muy frecuentes en la época: «porque en los salones mudéjares de la Edad Media encontramos zonas desnudas, lo que da que pensar que no sería extraño que este tipo de decoración formara parte de la unidad estética, ya que no es habitual que quedara un espacio sin decorar,y en consecuencia, sin aprovechar el prestigio y el poderío del dueño de ese salón». Según explicaron los especialistas, en estos casos la labor del restaurador debe ser «mínima, reversible y bien documentada» porque son piezas muy delicadas. Lo que sí hacen son labores de reintegración, es decir, completar las lagunas donde aflora la madera y no queda nada. Para ello utilizan acuarelas, al tratarse de un material reversible, que podrían borrarse sin afectar a la pintura original.

La tercera obra en cuestión no se halló en Toledo, pero será «la pieza que dé la bienvenida al público en la exposición» según Fontes. Se trata de una escultura de escayola de Alfonso X 'El Sabio', elaborada por el escultor toledano Eugenio Duque, en torno al siglo XIX. Mide 2,21 metros de altura. Formó parte de un encargo para ubicarse en la plaza Santa Ana de Madrid, pero el proceso se quedó en la mitad. El autor hizo su molde de escayola pero no se realizó la conversión a bronce. De ahí que, ahora, ese molde de escayola se haya recuperado para ser uno de los reclamos de esta exposición. Su restauración consiste en labores de limpieza.

DESECHADAS. Es lo que tienen en común todas las piezas, que por desgracia, iban a ser desechadas. Según los expertos, el sátiro es un elemento que estaba listo para ser reutilizado, para aprovechar el polvo de mármol. Las tablas de madera formaban el relleno de una techumbre, colocadas para soportar las ripias que llevaba luego la teja. Por último, la escultura del rey 'Sabio' está sin terminar, y al tratarse de un molde de escayola es excesivamente frágil. Fontes aseguró que «lo que hace siglos eran desechos, ahora tienen un valor descomunal».