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Arranca un curso político de alta tensión

SPC
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Los partidos vuelven a poner en marcha sus maquinarias ante un otoño que se prevé 'caliente' como han demostrado los primeros Plenos celebrados en el Congreso y el Senado que han estado marcados por la crispación y el enfrentamiento

Arranca un curso político de alta tensión - Foto: Eduardo Parra

PSOE

'Vender' éxitos como la vacunación para solapar las polémicas

Pedro Sánchez, tras renovar en julio a gran parte de su Gobierno, incluidos algunos de los ministros considerados pesos pesados, y capear las diversas polémicas del verano (la crisis con Marruecos, su ausencia durante la caída de Afganistán o las desavenencias internas de su Ejecutivo por las críticas de Unidas Podemos), pretende arrancar el curso político y llegar al ecuador de la legislatura lanzando mensajes de optimismo que cree que están avalados por la realidad y por los datos. Especial hincapié ha hecho y hace el presidente en la vacunación. Después de superar el hito del 70 por ciento de la población inmunizada, aunque se logró dos semanas después de lo que él prometió, la nueva meta del Gobierno es alcanzar el 90 por ciento, pero en esta ocasión no ha marcado un plazo concreto. Fuentes de Moncloa subrayan que el Ejecutivo no se apropia de un éxito que es colectivo, pero sí defiende «la parte que le toca».

Por otro lado, los elogios a España por parte de los máximos representantes de la Unión Europea (destacan sobre todo el de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, al considerarla un ejemplo del alma de Europa) y de Estados Unidos por su papel en la evacuación de Afganistán tras la llegada de los talibanes al poder, entiende el Ejecutivo que también «han roto los esquemas» al PP.

Si a eso se suman los datos de la recuperación económica, como la bajada «histórica» del paro en agosto, la conclusión del Gobierno es que el partido de Pablo Casado está «desconcertado». Y es que los populares siguen siendo el gran enemigo a batir para el PSOE, donde consideran que la fragmentación del voto cada vez se va a reducir más, en un modelo que volverá a mirar al bipartidismo. De hecho, en Ferraz creen que la fuerza conservadora es el único rival en la batalla por cazar los apoyos de Ciudadanos, al que los dos partidos mayoritarios consideran como «muerto políticamente». Así, la posibilidad de que algunos comicios regionales, como los de Andalucía o Castilla y León, se adelanten provoca esta necesidad de seguir marcando el paso en la política nacional, vendiendo los éxitos de la gestión del Ejecutivo central.

En este sentido, la formación de Sánchez confía en que los ciudadanos reconozcan su labor y la premien cuando acudan a las urnas, bien en unas posibles autonómicas que se anticipen en el calendario o bien directamente en las elecciones generales de 2023. Las encuestas, sin embargo, no apuntan en esa dirección ya que la mayoría confirma que el cambio de tendencia es ya un hecho.

El optimismo del Gobierno en el inicio del curso no impide que asuma que hay cuestiones que puedan seguir siendo utilizadas por la oposición como el coste de la luz. Una cuestión con un alto desgaste de cara a la opinión pública, sobre todo el encarecimiento de la factura eléctrica. De ahí que el Ejecutivo se haya puesto manos a la obra de inmediato para tratar de paliar la subida de la energía en el mercado mayorista. Además de los anuncios sobre la bajada de impuestos que repercutirá directamente en la factura que tendrán que pagar los ciudadanos, el Gabinete de Sánchez ha aumentado la apuesta acusando directamente a las empresas de la situación, con la amenaza de retirarles por ley los beneficios extraordinarios mientras los precios sigan al alza. Una guerra con las compañías de incierto desarrollo y que solo acaba de empezar.

 

Cs

Resurgir o vivir las 'últimas horas'

Con las encuestas alertando de su posible desaparición en las próximas citas con las urnas, tanto a nivel autonómico como nacional, Ciudadanos peleará en este nuevo curso político para resurgir de sus cenizas. Su futuro puede depender de ello.

La fallida moción de censura en Murcia, que acabó con los naranjas fuera de ese Gobierno regional y del madrileño, aún pesa sobre la formación de Inés Arrimadas que, incluso, ven en peligro los únicos Ejecutivos autónomicos que mantienen en pacto con el PP: los de Andalucía y Castilla y León, amenazados por sendos posibles adelantos electorales.

Para resurgir, la estrategia pasa por ganar visibilidad dando la batalla con «los problemas de la ciudadanía».

 

Unidas Podemos

Destacar en el Gobierno bajo la persistente sombra de Iglesias

La ampliación del Prat, la crisis en Ceuta, las noticias sobre el Rey Emérito, la subida del precio de la luz, la regulación de los alquileres y el Salario Mínimo Interprofesional son algunos los temas que han evidenciado, una vez más, la distancia entre los dos socios de Gobierno, el PSOE y Unidas Podemos. Controversias que anticipan un otoño caliente con los morados buscando destacar en el Ejecutivo de coalición para volver a conquistar al electorado, sobre todo a aquella parte que se siente traicionada porque el Gabinete «progresista» no ha cumplido con las promesas electorales.

 La nueva líder de Podemos, Ione Belarra, ha decidido destacar el perfil la formación: republicano, feminista, ecologista e izquierdista. Unos rasgos que serán fundamentales a la hora de negociar en el seno del Gobierno de los Presupuestos del año próximo, que quieren que sean más sociales, para favorecer a los más desprotegidos. 

Un reto a mayor que la dirigente morada deberá hacer frente sin olvidar las cuestiones internas de su partido. Y es que aún pesa la salida de Pablo Iglesias, que desde fuera parece seguir tutelando los futuros del partido que él mismo creó. De hecho, su estreno como columnista de prensa fue un toque de atención a la izquierda, llamando a la unidad de las formaciones -una vez más- para evitar que PP y Vox lleguen al poder.

Más allá de la omnipresencia del exprofesor universitario, Unidas Podemos sigue con la extraña bicefalia en el poder que se impuso desde su marcha. Y es que Ione Belarra ejerce de líder en el partido, después de que lo decidieran los militantes. Pero la voz cantante de los morados en el Gobierno de coalición pertenece a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a quien precisamente Iglesias señaló como sucesora y «futura presidenta» del Ejecutivo. Sin embargo, la gallega sigue sin afiliarse a la formación -ella siempre ha militado en el Partido Comunista- y no ha dado aún el paso adelante para posicionarse como futura candidata morada a la Presidencia del Gobierno. No le gusta la política de partido, mantienen sus más cercanos, que inciden en que está más preocupada por conseguir logros sociales, como al subida del Salario Mínimo Interprofesional o la prorrogación de los ERTE, desde su puesto de ministra de Trabajo que del futuro de  Podemos.

 

PP

Centrados en la «España Real» para confrontar con Sánchez

El PP encara el nuevo curso político, y con él la segunda parte de la legislatura, con una máxima: erigirse en la alternativa que sí se ocupa de los «problemas reales» y escenificar en el Congreso las soluciones de Pablo Casado para la «España real» a la que no llega la recuperación económica. Los populares se han fijado el objetivo de ser una oposición con los pies en la tierra que, atendiendo al día a día de la ciudadanía, demuestre que están preparados «para gobernar en cualquier momento».

Para ilustrar cómo va a actuar la formación de Pablo Casado en los próximos meses desde Genova aluden a un «ejemplo paradigmático»: el precio de la luz. Los conservadores han convertido el alza histórico del precio mayorista de la electricidad en un arma política contra Sánchez. Han acusado al presidente de estar ausente y de esconderse en vez de presentar sus soluciones para abaratar el recibo. En paralelo, el PP ha registrado una proposición en la Cámara Baja con medidas concretas para reducir el recibo en un 20 por ciento, como costear vía Presupuestos los costes no energéticos o mantener en el tiempo las medidas fiscales tomadas ya por el Gobierno: supresión del impuesto sobre el valor de la producción eléctrica y un IVA reducido al 10 por ciento.

Arrinconar primero al Gobierno por no dar solución y proponer después la suya, este es el guión que seguirán los de Casado para presentarse ante la ciudadanía como la alternativa al Ejecutivo de coalición. El Congreso será así el escenario en el que el PP anticipará las medidas que Casado pondrá en marcha en sus primeros Consejos de Ministros, si logra llegar a La Moncloa.

Entre los asuntos económicos del nuevo curso, estará la financiación autonómica que, según los populares, Pedro Sánchez ha orillado en su trato con la mayoría de regiones, excepto con aquellas en las que ostentan el poder sus socios nacionalistas e independentistas. Asimismo, pondrán el foco en los fondos europeos con el ánimo de denunciar el escaso control que, a su juicio, va a tener el Gobierno sobre las partidas.

Desde la dirección de Casado, restan importancia a que futuros debates de carácter marcadamente ideológico, como el aborto o la memoria histórica, puedan presentarle un reto por la presencia a su derecha de Vox, que mantiene posturas más escoradas.

No hay miedo, aseguran, a que la corrupción -Rajoy comparecerá en la comisión que investiga el caso Kitchen- pase factura al «nuevo PP» en las encuestas.

 

Vox

Mover la calle en busca de consolidar la alternativa al PP

Será el 9 y 10 de octubre cuando Vox marque las líneas de su futuro a corto y medio plazo. En esas fechas, los de Santiago Abascal celebrarán un gran cónclave por toda España, con conferencias en todas las provincias y un discurso de cierre en Madrid del líder de la formación. Curiosamente, los derechistas han elegido las mismas jornadas del calendario en las que el PP vivirán su congreso nacional. No es casualidad. Y es que la intención de Vox es seguir confrontando con los populares para tratar de recuperar la distancia perdida en las encuestas con respecto a los de Pablo Casado. Unas encuestas que, no obstante, vaticinan el necesario entendimiento de los dos partidos porque solo sumando sus votos podrían desbancar a la izquierda del poder. El problema para ello es que las relaciones entre las dos formaciones no pasan por su mejor momento, aunque están condenados a entenderse en varios gobiernos autonómicos, como el de Andalucía, sobre el que sigue pesando la amenaza de un posible adelanto electoral. 

Con una mirada en Génova, pues el electorado por el que compite es similar -sino el mismo-, el Gobierno será el destinatario de los ataques de Vox en este nuevo curso político. Una presión sobre el Ejecutivo de coalición que no dudarán, incluso, en llevar a la calle. El pistoletazo de salida lo dará hoy mismo con una manifestación convocada en Madrid por su sindicato Solidaridad contra el elevado precio de la electricidad, en lo que será la primera protesta en la calle a la que se enfrenta el Gobierno por el encarecimiento de la factura de la luz. 

El choque contra el Ejecutivo será continuo durante este nuevo curso con el objetivo de marcar un perfil propio que se resumen en uno de los esloganes que más utiliza la formación derechista en los últimos tiempos: «Solo queda Vox». Y es que el partido de Abascal no dudará en posicionarse en temas como la Memoria Histórica (cuya nueva ley se debatirá en breve en el Congreso), la Ley Trans o la negociación con Cataluña. Sin tibieza y con claridad, marca de la casa de este partido, obligarán así a retratarse al resto de los partidos, especialmente al PP, que como han denunciado incluso algunos de sus expesos pesados, como Esperanza Aguirre o Cayetana Álvarez de Toledo, han renunciado a la batalla cultural, evitando entrar en debates polémicos que, según Génova, podría restar más a los populares que sumar.