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Francisco Javier Díaz Revorio

El Miradero

Francisco Javier Díaz Revorio


Isabel II y la monarquía parlamentaria

16/09/2022

Suele decirse que la Constitución inglesa se basa en el Derecho Consuetudinario… pero esto requiere algún matiz. No es solo que este convive con textos escritos de valor constitucional, sino también que desde el siglo XIX se puede decir sin exagerar demasiado que la Constitución inglesa está escrita en el libro homónimo de Walter Bagehot. Y ello es especialmente cierto en la parte relativa a la Corona y a la definición de la monarquía parlamentaria, en la que el rey solo tiene derecho a «ser consultado, animar y advertir».  Pero el sentido de la monarquía parlamentaria en el Reino Unido, además de plasmarse de algún modo en ese texto, se encarna en este reinado de Isabel II que acaba de finalizar. Porque si la monarquía parlamentaria es, sobre todo, la fórmula que ha encontrado esta forma de gobierno para sobrevivir en el contexto del Estado democrático, su misma esencia se sitúa en ese complejo punto de equilibrio entre el mantenimiento de la tradición y la identidad histórica que la justifica (o al menos la explica) y la necesidad de permanente adaptación a las nuevas circunstancias.
Y nadie como Isabel II ha sabido hacer eso, como muestra por ejemplo la conocida y bien hecha serie The Crown. Y así el reinado de Isabel II no es igual que el de la reina Victoria, por decir algo, pero ni siquiera las pautas de actuación en el inicio de su reinado son iguales que las que han existido en sus últimos años. Pensemos que ella, como su padre, reinó porque Eduardo VIII no podía hacerlo casado con una divorciada, pero a ella le sucede un rey no solo casado con una divorciada, sino divorciado él mismo. Cosas de la costumbre. Esta capacidad de adaptación me parece admirable y ejemplar, como puse de relieve en mi texto (perdonen la autocita) 'La monarquía parlamentaria, entre la Historia y la Constitución' . Y en fin, no dejo de realizar un apunte personal, aunque creo que compartido por personas de mi generación o mayores: he conocido cinco papas, tres jefes de Estado en España, siete presidentes del Gobierno, no sé cuántos mandatarios y líderes mundiales… pero la reina de Inglaterra parecía estar ahí eternamente. Su fallecimiento me separa definitivamente del mundo en el que crecí, panta rei… no es posible bañarse dos veces en el mismo río. Eso sí, «el rey ha muerto, viva el rey», probablemente muchas cosas pueden cambiar, pero creo que la monarquía pervivirá en el Reino Unido, y solo el tiempo nos dirá si también en los otros catorce Estados que reconocen al monarca británico como jefe de Estado. O quizá le toque a Inglaterra vivir su propio '98', y como a nosotros, solo décadas después de haber perdido lo más granado de su imperio le llegue una cierta conciencia de crisis por el poder y el protagonismo perdido. Lo que sea, seguro que Jordi Hurtado estará aquí para verlo…