Cientos de toledanos en la calle por la emergencia climática

J. Monroy
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Piden que las administraciones actúen en una ciudad con problemas como el amianto, el río Tajo, calidad del aire, gestión de residuos o macrogranjas

Cientos de toledanos en la calle por la emergencia climática - Foto: Yolanda Redondo

España está en emergencia climática. Al menos lo está oficialmente, desde que así lo declarara el Congreso de los Diputados el pasado 17 de septiembre. Y como España, lo están más de ochocientas administraciones de 16 países. Sin embargo, a la ciudadanía no le basta con esto «porque como hemos visto que los políticos ya han declarado la emergencia climática sin dejarnos siquiera manifestarnos, lo que nos parece maravilloso, lo que les pedimos ahora es que cumplan con las acciones prácticas que hagan que la emergencia se pare, y no se quede en palabras, como siempre», apuntaba, sin ir más lejos, Carlos Flórez, portavoz de la Alianza por el Clima de Toledo, en unas manifestaciones que venían a resumir el sentir de cientos de miles de personas en todo el planeta, que este viernes, 27 de septiembre, han participado en la Huelga Mundial por el Clima y la Emergencia Climática.
Personas como los cientos de ellas que hicieron el recorrido entre Safont y la plaza de Zocodover; pertenecientes a las 21 organizaciones de la Alianza por el Clima de Toledo, entidades vecinales, feministas, comerciantes, ecologistas o individuos sin filiación. Porque aunque Toledo no esté oficialmente en emergencia climática, para los manifestantes parece que lo está de facto: a los problemas planetarios, como la subida de temperatura, que se resumieron en el manifiesto mundial, en Toledo se han unido las reivindicaciones por el Tajo, el amianto, la calidad del aire, la gestión de los residuos o las macrogranjas.
Porque para la Asociación de Vecinos El Tajo, por ejemplo, el amianto es una de las mayores problemáticas de la ciudad, no solo de Toledo. «Y merecemos un país donde podamos respirar un aire en condiciones, y no cargado de partículas de amianto o de otro tipo de partículas y suciedad de todo tipo», apuntaba Víctor Villén. En las Ventas de Retamosa el problema viene de un horno de metalúrgica, como denunciaba un grupo de vecinos. «No hace nada más que contaminar, sufrimos humos, malos olores, enfermedades raras (somos uno de los pueblos con más índice) y estamos aquí para luchar», apuntaba Julio Antonio Jiménez.
A la manifestación también acudió una buena representación del equipo de Gobierno municipal, encabezado por su portavoz y concejal de Medio Ambiente, Noelia de la Cruz, que mostró el más absoluto apoyo a las reivindicaciones surgidas en distintos puntos del mundo, desde que la ONU aprobara los 17 objetivos de desarrollo sostenible. A su juicio, «todos tenemos mucho por hacer, para la protección del medio ambiente y una sociedad más justa y solidaria».
Además, también destacó en una manifestación como esta la presencia de jóvenes, como el grupo de estudiantes de Ciencias Ambientales. Su idea es « sumar a esa manifestación mundial, en la que se está exigiendo responsabilidad, tanto a las administraciones, como a las grandes corporaciones, que son las que hacen la mayor degradación al medio ambiente, aparte de sumar las pequeñas actuaciones individuales, que cada uno pueda sumar como individuo o a nivel local», apuntó Gregorio Jaime García. A su juicio, «si no hay lucha, no hay voz ante la administración, así que es muy importante que empecemos a organizarnos y reclamar un medio ambiente, ya no limpio, sino estable en el tiempo, por una cuestión de supervivencia». Tras esta manifestación, espera que haya muchas más.