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Nubes de Oriente

Ainhoa López de Lacuesta
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En la exposición permanente del Museo del Ejército puede verse un par de zapatos chinos, que presentan puntos en común con otros pertenecientes a museos nacionales y extranjeros

Nubes de Oriente - Foto: DAVID SOTO RODRIGUEZ

Hoy vivimos en un mundo globalizado, en el que es habitual recibir productos procedentes del otro lado del globo, y podríamos pensar que siglos atrás las cosas eran muy distintas, y que a España no llegaban manufacturas de países remotos. Las colecciones del Museo del Ejército nos demuestran que a nuestro país sí llegaron piezas exóticas, gracias, entre otros motivos, a la estancia de militares españoles en aquellas tierras. Aunque, como veremos, no siempre se comprendía bien aquello que se estaba importando.

Este es el caso del par de zapatos chinos en el que hoy nos detenemos, y que ingresó en el Museo en 1910, gracias a la donación de Luisa Fernández Duro, viuda del general Antonio Caballero de Rodas, quien ocupó el cargo de Capitán General de Cuba entre junio de 1869 y diciembre de 1870. Pocos años antes se habían producido las guerras del opio, que habían ocasionado que aumentase el interés por Asia, alimentándose el comercio de productos asiáticos. En estos intercambios Sudamérica tenía un papel importante, ya que a finales del siglo XIX existían importantes conexiones de los indianos con España, y Méjico y Cuba eran puntos de confluencia.

Otro factor a tener en cuenta son las Exposiciones Universales, en las que los españoles adquirían piezas orientales. En ellas tuvo un papel importante el cuñado del general Caballero de Rodas, Cesáreo Fernández Duro, destacado protagonista de la vida cultural española de ese momento, que había sido nombrado Secretario del Gobierno General de la isla de Cuba, cuyo mando civil y militar desempeñaba Antonio Caballero. Fernández Duro fue primer comisario de España en la Exposición Universal de Viena de 1873, y participó como experto en las de Filadelfia en 1874 y París en 1878.

Este es el marco en el que habrían entrado en posesión del general Caballero de Rodas estos zapatos chinos, que ya figuraban en el Catálogo del Museo de Artillería de 1914, dentro de la "Séptima Parte-Objetos diversos", encuadrados en la "Segunda sección: utensilios domésticos de aquellos países". En el catálogo aparecían erróneamente como "un par de zapatos chinos de mujer", lo que constituye una prueba de cómo en aquellos momentos se aplicaban criterios occidentales a los objetos de Oriente, interpretándolos de manera inadecuada.

En realidad, este era un calzado utilizado por los hombres, tanto por los altos dignatarios como por los soldados. En su origen, la rígida suela tenía la función de mantener al jinete erguido de pie sobre los estribos mientras iba a caballo, pero la tipología se mantuvo por motivos estéticos una vez perdida esta función.

Los motivos decorativos en forma de nube también están asociados a quienes calzaban esos zapatos. Como se explicaba en 1872 en el artículo "Trajes militares y civiles de la China", publicado por Juan Sala en "El Museo Español de Antigüedades", las nubes aparecen representadas en los trajes de los emperadores y altos personajes, pues habían adquirido un significado simbólico desde que Hoang Ti, el emperador amarillo, dio el título de yun (nubes), a sus primeros magistrados, probablemente para indicar su destino providencial con relación al pueblo, como el de las nubes con relación a la tierra que fertilizan. Para distinguirlos llamó nubes verdes a los magistrados de primavera, nubes rojas a los del estío, nubes blancas a los del otoño y nubes negras a los del invierno.

A través de piezas como este par de zapatos, expuesto en la Sala de Etnografía del Museo del Ejército, podemos acercarnos a otras latitudes, y comprender mejor el ambiente en el que se crearon.